ESQUERRA SOCIALISTA

18 novembre 2009

EL BALON

Manuel Vicent
El País. 06/09/2009

Mientras en un descampado del arrabal unos chavales dan patadas a una pelota de trapo, en una plaza vecina bajo los árboles bien cuidados un niño rico recién peinado sale con un balón de reglamento bajo el brazo seguido de unos amigos de su clase.

En este caso, siempre se cumple el mismo rito. El dueño del balón decide jugar de portero o de delantero centro, un antojo que nadie discute, y al propio tiempo impone las reglas y se convierte también en árbitro. Los niños del arrabal se acercan a la plaza al oír los gritos y llenos de envidia o de admiración desde la acera contemplan el juego de aquellos privilegiados que juegan al fútbol con un balón de cuero de la mejor marca.

A veces el amo de la pelota se siente generoso y permite que el grupo de desarrapados del arrabal participe en el juego y unos y otros comienzan a darse patadas y todo va bien hasta que llega el momento en que si los invitados meten muchos goles y todo indica que van a ganar, el niño rico detiene el juego, coge el balón y se va a casa con sus amigos.

Desde siempre en la política española la derecha se ha creído dueña del balón de reglamento. El balón es propiamente el Estado. Cuando el Partido Popular, al sentirse perdido, carga con todo desparpajo contra los jueces, fiscales, policías, tribunales, funcionarios y altas instituciones, se comporta como aquel niño rico en los partidos de fútbol de barrio.

Durante la etapa de Felipe González, con el pretexto de la corrupción y de los crímenes del GAL, la derecha no dudó en darle una patada a la caja de Pandora donde se asientan los fundamentos del poder y se guardan los secretos de Estado, sin importarle que se liberaran todas sus serpientes.

Y ahora que se ve atrapado por la corrupción de algunos de sus políticos tampoco se detiene a la hora de desacreditar a las instituciones más sagradas y acusa al gobierno socialista de espionaje, complot, conspiración como lo hizo también tras el atentado de Atocha del 11 de marzo.

La izquierda española deberá saber que sólo será admitida en el juego si conserva intacto el complejo de okupa, se comporta como invitada o a lo sumo como arrendataria y respeta las reglas del amo, puesto que la derecha se siente por naturaleza la dueña de la cancha, del balón y del árbitro.

El País. 06/09/2009

14 novembre 2009

CRIMENES DEL FRANQUISMO

EL ABOGADO JUAN GARCÉS AFIRMA QUE ESPAÑA ES UNA “EXCEPCIÓN INADMISIBLE” EN LA INVESTIGACIÓN Y CONDENA DE LOS CRÍMENES DE LA REPRESIÓN POLÍTICA

El letrado valenciano, colaborador del fallecido presidente chileno Salvador Allende, presentaba en Palma el libro “Represión política, Justicia y Reparación. La memoria histórica en perspectiva jurídica (1936-2008)”.

“A diferencia de Italia, Portugal, Grecia, Alemania y otros estados que han conocido la dictadura y la represión política, España es el único país de Europa que no ha enumerado, investigado ni mucho menos juzgado los crímenes contra la humanidad que se cometieron dentro de sus propias fronteras”, concretamente durante la represión de la dictadura franquista. Así de tajante se ha mostrado hoy en Palma el abogado valenciano Joan Garcés, que esta tarde presenta en el Colegio de Abogados de Baleares el libro “Represión política, Justicia y Reparación. La memoria histórica en perspectiva jurídica (1936-2008)”, escrito por el historiador David Ginard y la doctora en Derecho Internacional Público, Margalida Capellà.

El letrado, director del equipo de abogados de la acusación en España contra Augusto Pinochet y representante legal de Carmen Negrín, nieta del que fuera presidente del Gobierno de la II República, ha lamentado que “ninguno de los gobiernos de nuestro país haya sido capaz de realizar una condena moral y jurídica firme” de tales crímenes o que haya sido también “el único que no ha exigido ningún tipo de reclamación o reparación de los abusos cometidos, por ejemplo, por las tropas nazis en nuestro país”. Una “excepción inadmisible”, ha dicho y “muy peligrosa”, puesto que la sensación de impunidad que puede derivarse de tal actitud “puede invitar a repetir unos crímenes que no se ven sancionados”, y porque “en el terreno de lo democrático, lo normativo y lo ético no cabe una no sanción”. Por ello, ha dicho, “el problema no se trata del ayer o del ahora, sino del mañana, y ningún país democrático debe permitir que estos crímenes queden impunes”.

En similares términos se ha expresado Margalida Capellà, para quien uno de los objetivos del libro del que es coautora es, precisamente, dar a conocer la existencia en España de “un sistema de represión que afectó a miles de personas” y que “ni jurídica ni políticamente se ha reconocido del modo adecuado”. “Ni antes ni ahora – ha añadido la doctora en Derecho Internacional Público- se ha conseguido hacer justicia a las víctimas”.

“Represión política, Justicia y Reparación. La memoria histórica en perspectiva jurídica (1936-2008)” pretende ofrecer una visión interdisciplinar sobre los procesos de represión política, justicia y reparación conocidos durante el siglo XX por distintos países sometidos a dictaduras.

Lawyerpress.com. 2009

13 novembre 2009

CORRUPCIÓN EN EL PP

EL CASO GÜRTEL Y LA SERVIDUMBRE VOLUNTARIA VALENCIANA

*ENRIC GIL MUÑOZ

En la aurora de la modernidad, el humanista francés Etienne de la Boétie nos regaló una pequeña gran joya del pensamiento político de todos los tiempos titulada “De la servidumbre voluntaria”. En ella, este pensador intentaba dar respuesta a un enigma a la vez fascinante y terrible: ¿cómo es posible el hecho de la dominación política? ¿Cómo se explica la facilidad con que los seres humanos se doblegan ante la voluntad particular de un líder? ¿Por qué es tan recurrente en la historia la lucha de la humanidad por la esclavitud, en lugar de por la libertad? El hecho es tanto más aberrante si tenemos en cuenta que nada nos destina por naturaleza a ello, ya que si alguna cosa caracteriza a los seres humanos es su capacidad para ser libres.

Entonces, ¿por qué es tan frecuente esa renuncia a la libertad? La Boétie da básicamente tres razones para explicar el fenómeno. En primer lugar, la fuerza de la costumbre: quien se acostumbra a servir al final acaba por no encontrar nada escandaloso en ello, podríamos decir que la subordinación se naturaliza hasta tal punto que se convierte en imperceptible. En segundo lugar, nos encontraríamos con los diversos tipos de manipulación de las mentes, que irían desde los rituales y mitos que tienen como fin dar una imagen sobrenatural del poder hasta las más simples diversiones escapistas. Por último, la Boétie señala la que a su entender es la causa más poderosa de la servidumbre voluntaria: el hecho de que la aparición de un tirano despierta a su alrededor el ansia de dominio de un grupo de tiranos menores que piensan que podrán beneficiarse de servir al tirano mayor; y este grupo de tiranos menores, a su vez, despierta también el ansia de dominio de otros tiranos subalternos que a su vez provocan la aparición de otros tiranos aún más subalternos… En definitiva, que en una sociedad regida por una tiranía las relaciones tiránicas se expanden como un cáncer: todo el mundo aspira a sacar un provecho personal del servicio a sus superiores y de la instrumentalización de sus inferiores. De todo esto podríamos concluir que la responsabilidad de la existencia del despotismo no es exclusivamente del déspota, sino de todos aquellos que deciden voluntariamente servirle.

Posiblemente el ejemplo más terrible del fenómeno de la servidumbre voluntaria lo tengamos en los diversos totalitarismos del siglo XX, en cuyo desarrollo hemos podido observar fácilmente la manifestación de las diversas causas apuntadas por la Boétie. Ahora bien, ¿es la servidumbre voluntaria un fenómeno exclusivo de las tiranías, antiguas o modernas? Desde luego, no hace falta ser un experto politólogo para darse cuenta de que ello no es así. Basta con ser, por ejemplo, un ciudadano valenciano con un mínimo de interés por la cosa pública, como quien escribe estas líneas.

El caso Gürtel lleva recibiendo la atención mediática desde hace bastante iempo, y concretamente en las últimas semanas los medios se han fijado en la ramificación valenciana del asunto. Con un sentimiento que mezcla la indignación y la impotencia, pero no la sorpresa, uno escucha en el noticiario de un canal de televisión estatal la información según la cual, a pesar de la que está cayendo, el PPCV no vería afectada su hegemonía electoral (casi me atrevería a decir que total) en el País Valenciano. ¿No es éste un ejemplo palmario de servidumbre voluntaria surgida en una sociedad que es, al menos formalmente, democrática? ¿Qué le pasa a la sociedad valenciana? ¿Se ha acostumbrado tanto al gobierno del PP que ya lo ha naturalizado, atorgándole además los atributos de la eternidad y la indestructibilidad?

En cuanto a la manipulación de las mentes, ¿tan grande es el poder desinformativo de Canal 9? ¿Es que es tan difícil darse cuenta de que los telediarios de la televisión valenciana son como el NODO de nuestro gobierno autonómico? Y en referencia al abuso de poder de los políticos manifestado en forma de corrupción, ¿tendríamos que pensar que las prácticas corruptas de nuestros dirigentes son tan fácilmente toleradas porque todo el mundo tiene perfectamente asumido que corrupción y política van de la mano? ¿Que no es posible ocuparse de la cosa pública si no es con la condición de sacar provecho personal? ¿Que da igual que manden unos que otros, que todos van a lo mismo, a robar, y que si yo pudiera, haría lo mismo?

Desde luego que, si tuviéramos que responder afirmativamente a las anteriores preguntas, eso significaría que la corrupción ha gangrenado al conjunto de la sociedad valenciana, y no únicamente a sus gobernantes: porque si el PPCV sale políticamente impune de todo este embrollo (como parece que sucederá, si no cambian mucho las cosas) nos encontraremos ante la prueba más contundente de la putrefacción del espíritu cívico en el País Valenciano. En éste se manifiestan hoy las causas que, según la Boétie, originaban el surgimiento de las tiranías: la mera costumbre como legitimadora del poder establecido; la insensibilidad hacia la manipulación informativa e ideológica; y una visión estrecha de la política que la identifica con el arte de aprovecharse al máximo de los demás.

Alguien podría pensar que todo esto son exageraciones, y que no se puede comparar una tiranía real como la que teníamos en la época de Franco con la democracia actual. Puede ser. En todo caso, lo que es evidente es que nos encontramos ante un fenómeno de degradación de la democracia realmente preocupante. Además, teniendo en cuenta también la inoperancia de la oposición, tristemente fragmentada en un conjunto de pequeños partidos incapaces de plantear una verdadera alternativa progresista y unitaria, ¿podríamos descartar a corto o medio plazo un auge de la extrema derecha en un electorado que no ve salida a la izquierda y que se puede encontrar decepcionado ante la derecha institucional?

Tendríamos que meditarlo, y no solamente los valencianos. Porque lo que está pasando actualmente en el País Valenciano no es otra cosa que una manifestación local de unos problemas que se dan, o se pueden dar, también en muchos otros sitios. Como valenciano, tenía ganas de manifestar por escrito estas reflexiones para mostrar que, al menos de momento, no todos los valencianos somos del PP. La expresión de la disidencia es una forma de protesta, y quién sabe si es también el primer paso para cambiar algo.

19 de octubre de 2009. Diagonalweb

*Enric Gil Muñoz es profesor de Filosofía. Prepara su tesis doctoral sobre la relación entre el fenómeno de la masa y los regímenes totalitarios.

02 novembre 2009

CAMPS DIMISSIÓ

Per la dignitat del País. Prou corrupció! Camps dimissió’.

“Davant el vertiginós deteriorament de la situació política com a conseqüència dels escàndols de corrupció relacionats amb el cas Gürtel, la paràlisi de l’activitat institucional, i la necessitat imperiosa de reorientar el model econòmic valencià enfront d’una crisi d’enorme gravetat, ha arribat el moment de la mobilització.

La revelació continuada d’informacions que involucren destacats polítics en exercici en activitats de presumpta corrupció fa insostenible la prolongació de l’actual legislatura. Els màxims dirigents del Partit Popular valencià, que alhora dirigeixen les institucions més importants, apareixen cada dia en els diaris relacionats amb pràctiques de finançament il•legal del partit, favoritisme en l’adjudicació de contractes públics i comptabilitat fraudulenta. Ens trobem davant d’alguna cosa més que indicis racionals. La situació es fa insostenible. El prestigi col•lectiu de la política i més enllà dels valencians com a poble, davant aquesta ignomínia, està en entredit.

La resposta dels tribunals de Justícia valencians resulta decebedora i projecta una ombra de sospita sobre la independència i la imparcialitat que ha d’animar l’actuació dels jutges. Els tribunals han d’investigar els indicis de delictes des del mateix moment que en tenen coneixement, siga per la via que siga, i no valen excuses formalistes per tal d’amagar la desídia que han demostrat els magistrats del Tribunal Superior de Justícia valencià a l’hora de tramitar l’anomenat cas Gürtel.

Però si l’Administració de Justícia demostra no estar a l’altura de les circumstàncies, la societat civil no pot restar silenciosa. El silenci, en aquest cas, és sinònim d’acceptació de la corrupció política. Per això, ha arribat l’hora que les organitzacions de la societat civil, els sindicats, les entitats culturals i les formacions polítiques posen en marxa una iniciativa coordinada per mobilitzar les valencianes i els valencians en contra de la corrupció política i de la passivitat judicial, i en favor dels principis democràtics. Uns principis que exigeixen replantejar el funcionament d’algunes institucions i reivindicar més transparència, més participació i més vigilància, més crítica i autocrítica de la mateixa democràcia per a fer-la més autèntica i profunda. Cal tallar de soca-rel el cercle viciós de corrupció basat en decisions polítiques, sobretot en el camp de l’urbanisme, que són després recompensades.

Les victòries electorals permeten el partit guanyador aplicar el programa electoral, però mai subvertir les lleis. Ningú pot emparar-se en resultats electorals, i menys encara en enquestes d’opinió, per a justificar violacions de les lleis. Qui vulnera la legalitat, tinga el suport electoral que tinga, ha de respondre davant dels tribunals de Justícia que corresponga. L’administració de justícia valenciana hauria d’actuar enèrgicament. I els ciutadans han de fer sentir la seua veu. Està en joc la credibilitat de la política i dels tribunals, però també la capacitat de la societat civil valenciana de mobilitzar-se per a dir que ja n’hi ha prou.

El president Camps ha de dimitir immediatament i procedir a la convocatòria d’eleccions anticipades a les Corts Valencianes. No pot continuar en el càrrec un dirigent que ha mentit reiteradament, que és sospitós de finançament il•legal, que ha atorgat contractes públics per valor de molts milions d’euros a una trama mafiosa, amb la qual ha mantingut estretes relacions a través d’algun dels seus membres. En comptes de reconèixer els fets i buscar una eixida digna, s’ha limitat a amagar-se, a guanyar temps, a esperar instruccions de Madrid i, finalment, a derivar responsabilitats cap als subordinats, sacrificant un càrrec del partit. Però el clamor general és que les responsabilitats estan molt repartides i comencen per qui ha estat i és encara el màxim dirigent. Els valencians no ens mereixem un president mentider ni un govern sospitós en un moment de crisi econòmica que demana a crits un nou impuls polític capaç de redreçar el nostre teixit productiu.

Ha arribat el moment de dir prou. Valencians i valencianes: acudiu a les mobilitzacions convocades per expressar la nostra protesta i exigir la dimissió de Camps”.

http://valencianspelcanvi.net/