30 d’abril 2006

EL ENIGMA CHINO

EL ENIGMA CHINO

Michael Klare*

El Clarin , 29 de abril de 2006

Lentamente, pero con seguridad, se empieza a revelar la gran estrategia del gobierno de George W. Bush. Esta no se encamina primordialmente a derrotar el terrorismo global, incapacitar a los estados transgresores ni a expandir la democracia en Medio Oriente. Estos asuntos pueden dominar el ámbito retórico y ser el foco de las preocupaciones inmediatas, pero no gobiernan las decisiones clave en cuanto a la canalización de recursos militares en el largo plazo.

El verdadero objetivo rector -la base subyacente para presupuestos y despliegue de tropas- es la contención de China. Este objetivo rigió la planeación de la Casa Blanca durante los primeros siete meses de gobierno, y tuvo que dejarse a un lado ante la obligación evidente de subrayar el antiterrorismo tras el 11 de septiembre. Ahora, pese a la preocupación de Bush hacia Irak e Irán, la Casa Blanca vuelve a enfatizar su foco fundamental, China, aun a riesgo de que se desate una nueva carrera armamentista asiática con consecuencias potencialmente catastróficas.
El presidente Bush y su equipo más cercano entraron en la Casa Blanca a principios de 2001 con un claro objetivo estratégico: resucitar la doctrina de la dominación permanente expresada por la Guía de Planificación de Defensa (DPG, por sus siglas en inglés) durante los años fiscales 1994-1999, y que fuera el primer manifiesto formal de los objetivos estratégicos estadunidenses en la era postsoviética. Según el borrador oficial de ese documento, filtrado a la prensa desde principios de 1992, el fin primordial de la estrategia estadunidense sería impedir el surgimiento de cualquier futuro competidor que pudiera desafiar la avasalladora superioridad militar de Estados Unidos.

"Nuestro primer objetivo es evitar la remergencia de un nuevo rival... que implique una amenaza en el rango que anteriormente implicó la Unión Soviética", se afirmaba en el documento. En concordancia, "debemos esforzarnos en evitar que cualquier potencia hostil domine una región cuyos recursos pudieran, mediante un control consolidado, ser suficientes para generar poder global".

Cuando esta doctrina se hizo pública por vez primera, fue condenada por los aliados de Estados Unidos y por muchos líderes en el país, por ser inaceptablemente imperial e imperiosa, lo que forzó al primer presidente Bush a diluirla; pero los estrategas del gobierno nunca rechazaron el propósito de perpetuar un estatus de única superpotencia. De hecho, inicialmente era el principio rector de la política militar estadunidense cuando el joven Bush asumió la presidencia, en febrero de 2001.

El verdadero objetivo

Al enunciarse en 1992, la doctrina de la dominación permanente no especificaba la identidad de los futuros contendientes que surgirían y deberían ser detenidos mediante acciones coercitivas. En ese entonces, los estrategas estadunidenses se preocupaban por un grupo de rivales potenciales, incluidos Rusia, Alemania, India, Japón y China; cualquiera de éstos, se pensaba, podía emerger en las décadas venideras como superpotencia en formación, y como tal todos estos países debían ser disuadidos de moverse en tal dirección. Para el momento en que asumió el cargo el segundo gobierno de los Bush, el grupo de rivales potenciales se había reducido, en el pensamiento de la elite, a sólo uno: la República Popular China. Unicamente China, se alegaba, poseía la capacidad económica y militar para desafiar a Estados Unidos como superpotencia aspirante. Así, perpetuar la predominancia global de Estados Unidos significaba contener el poder chino.

El imperativo de contener a China fue expresado por vez primera en forma sistemática por Condoleezza Rice mientras servía como asesora de política exterior al entonces gobernador Bush, durante la campaña presidencial de 2000. En un multicitado artículo publicado en Foreign Affairs, sugirió que la República Popular China, como ambiciosa potencia en expansión, inevitablemente desafiaría los intereses vitales estadunidenses. "China es la gran potencia con intereses vitales no resueltos, en particular en lo referente a Taiwán", escribió. "China resiente también el papel de Estados Unidos en la región Asia-Pacífico".

Por estas razones, afirmó, "China no es una potencia del status quo, sino una que quisiera alterar el balance de poder en Asia, en favor propio. Tan sólo eso la convierte en un competidor estratégico, y no en el 'socio estratégico' que alguna vez el gobierno de (Bill) Clinton dijo que era". Ella argumentaba que era esencial adoptar una estrategia para evitar que China surgiera como potencia regional. En particular, "Estados Unidos debe profundizar su cooperación con Japón y Corea del Sur y mantener su compromiso de construir una robusta presencia militar en la región". Washington debía también "prestar atención más cercana al papel de India en el equilibrio regional", y atraer a dicho país a un sistema de alianza antichino.

Viendo hacia atrás, sorprende cómo su artículo desarrolló la doctrina de "no permitir competidores" contenida en la DPG, de 1992, y la convirtió en la estrategia misma que hoy instrumenta el gobierno de Bush en el Pacífico y el sur de Asia. Muchas de las políticas específicas que se favorecían en su texto, el fortalecimiento de vínculos con Japón o tender puentes con India, se llevan a cabo hoy.

Sin embargo, en la primavera y el verano de 2001, el efecto más significativo de este foco estratégico fue que distrajo a Rice y a otros funcionarios gubernamentales de alto rango, de la amenaza creciente que implicaban Osama Bin Laden y Al Qaeda. Durante los primeros meses en el cargo de asesora principal del presidente en asuntos de seguridad nacional, Rice se dedicó a instrumentar el plan que había expresado en Foreign Affairs. Según muchas versiones, sus prioridades centrales de ese primer periodo eran disolver el tratado de misiles antibalísticos con Rusia y vincular a Japón, Corea del Sur y Taiwán en un sistema conjunto de misiles de defensa que, se esperaba, evolucionaría hacia una alianza anclada al Pentágono, contra China.

Richard A. Clarke, el principal asesor de la Casa Blanca en cuestiones de antiterrorismo, la acusó después de que, debido a su preocupación por Rusia, China y la política de grandes potencias, Rice subestimó las advertencias de un posible ataque de Al Qaeda contra Estados Unidos, lo que le impidió iniciar acciones defensivas que habrían evitado el 11 de septiembre. Aunque Rice sobrevivió al rudo cuestionamiento en torno a estos asuntos al que la sometió la Comisión del 11 de Septiembre -sin reconocer la precisión de los cargos presentados por Clarke-, cualquier historiador cuidadoso que busque respuestas al inexcusable fracaso del gobierno de Bush (provocado por desoír los avisos de un potencial ataque terrorista en este país) deberá comenzar con este foco galvanizador: la idea de contener a China durante este periodo crítico.

En el quemador trasero

Después del 11 de septiembre, habría sido muy poco probable que Bush, Rice y otros funcionarios de alto rango en el gobierno impulsaran su agenda relacionada con China, y en cualquier caso muy pronto cambiaron de foco hacia el objetivo de largo plazo de los neoconservadores: el derrocamiento de Saddam Hussein y la proyección del poderío estadunidense por todo el Medio Oriente. Así, "la guerra global contra el terrorismo" (o GWOT, como se nombra en el lingo del Pentágono) se volvió su tópico más importante de conversación, y la invasión de Irak su foco principal. Pero el gobierno nunca perdió de vista por completo su foco estratégico sobre China, aun cuando pudiera hacer muy poco al respecto. De hecho, la guerra relámpago sobre Irak y la ulterior proyección del poderío estadunidense en Medio Oriente intentaba, al menos en parte, ser una advertencia a China, para que entendiera el avasallador poder de los militares estadunidenses y la futilidad de desafiar la supremacía de Estados Unidos.

Durante los siguientes dos años, en que se dedicó tanto esfuerzo para reconstruir Irak y la imagen de Estados Unidos, al tiempo de aplastar la inesperada y potente insurgencia iraquí, China estuvo en el quemador trasero. Entre tanto, sin embargo, no fue posible ignorar la creciente inversión de China en modernas capacidades militares y su creciente alcance económico en el sureste asiático, Africa y América Latina, mucho de lo anterior ligado a la procuración de petróleo y otros artículos de consumo vitales.

Para la primavera de 2005, La Casa Blanca ya comenzaba a reincidir en la gran estrategia global de Rice. El 4 de junio de 2005, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld dio un muy publicitado discurso en una conferencia en Singapur, señalando lo que habría de ser un nuevo énfasis en la política de la Casa Blanca. En este discurso desaprobó la acumulación militar actual de China y advirtió de la amenaza que esto implicaba para la estabilidad y la paz regional.
China, argumentó, "expande su fuerza de proyectiles lo que le permite llegar a objetivos en muchas áreas del mundo" y "mejorar su posibilidad de proyectar poderío" en la región Asia-Pacífico. "Puesto que ninguna nación amenaza a China, uno debe preguntarse: ¿por qué toda esta inversión creciente? ¿Por qué continúan y se expanden las compras de armas? ¿Por qué continúan estos robustos despliegues?" Aunque Rumsfeld no respondió sus preguntas, la implicación es obvia: China estaba embarcada en un curso que la convertiría en potencia regional, lo que algún día significaría un desafío a Estados Unidos en Asia, en términos tan igualitarios, que sería inaceptable.

Esta señal temprana, amañar una retórica antichina, fue acompañada por actos de naturaleza más concreta. En febrero de 2005, Rice y Rumsfeld impulsaron una reunión con funcionarios japoneses de alto rango en Washington, donde se firmó un acuerdo para mejorar la cooperación en asuntos militares entre ambos países. Conocido como Joint Statement of the US-Japan Security Consultative Committee (declaración conjunta del comité consultivo de seguridad EU-Japón), el acuerdo llama a incrementar la colaboración entre las fuerzas estadunidenses y japonesas en la conducción de operaciones militares en un área que se extiende del nordeste asiático al sur del Mar de China. Llama también a una consulta más cercana en lo relativo a las políticas hacia Taiwán, un guiño implícito que deja ver que Japón estaba listo a ayudar a Estados Unidos en la eventualidad de un choque militar con China precipitado por la declaración de independencia de Taiwán.

Esto ocurrió en un momento en que Pekín expresaba ya alarma considerable por los movimientos pro independentistas en Taiwán y por lo que los chinos consideraban un resurgimiento del militarismo en Japón, que evocaba dolorosos recuerdos de la Segunda Guerra Mundial, cuando Japón invadió China y perpetró atrocidades masivas contra los civiles chinos. Es entendible entonces que el acuerdo fuera interpretado por el liderazgo chino como expresión de que el gobierno de Bush estaba decidido a prohijar un sistema de alianza antichino.

Traducción: Ramón Vera Herrera

* Michael Klare es profesor de estudios de paz y seguridad mundial en el Hampshire College y autor de Blood and Oil: The Dangers and Consequences of America's Growing Dependency on Imported Petroleum (Owl Books, 2005), publicado originalmente en TomDispatch.com

LLORANDO VOY...

LLORANDO VOY...

Andrés Perelló/Las provincias, 30-04-2006

Si algún día hubiera que adosar una placa en el Palau de la Generalitat, referida al comportamiento de Camps, análoga a la que luce en la Alhambra con las palabras dirigidas a Boabdil por su madre con motivo de la pérdida de Granada, debería decir: “Llora, llora como impúber lo que no supiste defender, como presidente, cuando tocaba”. No es para menos. Un presidente de Comunidad Autónoma debe reivindicar siempre lo que considera que es justo, gobierne en España quien gobierne. Y en eso hemos de apoyarle todos, sobre todo si su crédito político y personal, y la coherencia le acompañan.

Pero, claro, cuando, se ha sido alto cargo gobernando tu partido en España, delegado del Gobierno del PP; cuando se ha estado presidiendo la Generalitat, gobernando Aznar, y no sólo no se ha reivindicado, sino que se han consentido perdones de deuda, retrasos en el AVE (la primera fecha fue 2002, luego 2007 y 2010), y falsas promesas de obras faraónicas, como el trasvase del Ebro, se está poco o nada calificado para sentarse a desayunar en Madrid, delante de la prensa valenciana, fletada a tal efecto con los pasajes del cupo del convenio de Air Nostrum, y emprender una llantina de las que hacen época, para acabar culpando de todos los males de la Comunitat que gobiernas, no a quien ha gobernado España durante ocho años, no, sino a quien tan sólo la gobierna dos. Es de auténtica pena. Y pensar que nuestro presidente cree que con eso engaña, o que puede obtener incentivos electorales, aún da más pena.

Si el PP de esta Comunidad no le hubiera perdonado a Aznar 36.000 millones de las antiguas pesetas de deuda histórica, ahora no los echaríamos en falta y tendríamos un poco menos de deuda asfixiándonos. Si, queriendo tanto a Valencia como la quería Aznar, veraneos cerca de Fabra incluidos, hubiera decidido que el primer AVE se hubiera construido aquí, en vez de hacia Valladolid, ahora no tendríamos que reivindicarlo, y si hubiera mantenido durante ocho años un nivel de inversiones parecido al que recogen los Presupuestos del Estado de los dos últimos años, no habría hecho falta montar la guerra del agua, ni pagar manifestaciones y paellas con dinero público. Y, por supuesto, Camps tendría unas importantes economías en kleenex, porque no tendría que ir llorando por allá por donde pasa.

Pero como el PP sólo invirtió en el AVE de esta Comunidad el 1,4%, y mientras construía el de Valladolid y el de Barcelona por Zaragoza, aquí sólo puso una traviesa en Picassent. Como no se planteó algo realista, como el programa AGUA, para acabar antes con la sequía, y por tanto no invirtió los 320 millones de Euros que se acaban de destinar para desaladoras en Alicante, ahora tenemos la situación que tenemos. Y nuestro presidente piensa resolverla como cuando a un niño le pilla su madre haciendo una trastada: llorando y echándole la culpa a otro.

A eso no se va a Madrid, querido presidente. Lo que hay que hacer es asumir la realidad y las responsabilidades, algo a lo que no acostumbra, y tener un poco de cuidado en cómo se usa la demagogia política, no nos vaya a pasar con los lloros por lo no hecho cuando tocaba, como nos está pasando con la seguridad ciudadana, que a fuerza de querer afear al Gobierno de Zapatero, el PP y Canal 9 están dando la imagen de que esta Comunidad es poco menos que la Sicilia mafiosa, y que aquí vamos todos a tiros porque no hay seguridad. ¡Así van a venir muchos turistas! Cerebros del marketing electoral. Que ni medís las consecuencias de vuestras huidas de responsabilidad, ni las de vuestra propaganda, con tal de sostener el poder, y así nos va. La Comunitat retrocediendo por incompetencia del Consell y mientras Camps, llorando voy, llorando vengo.

26 d’abril 2006

MURIENDO Y APRENDIENDO

MURIENDO Y APRENDIENDO

Andrés Perelló. Las Provincias 23/04/06

Primero fuimos noticia por la negativa de Camps a establecer cualquier relación de vecindad con las Comunidades vecinas que no fueran de su partido, luego lo fuimos por la exagerada sobreactuación que tuvo a la hora de escenificar su enfrentamiento con el Gobierno de España. De pronto descubrieron que el signo del gobierno había cambiado y ya no estaban dispuestos a seguir perdonando miles de millones de deuda histórica, inversiones y otras bagatelas, tal y como hizo el PP durante ocho años con Aznar. Luego vino lo del Eje de la Prosperidad, que duró lo mismo que la promesa de construir una Ciudad de la Euforia, que hizo Camps en campaña. ¡Mas euforia no, por favor! Un poco de crisma y menos enfrentamientos gratuitos de niños malcriados y nuevos ricos, es lo que necesitamos.

La última fue el numerito de González Pons, provocando un enfrentamiento con el Gobierno a cuenta de la visita del Papa. Y ahora, somos noticia porque se han puesto de acuerdo con el Gobierno de España para la organización de la citada visita ¡Acabáramos! Y también, porque han llegado a un acuerdo con la Generalitat de Cataluña para desarrollar y reivindicar infraestructuras comunes ¡Casi res! Muriendo y aprendiendo.

Es que estaba viendo al Conseller de Infraestructuras por su televisión y no me lo podía creer. Después de llevar Pla tres años proponiendo la eurorregión, después de negarla Camps otras tantas veces. Después de perder el tiempo y el dinero viajando a Murcia, con cuyo gobierno compartimos aficiones depredadoras del territorio. Después de mentar a Carod Rovira hasta en el mingitorio, cada vez que les hemos propuesto acuerdos desde Andalucía a Cataluña para establecer un auténtico eje mediterráneo, corredor incluido, ahora, cuando los grupos económicos más relevantes aconsejan al Gobierno de la Nación que ese eje hasta Francia se haga vía Zaragoza, van y reaccionan. Ahora, que están con una pata fuera y otra dentro del Consell, justo cuando les queda un año para ceder las riendas del poder. Si no fuera porque es lamentable el tiempo que hemos perdido, y eso en política no se recupera nunca, sería para mondarse de risa. Pero a mí, como valenciano, me da pena, aunque me alegro de que el Conseller García Antón haya ido y vuelto de Cataluña sin que nadie le invadiera, ni le mordiera. Todo pasa.

El resto de la semana ha sido fructífero. La oposición, otra maldita, ha presentado en una sola semana, tres Propuestas de Ley derivadas de acuerdos previos o de desarrollo estatutario. La que establece la Renta Básica, para quienes por distintas razones se ven excluidos del sistema, nos sitúa en los niveles de solidaridad que se le deben exigir a una Comunidad integrada en un Estado Social y de Derecho avanzado. Es conveniente que se apruebe cuanto antes. Acabar con el derroche y los lujos innecesarios y establecer la solidaridad como una política básica del Consell es más que necesario.

La que plantea crear el Consejo del Audiovisual de la Comunidad Valenciana, ha de servir para tener un organismo que vele por la pluralidad, la veracidad y la democracia informativas, algo que en Canal 9 hace tanta falta como el aire que respiramos. Ese monopolio de la imagen y la información en que la ha convertido el PP, reviste un nivel de indecencia insoportable para cualquier demócrata que esté convencido de serlo. Y la que ha de regular la publicidad institucional, ha de servir para acabar con el despilfarro de dinero público, dedicado al autobombo y al engorde de bolsillos de amigachos del poder, o destinado a pagar campañas electorales del partido en el Consell. Si se aprueban con el voto del PP el Estatuto nuevo servirá de algo, si no, se demostrará que ese nuevo Estatuto es incompatible con un PP en la Generalitat. Estaremos atentos.

EL INFIERNO DE CHERNOBYL

EL INFIERNO DE CHERNOBYL (1986-2006)

José María Pérez Gay. El Clarin, 24 de abril de 2006

"El sábado 26 de abril de 1986 la primavera había llegado a Ucrania, el cielo azul resplandecía en la ciudad de Kiev, el abedul de Carelia retoñaba y los labradores segaban los campos de trigo. Mi hijo tenía 46 días de nacido y mis últimos poemas estaban a punto de publicarse. Hoy, a principios del siglo XXI, me parece legítimo preguntarse: ¿qué ocurrió el 26 de abril de 1986 en Ucrania?" -escribió Yuri Andrujovitsch, escritor ucraniano, en su libro de crónicas Chernobyl, la mafia y yo.

Nadie sospechaba lo que ocurría esa mañana a 130 kilómetros al norte de Kiev, la capital de Ucrania, en la Unión Soviética. "Ni el domingo 27, ni el lunes 28, ni el martes 29 de abril... La mañana del 1º de mayo -cuenta Andrujovitsch- la agencia de prensa Novosti filtró una noticia sobre averías leves en el reactor nuclear de Chernobyl, 'pero en realidad todo está bajo control -decía la agencia- no hay nada de que preocuparse'."

El lunes 28 de abril, a las 9 de la mañana, la central nuclear de Forsmark -unos 100 kilómetros al norte de Estocolmo- detectó niveles de radiactividad 14 veces superiores a lo normal. Al principio los directores de la central sueca pensaron en un desperfecto de su propio reactor -las primeras noticias de las agencias hablaban de un accidente en Suecia-; pero un control exhaustivo mostró que el reactor se encontraba en perfectas condiciones: por el contrario, la radiactividad venía desde lejos. Cuando el gobierno de Suecia solicitó a Moscú una explicación, las autoridades soviéticas respondieron con informes evasivos. Al día siguiente, un comunicado del Consejo de Ministros de la Unión Soviética leído frente a las cámaras de la televisión reconoció que se había generado un accidente en la planta nuclear de Chernobyl, en Ucrania. Mientras pasaban los primeros cuatro días después de la estallido, las autoridades soviéticas negaron toda la información sobre el desastre: los ucranianos quedaron entonces a merced de la radiactividad.

La noche del 25 al 26 de abril de 1986 -a la 1:23 de la madrugada, para ser más exactos-, en el reactor número cuatro de la planta nuclear de Chernobyl tuvo lugar el mayor accidente de la historia de la energía nuclear. Los efectos de la radiactividad han superado todos los pronósticos; la verdadera magnitud de los daños se ha descubierto sólo 20 años después. El cálculo de la Comisión Parlamentaria de Ucrania habla de 30 mil muertos y al menos 10 millones de individuos, entre ellos 3 millones de niños, víctimas de las radiaciones. Las explosiones de Chernobyl expandieron la radiactividad de modo muy severo en Bielorrusia, Ucrania y Rusia; ocasionó pérdidas incalculables, daños irreparables a las personas, la flora y la fauna. Más de 16 mil kilómetros cuadrados están contaminados, la nube radioactiva envolvió a gran parte de Europa oriental. La catástrofe de Chernobyl es, sin duda, una de las mayores catástrofes ambientales de la historia; en 2006 sus pérdidas superan 350 mil millones de dólares.

Los cuatro reactores de Chernobyl eran del tipo RBMK-1000, peligroso modelo de agua en ebullición, de acuerdo con especialistas, moderado por grafito. Por paradójico que suene, el accidente tuvo lugar cuando los expertos soviéticos llevaban a cabo un ensayo rutinario de seguridad. Se simulaba un corte del suministro eléctrico de la central, y así podrían probar que la electricidad producida por el alternador -a partir de la inercia de la turbina- podía usarse para alimentar el sistema de refrigeración de emergencia como un puente que permitiera disponer después de los grandes generadores. Al principio se previó ensayar con una reducción de la potencia, desde 3 mil a mil megavatios térmicos (MWt), pero el reactor no pudo estabilizarse con suficiente rapidez; entonces la potencia se redujo a sólo 30 MWt. Al acumularse energía en el combustible (300 cal/g) se produjo una disgregación del mismo seguida por una explosión. Dos o tres segundos después ocurrió una segunda explosión por la fuga del hidrógeno y el vapor oxidó al zirconio de las varillas del combustible.

La primera explosión lanzó al aire la losa de cuatro toneladas que soportaba al reactor y destruyó el sistema de contención; la entrada del aire facilitó la combustión del grafito. En ese momento empezó el infierno radiactivo. Durante nueve días de una lucha sin precedentes, los héroes anónimos de Chernobyl, mediante inmensos esfuerzos y sacrificios humanos, lograron controlar el incendio después de la segunda explosión. Los helicópteros lanzaron sobre el núcleo del reactor más de 5 mil toneladas de plomo, boro y otros materiales, construyeron un inmenso sarcófago con 410 mil metros cúbicos de hormigón y 7 mil toneladas de acero. El sarcófago se terminó en noviembre de 1986; en 2015 deberá ser sustituido por una estructura más poderosa. No obstante, el reactor de Chernobyl permanecerá radiactivo los próximos 100 mil años. "Por primera vez en nuestras vidas, las radiaciones en Ucrania permitieron darnos cuenta de la eternidad en el tiempo -escribe Andrujovitsch-: la presencia radical de una muerte eterna. Si lo traducimos al lenguaje del análisis político, la verdadera catástrofe consistió en que los habitantes del imperio soviético se dieron cuenta de que existían en el mundo fuerzas más devastadoras que el Gulag o el Politburó del Partido Comunista."

Three Mile Island, isla ubicada en el río Susquehanna, no muy lejos de Harrisburg, Pensilvania, cuenta con dos reactores nucleares. El miércoles 28 de marzo de 1979 uno de los dos reactores de la estación generadora de la isla, el TMI-2, sufrió una fusión parcial.

El accidente comenzó a las 4 de la mañana, cuando la planta planta sufrió un desperfecto en la sección secundaria (no nuclear). Las bombas hidraúlicas de alimentación dejaron de funcionar y se registró una avería mecánica o eléctrica que impidió reducir las altas temperaturas del sistema de generación de vapor. Primero la turbina y luego el reactor se apagaron de modo automático. De inmediato la presión en el sistema primario (la sección nuclear de la planta) aumentó. Para evitar que la presión alcanzara niveles peligrosos, la válvula de descarga se abrió. Aunque debió cerrarse al disminuir la presión, falló otra vez. Las señales disponibles que llegaban a los operadores no indicaron que la válvula estuviese abierta. Como consecuencia inevitable, la válvula ocasionó que disminuyera la presión en el sistema, pero se liberó una carga radiactiva al exterior.

En Three Mile Island se liberaron 17 curios (unidad de medida de la radiactividad). Según las autoridades soviéticas, en Chernobyl se liberaron 50 megacurios (50 millones de curios), los radionucleidos más peligrosos, y otros 50 megacurios en gases radiactivos inertes. La velocidad de desintegración o actividad radiactiva se mide en becquerelios. Un becquerelio equivale a una desintegración por segundo. Existen también otras unidades más complicadas como el curio que equivale a 3,700 x 1010 desintegraciones por segundo, que es más o menos la actividad de un gramo de radio. Las cifras reales fueron mayores que las publicadas por el gobierno soviético. Para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, las emisiones ascendieron a 140 megacurios. Las organizaciones antinucleares no gubernamentales aseguran que en el accidente de Chernobyl se emitió 200 veces más radiactividad que la desencadenada por la suma de las bombas nucleares lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945; no obstante, el gobierno de Ucrania afirma que fueron 500 veces más.

En un radio de 30 kilómetros, las autoridades rusas evacuaron a la población. En marzo de 2004, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que 400 mil personas no regresaron a sus hogares. La ciudad de Pripiat es un espectro urbano. Tenía 50 mil habitantes antes de la explosión de Chernobyl; hoy está abandonada. La radiactividad es altísima y el acceso está prohibido. En esa zona de exclusión -los mismos 30 kilómetros alrededor de Chernobyl- sólo habitan 556 ancianos, no tienen adónde ir y son incapaces de adaptarse fuera de sus pueblos de origen. Un total de 5 mil kilómetros cuadrados presenta una contaminación superior a un curio por kilómetro cuadrado y, como explica la AIEA, hay 825 mil personas viviendo en áreas con más de 5 curios/km2. Un territorio del tamaño de Holanda -afirma un informe de la OMS- ha quedado improductivo y muerto para cualquier actividad agrícola.

Las 30 personas que murieron durante el incendio -trabajadores de la central y bomberos- están sepultadas en el cementerio de Mitinskoe, los ataúdes de acero impiden que sus restos sigan emitiendo radiactividad. Unas 800 mil personas, los llamados liquidadores, participaron en la construcción del sarcófago que envuelve al reactor o en las tareas de descontaminación y limpieza; todos recibieron altas dosis de radiactividad, superiores a 7 por ciento, a más de 250 mSv (milisievert, unidad de absorción radiactiva del cuerpo humano), aunque muchos superaron los 500mSv. La dosis máxima admisible reconocida en el ámbito internacional es de 5 mSv/año. El gobierno de Ucrania reconoce que más de 8 mil liquidadores han muerto y otros 12 mil están traspasados por el rayo mortal de las radiaciones. Los informes del propio gobierno de Rusia confirman que 38 por ciento de los 300 mil liquidadores padecen enfermedades mortales.

Una de las más graves consecuencias de la catástrofe de Chernobyl: miles de personas absorbieron grandes cantidades de yodo-131 y cesio-137. El yodo-131, aunque tiene una vida muy corta, se acumula en la glándula tiroides y, sin duda, causa hipertiroidismo y cáncer, sobre todo en los niños. El cesio-137 tiene una vida media de 30 años; sus efectos se conocerán sólo más tarde. De acuerdo con un estudio dirigido por Yuri Dubrova, del Instituto Vavilov de Genética General con sede en Moscú, que publicó la revista científica Nature a 10 años de la catástrofe (en 1996), el ADN de las células germinales que transmiten la información genética fue dañado por la radiactividad, algo que no ocurrió en de Hiroshima o Nagasaki.

Las consecuencias de Chernobyl se perpetuarán durante varias generaciones. La OMS descubrió en 1995 que el cáncer de tiroides en Bielorrusia era 285 veces más frecuente que antes de la catástrofe y otras enfermedades en Ucrania eran 30 por ciento superiores a lo normal, sobre todo a causa del quebranto del sistema inmunológico. En la región de Gomel, en Bielorrusia, el cáncer de tiroides entre la población infantil se ha multiplicado por 100 y los casos son más frecuentes cada día. Las leucemias, cuyo periodo de latencia es más largo, comienzan a expanderse, sobre todo entre los liquidadores; la tuberculosis en los huesos es una de las enfermedades que más ha aumentado en los años recientes, consecuencia también de las radiaciones.

23 d’abril 2006

CERRAR GUANTÁNAMO

CERRAR GUANTÁNAMO


En la “lucha contra el terrorismo internacional” emprendida por el presidente Bush, ha sido noticia frecuente el campo de prisioneros de Guantánamo. Esta base naval americana ubicada en Cuba, representa, tanto en su origen como en su utilización actual, una página negra, una más, en la historia del imperialismo de los EE.UU.

En 1898, cuando los patriotas cubanos con el apoyo del ejército americano pusieron fin al dominio colonial español, la isla, en vez de lograr su plena soberanía, se convirtió en un protectorado de los EE.UU., en una nueva pieza del expansionismo norteamericano en el Caribe. Por ello, en 1901, el Congreso de los EE.UU. impuso un Apéndice a la nueva Constitución de la República de Cuba, bajo la amenaza de que de no ser aceptado, la isla permanecería ocupada militarmente de forma indefinida, y ello podía ser el preludio de una posible anexión similar a la ocurrida con Puerto Rico. De este modo, la conocida como “Enmienda Platt”, en su artículo 7º, establecía la cesión de suelo cubano para el establecimiento de bases navales por parte de EE.UU., la potencia ocupante. Así, en febrero de 1903, la US Navy, recibía como “concesión perpetua”, 116 km² en la bahía de Guantánamo. A cambio, EE.UU. debía abonar un alquiler de 2.000 $ anuales, cantidad que se pagó al gobierno cubano hasta que, llegado Fidel Castro al poder, se negó a cobrarla para denunciar la ocupación “ilegítima” que la base de Guantánamo suponía para la soberanía de Cuba.

En la actualidad, y desde principios del 2002, Guantánamo se ha convertido en un siniestro campo de detención para prisioneros islámicos talibanes o de Al-Qeda. A estos presos, EE.UU. los define como “combatientes enemigos ilegales” y, de forma arbitraria, ha decidido no aplicarles la IV Convención de Ginebra sobre el trato a prisioneros de guerra. Para ello, al Administración Bush se apoya en una argucia: como nominalmente Guantánamo sigue siendo territorio cubano, EE.UU. alega que los allí detenidos se encuentran fuera de territorio federal y, por ello, carecen de los derechos que tendrían si estuvieran detenidos en los EE.UU.
De este modo, en Guantánamo se incumplen de forma flagrante numerosos artículos de la citada Convención de Ginebra, entre otros los relativos a la prohibición de palizas, torturas y maltratos psicológicos (art. 13), las humillaciones sexuales (art. 14), el encarcelamiento en celdas de reducido tamaño (art. 21), y el deber de ser restituidos a su país de origen una vez finalizadas las hostilidades, así como la prohibición de aplicar detenciones por tiempo indefinido a los prisioneros (art. 118).

Los prisioneros habían sido trasladados, sin ningún tipo de control judicial, en vuelos clandestinos e ilegales de la CIA con el apoyo y connivencia de algunos países occidentales, hasta el punto de que en noviembre de 2005, The Washington Post ya denunció la existencia de cárceles clandestinas dirigidas por la CIA no sólo en diversos países árabes sino, también, en Rumanía, Polonia y Escocia. Los supuestos terroristas islámicos, además de los procedentes de Afganistán e Irak, habían sido raptados por la CIA en 12 países distintos :Yugoslavia, Paquistán, Indonesia, Azerbaiján, Albania, Nigeria, Filipinas, Kenia, África del Sur, Canadá e incluso Alemania e Italia. Para ello, la CIA ha contado con la colaboración de los servicios secretos de algunos países árabes que se sienten amenazados por la creciente ola de islamismo radical, como Egipto, Jordania, Arabia Saudí o Siria.

Ante semejante aberración jurídica, ante tan flagrantes violaciones de los derechos humanos, la situación ha sido denunciada en diversos informes de Amnistía Internacional, de Human Rights Watch y del Comité Internacional de la Cruz Roja. El pasado mes de febrero, la Comisión de Expertos de la ONU, en un demoledor informe, tras denunciar las graves violaciones de la legislación internacional cometidas, no dudaba en afirmar que “el Gobierno de EE.UU. deberá cerrar las instalaciones de Guantánamo sin tardanza”.

Todas estas circunstancias han generado un profundo rechazo hacia la política belicista norteamericana y también en contra del empleo de la tortura bajo el pretexto de combatir el terrorismo internacional. Es el momento de que, con la misma firmeza con la que la inmensa mayoría de la ciudadanía española nos opusimos a la guerra de Irak, hagamos ahora oir nuestra voz para reclamar el cumplimiento estricto de la legalidad internacional, el final de la ocupación militar de dicho país y la supresión de la tortura y otras prácticas propias de la guerra sucia. Hay que exigir el cierre inmediato de Guantánamo, la prisión iraquí de Abu Grahib, la afgana de Pul-i-Jarji, y la de otros lugares de detención y tortura clandestina cuya localización permanece oculta y que sólo han servido para fomentar el radicalismo islámico y el odio hacia Occidente y sus valores. De ahí que el cierre de todos estos siniestros lugares y la abolición de la tortura, sea, hoy, un imperativo moral y político inaplazable.

José Ramón Villanueva Herrero
Diario de Teruel, 21 abril 2006

17 d’abril 2006

ALTO EL FUEGO PERMANENTE: EL FIN DEL PRINCIPIO

Juan Antonio Barrio. El Siglo, 17 abril 2006

La noticia, esperada durante mucho tiempo, llegó por fin. Y con ella un montón de declaraciones, esperanzas y también algunos temores. Será "largo, duro y difícil" –anunció José Luis Rodríguez Zapatero–. Habrá, pues, tiempo para volver sobre muchos asuntos de los que sólo ahora puede empezarse a hablar. Por lo tanto, quizás sería mejor reducir el análisis a lo más inmediato.

¿Por qué ahora? Se han citado muchas causas y probablemente todos tienen algo de razón. Debilidad creciente de ETA ante la presión en Francia y en España, la influencia del 11-M, etc. Pero para mí, un aspecto fundamental es la incapacidad de unificar al conjunto de la izquierda abertzale tras el paraguas de la violencia. Con el tiempo esa incapacidad no hizo sino aumentar y si la violencia no tenía ya esa función, más bien se convertía en un obstáculo para el desarrollo del independentismo. Esa ecuación, en mi opinión, es la que ha supuesto un factor decisivo.

Verificación. Las cosas parecen ir bastante deprisa. No obstante, es preciso comprobar que, como parece, "esta vez va en serio". Es decir, no sólo no hay atentados, sino tampoco extorsión a empresarios ni kale borroka significativa. Y todo ello de forma "permanente", como dice el comunicado (al menos en su versión castellana; la versión en euskera habla sólo de "fin de las acciones armadas").

Apoyo del Congreso. Si todo va bien, José Luis Rodriguez Zapatero irá al Congreso –se habla de primeros de junio– para solicitar apoyo para los pasos posteriores, según la fórmula que alguien calificó de "un tanto mágica", es decir, "no se puede pagar un precio político para la paz pero la política puede hacer mucho para conseguir la paz".

Acuerdos. Sea cual sea la forma concreta que adopte lo anterior sería importantísimo contar con el PP para seguir adelante. La entrevista Zapatero – Rajoy en La Moncloa pareció implicar un mejor escenario para esto, pero ha durado poco. Rajoy reprochó a José Luis Rodríguez Zapatero en el Congreso, la posición del fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, sobre solicitar prisión con fianza para Otegui en vez de prisión incondicional, así como no haberle informado sobre este "cambio de posición".Menos matizado, un senador del PP, Agustín Conde, acusó al fiscal general del Estado de "ponerse del lado de los terroristas". Independientemente de las muchísimas decisiones del fiscal Cardenal, nombrado por el PP, sin consultar a nadie, el caso es que esta polémica no presagia un acuerdo fácil para la solicitud de apoyo en junio.En cambio, la entrevista con Ibarretxe puede haber despejado algunas dudas. El acuerdo del gobierno vasco y su complicidad de los ritmos resulta también esencial.

¿Puede haber pasos previos? Antes de junio, difícilmente puede haber algo más que algún acercamiento de presos. Después del verano, la cuestión de la legalización de Batasuna, más probablemente con otro nombre, será la cuestión más debatida.

¿Existen riesgos de retroceso? No deben minimizarse. Algún acontecimiento imprevisto o descontrolado puede poner todo en cuestión. Pero me apunto a la tesis de Txema Montero: "Veo difícil un rebrote de las acciones armadas, porque... ¡es tanto lo que tienen que perder!"

¿Cuándo se entrará en materia? Es decir, por un lado cuándo se hablara de la disolución definitiva de ETA, entrega de las armas incluida, y de la situación de los presos. Y por otro, cuando se hablara del "marco politico", reforma del Estatuto de Autonomía, etc. Es difícil responder a esta pregunta. El Gobierno, lógicamente, intentará controlar al máximo los ritmos para que el proceso no se vaya de las manos. Pero, indudablemente, riesgos existen en torno a esto. Por ejemplo: el manifiesto que promueven mujeres de los partidos y sindicatos vascos y navarros para impulsar el proceso de paz habla ya del derecho a que lo que decida la sociedad vasca sea respetado "y, si fuera necesario, tuviera su reflejo en los ordenamientos jurídicos". Las centrales sindicales LAB y UGT parecen estar planteando alguna dinámica paralela.

Por todo ello, la cautela se impone para que esta vez no fracase la esperanza. Quizás sea bueno recordar la frase famosa de Churchill después de la victoria de El Alamein: "Todavía no es el final. Ni siquiera el principio del fin. Pero puede ser el fin del principio".

AYER AZNAR, HOY BERLUSCONI, MAÑANA....

AYER AZNAR, HOY BERLUSCONI, MAÑANA...

Andrés Perelló. Las Provincias 16/4/06.

Desde hoy nos queda tan sólo una Semana Santa para decidir qué hacemos con el futuro de nuestra Comunidad. La que celebraremos antes del último domingo de mayo de 2007, en que ante las urnas hemos de decidir si seguimos por la senda del dispendio, el perdón de los corruptos y la mentira eterna o si, por el contrario, nos cambiamos a la avenida de la transparencia, las cuentas claras, el gasto justo, donde las personas sustituyen en prioridad e importancia a las obras faraónicas, y donde la política social sustituye a la fantasía.

No es demasiado tiempo para tan ambiciosa aspiración, pero es posible. En la vida es tarde o temprano según para qué. Por ejemplo, aunque en estos días de recogimiento y pasión algunos hubieran salido de rodillas detrás de algún paso, ya sería tarde, para que hubieran purgado las responsabilidades que les afligen, por haber permitido que nuestra Comunidad haya sucumbido ante el derroche y el descontrol haciendo imposible controlar el gasto y a los malgastadores, y permitiendo que existan acusados, implicados e imputados por corrupción.

Permítanme que no vuelva a citarlos, ustedes ya se los saben, y aunque sé que a muchos de nuestros lectores no les gusta que lo repita, también sé que aún les gusta menos que esto suceda. No se curan las enfermedades ocultándolas, se curan con tratamiento o cirugía reparadora. No hay más remedio, aunque a veces duela. Pero aquí se están practicando excesivas cirugías estéticas en vez de sanear la causa que carcome nuestra economía, nuestra solvencia y nuestro futuro. Se trata de aparentar, de estar guapos y presentables a primera vista aunque no podamos ni sepamos como pagarlo, y mientras nuestro organismo dando muestras de un agotamiento que no se cura con estética: nuestra industria tradicional le pide ayuda al Rey cuando nos visita, pero Camps niega la crisis, nuestra sanidad no agota las listas de espera, pero Rambla quiere convencernos de lo contrario, nuestro urbanismo vuelve a la picota europea, mientras el Consell busca un enemigo al que culpar de ello, la corrupción nos invade, pero Camps la niega y espera a que la justicia resuelva lo que corresponde prevenir a la política…

Tan sólo por citar algunas causas del diagnóstico, a la que se puede añadir la última, la reciente Feria del Turismo, escaparate de la división interna del PP, donde los alcaldes de municipios turísticos acuden, o no, según a la familia política a la que pertenecen, sin importar los resultados. Mientras, Camps y su Consellera fían toda la política turística a los grandes eventos. Hasta la visita del Papa se calcula en términos económicos y turísticos, llegándose a anunciar los millones de euros que la fe dejará en Valencia. ¡Si Cristo regresara, a cuantos mercaderes echaría del templo! La pregunta, si el turismo es sólo eso, es cuántos grandes eventos hemos de tener y a qué precio, para tener siempre los hoteles llenos y el sector servicios activo. Pero no la formulen, si se les ocurre pedir cuentas de cuánto nos puede costar la Formula 1, o preguntar por las cuentas del Circuito de Cheste, u opinar sobre los 90 millones de euros que cuesta a los valencianos el canon de la Copa del América, a pagar a la empresa organizadora, no tendrán respuesta, serán acusados de antivalencianos y pregonados en Canal 9 hasta ser conducido a las tinieblas exteriores. Así las gastan.

De tanta lujuria vivida nos quedan ahora muchos viernes de dolor por la calle de la amargura. A menos, claro, que cambiemos los cofrades y el itinerario de la procesión por el que va la política valenciana. Se pudo cambiar en España, primero fue Aznar, se ha podido cambiar en Italia, ahora Berlusconi, por qué no vamos a poder cambiar en nuestra Comunidad obsequiando a Camps con un merecido relevo. Ya falta menos.

13 d’abril 2006

YO PECADOR

YO PECADOR, ME CONFIESO AL BLOG

Andrés Perelló.
12 abril 2006

Siempre me ha soprendido esa especie de obsesión de la Alta Jerarquía de la Iglesia Católica por escrutar permanentemente las arrugas que puedan hacer en sus camas sea solos o en compañía, tanto sus feligreses, como los que no los son, que aún es más paradojico. Esa afición por maldecir como pecaminoso todo lo que pueda provocar placer, mientras se hace la vista gorda a lo que pueda generar desigualdades, explotación humana, o incluso corrupción, me ha provocado siempre desazón y preocupación. Sobre todo porque ese tipo de pensamiento, convertido en actividad, ha perturbado la paz mental de muchas personas a lo largo de la Historia y ha alterado su psiquis en ocasiones de manera irremediable.

Parece mentira que a medida que avanza el Siglo XXI haya diferencias tan abismales entre quienes hacen de su fe entrega al prójimo, llegando a comprender la naturaleza humana, y luchando contra las injsuticias en todo el Mundo, y quienes les dirigen desde altas instancias jerárquicas.Que de nuevo vuelvan a la carga contra las expresiones de la naturaleza sexual de las personas, calificándolas de pecado y atrincherándose frente a la ciencia una vez más, desengaña a cualquiera que desde la copmprensión de cualquier fenómeno, quiera comprender a la Iglesia Católica y a sus máximos representantes. Y no me refiero a lo que afirman de la pornografía, que no es más que una pretexto para volver a hablar de masturbación y homosexualidad, me refiero a esto último.

Porque me parece a todas luces inmisericorde volver a calificar de viciosos y desviados a los homosexuales, cuyos derechos, en uso y aplicación de la razón, reconocen las leyes civiles, y de pecaminosos y degenerados a quienes, en uso de su libre albedrío, se administran el placer corporal de manera autónoma como consideran y sin hacer por ello daño a nadie. Si Blair, Bush y Aznar, se hubieran masturbado en vez de ir a las Azores a exhibir su ansia de guerra,algunos aún estarían vivos. Y si los corruptos de esta Comunidad y de toda España hubieran cambiado cada acto corrupto por un alivio manual, habrían disfrutado ellos y no habrían esquilmado el presupuesto público. El problema es que quienes así obran, que no tienen empacho en asisitir a misa si se tercia, ya no disfrutan ni masturbándose, por eso han de hacer la guerra o robar a mansalva. Es lo que sucede cuando se quiere sustituir el deseo, por considerlo pecaminoso, por otros elementos más crematisticos.

En cualquier caso, yo no pienso renunciar ni al deseo, ni al placer. Y si por eso soy pecador, teneis que saber que soy un pecador, y como la jerquía eclesíastica no me merece toda la confianza para hacerlo, me confieso ante este blog y ante vosotros, y os invito a confesaros, si realmente vuestros pecados están incluidos en el listado recientemente difundido por quienes se obsesionan en estar permanentemente entre nuestras sábanas, si no de obra si de pensamiennto y palabra.

¡¡A POR LAS 20.000!!

¡YA HAN FIRMADO MAS DE 15.000 CIUDADADAN@S!

¡A POR LAS 20.000! ¡PASALO¡


http://www.memoriadelfuturo.org/

Memoria del Futuro somos un colectivo de personas independientes procedentes de los más variados campos profesionales, pero vinculadas de un modo u otro al mundo de la cultura y la producción audiovisual. Nos encontramos a través de la Asociación para la Recuperación de la memoria Histórica y la Fundación Contamíname, responsable del emotivo homenaje a los republicanos que tuvo lugar en Rivas, en Junio de 2004.

Hace unos meses empezamos a pensar en una forma eficaz y divulgativa de celebrar el 75º Aniversario de la proclamación de la II República.

Lo primero que teníamos claro es que había que homenajear a los hombres y mujeres españoles que fueron protagonistas de esa historia, hace 75 años. Así surgió el manifiesto Con orgullo, con modestia y con gratitud que comienza así:

- El 14 de abril de 1931, España tuvo una oportunidad. La proclamación de la II República Española encarnó el sueño de un país capaz de ser mejor que sí mismo, y reunió en un solo esfuerzo a todos los españoles que aspiraban a un porvenir de democracia y de modernidad, de libertad y de justicia, de educación y de progreso, de igualdad y de derechos universales para todos sus conciudadanos. Hoy, setenta y cinco años después, evocamos aquel espíritu con orgullo, con modestia y con gratitud, y reivindicamos como propios los valores del republicanismo español, que siguen vigentes como símbolos de un país mejor, más libre y más justo....

Tímidamente nos aventuramos a llamar a gente para ver si se sumaban a firmarlo. La respuesta ha sido emocionante y masiva. Personalidades de todo tipo han apoyado nuestra reivindicación de la vigencia de los valores republicanos.

Con Memoria del futuro queremos llegar a un público amplio y darle a conocer lo que hizo una generación de españoles a favor de la historia y del futuro de su país. Se trata de rendirles un sincero homenaje a los protagonistas de entonces, por todo lo que hicieron posible, a pesar de las adversidades que tuvieron que afrontar.

09 d’abril 2006

GLOBALIZACION O GLOBOCOLONIZACION

GLOBALIZACIÓN O GLOBOCOLONIZACIÓN

Frei Betto (ALAI). Brasil, 07-04-2006


Vivimos en tiempos de globalización. Esta traduce el fenómeno actual: gracias a los medios de comunicación (radio, TV, Internet) el mundo se 'encogió'. Otrora, el futuro tardaba. De la ventana de la casa, veíamos la arquitectura externa modificarse con el cambio de la tienda por el supermercado; el antiguo bazar da paso a la comida rápida, la carretera gana en asfalto. Hoy, por la ventana electrónica de la TV, el mundo se transforma cada segundo a nuestros ojos.

La red de computadoras posibilita a un muchacho de São Paulo enamorar a una china de Beijing sin que ninguno de los dos salga de su casa.

Todos los días, miles de millones de dólares se transfieren electrónicamente de un país a otro en el juego de la especulación, ocupación de ricos, pasando de la Bolsa de Valores de Nueva York a la de Londres o de ésta a la de París. Caen las fronteras culturales y económicas, se aflojan las políticas y morales.

La generación de nuestros padres presenció la era de las invenciones (teléfono, radio, automóvil, etc.). Nuestra generación vive en la era de las innovaciones. Ahora tenemos Internet, TV de bolsillo, teléfono celular, etc.

Estas innovaciones tecnológicas rompen las barreras del tiempo y del espacio. Del tiempo, en la medida en que, en una cinta de vídeo, podemos ver 'viva' a una persona que ya murió. Del espacio, porque lo que pasa en China entra por la TV a la sala de nuestra casa.

¿Como valor, la globalización es positiva? De un lado, sí. Gracias a ella las guerras entre naciones se vuelven más difíciles. Basta ver el papelón que Estados Unidos y el Reino Unido hacen en Irak. En nombre de la democracia, asesinan niños y torturan sin escrúpulos, y todo es exhibido en el horario de mayor audiencia.

La globalización tiene sus sombras y luces. Destruye las culturas propias de cada pueblo y nación, corroe los valores étnicos y éticos, privilegia la especulación en detrimento de la producción. Por otro lado, vuelve más vulnerable al capitalismo. Hoy, una caída de la Bolsa de Nueva York repercute en todo el mundo.

Bajo la avalancha electrónica que reduce la felicidad al consumo, entramos por dos callejones sin salida. El primero, el mimetismo: tendencia a imitar. 'Lo que es bueno para Estados Unidos es bueno para Brasil', dicen algunos. Nuestra cultura es reducida a mero entretenimiento de quien se acerca a la parafernalia expuesta en las vitrinas de los centros comerciales. Recorremos aceleradamente el trayecto que conduce de la esbeltez física a la ostentación pública de bienes, haciendo como que nada tenemos que ver con la deuda social.

Al segundo callejón se entra por el fanatismo religioso y por la intolerancia que insiste en ignorar el pluralismo y la democracia, no sólo como igualdad de derechos y oportunidades sino también como derecho de ser diferente.

Pero la globalización tiene sus luces. A Pedro Alvares Cabral le tomó 43 días para venir de Portugal a Brasil. Hoy, el viaje en avión dura nueve horas. En el siglo XIX, la encíclica social FERUM Novarum, del Papa León XIII, demoró cuatro años para llegar a América Latina. Hoy, vemos instantáneamente lo que sucede al otro lado del mundo.

El 'mundo, mundo, vasto mundo...' del poeta se transformó en una pequeña aldea -la aldea global, donde la TV aproxima a cada uno de nosotros a los hechos que merecen ser noticia.

En el siglo XXI, cerca de 6,5 mil millones de habitantes del planeta Tierra están tan próximos unos a otros que no es fácil que alguien pueda estar a solas, aunque esté solo, al menos que deje de lado su parafernalia electrónica: radio, CD, TV, móvil y ordenador.

Hay una mundialización de la economía. Las naciones-estados, económicamente autosuficientes, tienden a desaparecer. El presidente del Banco de Boston o de la Honda tiene más importancia -y poder- que el presidente o el primer ministro de muchos países. Los ejecutivos del mundo de los negocios acumulan más poder que los políticos del parlamento o del Poder Ejecutivo.

Hay también una globalización de la pobreza: los países industrializados del Norte del mundo albergan menos de un cuarto de la población mundial y consumen un 70% de la energía del mundo, un 75% de los metales, un 85% de la madera y un 60% de los alimentos, según informa la ONU. Del otro lado del mundo, más de mil millones de personas sobreviven con menos de 1 dólar por día.

En la primera mitad del siglo XX, el capitalismo tenía interés en fortalecer el Estado, del que las grandes empresas 'mamaban' recursos financieros, exenciones fiscales y privilegios legales (como aún sucede en Brasil). Ahora, las empresas transnacionales, que controlan la economía del Planeta, insisten en privatizar las empresas estatales. O sea, quieren debilitar el Estado y fortalecer el mercado: menos leyes, más competitividad desenfrenada.

Desde el correo y la previsión social, hasta la educación, redes hospitalarias y escolares, los neoliberales quieren privatizarlo todo, incluyendo playas, calles y el aparato policial: basta darse la vuelta y constatar el número creciente de calles cerradas con controles y garitas, y la multiplicación de empresas de seguridad privada. Corremos el riesgo de que todos los derechos sociales sean transformados en mercancías, a las cuáles sólo tienen acceso quienes pueden pagar por ellas.

¿Son positivos los valores de la globalización? No siempre coinciden los valores que tenemos con los valores que queremos. La globalización tiende a destruir un valor importante: nuestra identidad como nación. Un brasileño no es igual a un estadounidense o a un hindú. Cada pueblo tiene sus raíces, su cultura, su modo de encarar la vida. ¿No es verdad que un nativo de Minas Gerais adoraría encontrar, al viajar por el mundo, un 'tute' de fríjol? ¿El nordestino no se muere de ganas de una carne de sol con fríjol revuelto?

Es posible que, en el futuro, el mundo tenga un sólo gobierno. Pero, antes, es preciso alcanzar la paz, y para ello no hay otro camino que la justicia entre los pueblos.

04 d’abril 2006

CORRUPCION TOLERADA

CORRUPCION TOLERADA

Andrés Perelló

La corrupción sonó con arrebatador estruendo durante la semana pasada en Orihuela, nuestra Marbella del Sur, y ha seguido sonando esta semana. El problema, como decía Pla el pasado jueves ante el Pleno de las Cortes Valencianas, es tanto el ruido de la corrupción, como el ensordecedor silencio con que el Presidente del PP, y de la Generalitat, Camps, responde ante esta degradante situación. Ni hay respuesta, ni petición de responsabilidades, ni suspensión cautelar de militancia a los imputados. Hay permisividad, defensa numantina y contraataque alocado y desaforado, que descalifica a quienes lo hacen y desacredita a los medios que, unos por afición ideológica, otros por afición económica y algunos hasta por vicio, le dan pábulo.

El papelón del conseller González Pons, arremetiendo contra el Fiscal Jefe por haberse casado hace años con una joven, no sabemos si socialista en aquel momento; sí sabemos que él no era fiscal, es el acto político más cobarde, y de más baja catadura ética y política, que se ha podido contemplar es esta Comunidad desde el advenimiento de la nueva democracia. La triste tarea de quien se pasó la tarde del jueves, día en que Camps fue incapaz de pronunciarse contra la corrupción en las Cortes, llamando desde un teléfono de Presidencia a los medios de comunicación, primero para decir que Pla se había arrugado ante Camps en el debate de la corrupción y, como eso no calaba mucho, anunciando que García Ortuño (de Orihuela) iba a hacer unas declaraciones contra Pla en la COPE, ¡Que Casualidad! es de una bajeza moral y de una decadencia política, que nos sitúa como Comunidad en un lugar inmerecido y afectado por inmundicia en la que está cayendo el Consell, su Presidente y su partido, por no tener ni capacidad ni ganas de reaccionar ante lo que está cayendo.

Y como sé que a estas alturas si algunos siguen leyendo ya estarán de mala uva, les diré que rebelarse contra eso también es defender la Comunidad. No se defiende la patria valenciana con folclore e histriónismos, sino exigiendo un gobierno riguroso e intolerante con la corrupción, que no chulee a los medios de comunicación privados y no secuestre políticamente a los públicos, que sea responsable de sus actos y no zascandilee ante las responsabilidades políticas; ¿Qué otra cosa es lo que Camps está haciendo con lo acontecido en la Residencia de Masamagrell? Defender el prestigio de esta tierra y de esta Comunidad no es comportarse desde el poder miserablemente, intentando repartir las suciedades propias entre quienes exigen limpieza, y entre quien persigue el delito por profesión y obligación legal.

Defender a este Pueblo no es tapar la corrupción, o no tener una palabra para con los afectados por el grave accidente ocurrido en la Residencia de Masamagrell, en la que no debía haber ni un usurario ingresado por la Generalitat mientras no tuviera todos los requisitos. En otro país ya habría habido ceses. Y aquí, si el PP estuviera en la oposición estaría bramando y no insultando como está ahora. ¿Se imaginan al PP comprensivo y callado? Sólo hay que mirar a España para deducirlo. Y si digo todo esto, y en este tono, es porque me siento asqueado como diputado y como valenciano ante el cariz que esta tomando la política en esta amable tierra nuestra, y también por la pedagogía de perversión profesional y deontológica que se está haciendo desde el Consell y desde algunos gerifaltes de la comunicación, que no está valiendo más que para perjudicar la ética de quienes decidieron estudiar periodismo movidos por un deseo de saber, para poder volver a contar lo aprendido y, a sí, que aprendiera la sociedad.

Si los medios de comunicación no atacan la corrupción por igual y son tolerantes según con quien la cometa, la degradación social está asegurada. Ellos saben de qué hablo. Y ustedes también.

(Publicado en Las Provincias 01/04/06)

01 d’abril 2006

CAUTIVOS Y DESARMADOS

CAUTIVOS Y DESARMADOS

José Antonio Martín Pallín

Nuestra Guerra Civil comenzó con el golpe militar de una parte del Ejército, siempre proclive a interferirse en los procesos liberales y democráticos de la sociedad civil. Duró tres años de sangre, sudor y lágrimas.

No sé quién concibió el último parte de guerra del 1 de abril de 1939. Los redactores no actuaron presos de la embriaguez o el ardor del triunfo. De manera clara, admonitoria y lacónica avisaban, como en las guerras de Roma, que no habría piedad con el vencido. Nada podían esperar sino la venganza y su reducción a sujetos pasivos o más bien objetos, de una táctica pensada, diseñada y puesta en práctica en las guerras coloniales.

Sólo una mente perversa es capaz de planificar una especie de solución final selectiva al estilo del nazismo. La represión tenía la doble finalidad de exterminar los cuerpos y de asfixiar los sentimientos de los que vivieron trágicamente el holocausto de sus familiares y amigos.

Ningún resquicio para la tolerancia. La obsesión por eliminar cualquier vestigio de la denostada "democracia partitocrática" llevó a los artesanos jurídicos de los vencedores a construir un entramado de leyes, aparentemente formales, pero carentes de la más mínima legitimidad.

La maquinaria de exterminio se puso en marcha sin solución de continuidad. Los consejos de guerra sumarísimos adquirieron un ritmo trepidante y, en su mayoría, decidieron, en minutos, condenas de muerte y reclusiones a treinta años. Las ejecuciones se publicaban, al igual que los bandos de los ejércitos de ocupación, en los periódicos hasta que se dieron cuenta de que las hemerotecas terminarían volviéndose en su contra.

Los que no fueron llevados a las tapias de fusilamiento se convirtieron en cautivos encerrados en su propio cuerpo y en su propio país. Como sombras deambulantes no podían exteriorizar ni el dolor ni el grito ante la barbarie y la injusticia. No sólo perdieron su capacidad de vivir; fueron acallados en sus creencias y de la posibilidad de exteriorizarlas. Si quería buscarse un espacio vital en la euforia arrogante de los vencedores, debían negar sus ideas y adoptar aquellas que habían oprimido y causado la muerte de sus allegados. Sus bienes, como en una conquista, fueron botín de guerra y las confiscaciones se plasmaron y legalizaron con pretensión de futuro en una Ley de Responsabilidades Políticas que daba patente de legitimidad a los expoliadores.

Los vencedores tuvieron cuarenta años de dominio total sobre la vida y haciendas de los cautivos. Durante este tiempo se otorgaron todo género de ventajas para favorecerse con cargos públicos pagados con el dinero de todos; también de los vencidos.

Los vencedores, a duras penas, se resignaron ante la muerte del Caudillo-Icono que representaba tanta ignominia. Nunca pensaron que se debía dar paso a una alternativa que aborrecían. La democracia presente es el fruto de la lucha de la oposición que sólo pudo reconstruirla bajo la atenta vigilancia de los poderes tradicionales. Sólo pusieron como condición que se respetaran los derechos y prebendas adquiridos y disfrutados generosamente, a cambio de condescender con que se instaurase un régimen de libertades que devolvió la soberanía al pueblo español.

Ahora, a los setenta años del inicio de la confrontación entre españoles, muchos de los cautivos y los depositarios de su memoria sólo quieren recuperar el orgullo de sentirse españoles y defensores de los valores de la República, única fuente inspiradora de nuestra actual Constitución.

No se puede esperar ni un momento más. No cabe esgrimir los fantasmas del pasado. Ni los ciudadanos españoles lo consentirían ni ninguna facción tendría el apoyo interno y externo para volver al túnel del tiempo.

He dicho a menudo, desde hace bastante tiempo, que los consejos de guerra sumarísimos son nulos de pleno derecho e incompatibles con las normas del Derecho Internacional de los Derechos Humanos incorporados a nuestra Constitución. El Congreso de los Diputados, recientemente, acordó una proposición no de ley solicitando la nulidad del consejo de guerra que llevó al paredón a un democratacristiano catalán. ¿Qué dificultad existe para extender esta decisión a todos los condenados, en condiciones de absoluta indefensión, por unos tribunales ilegales?

El expolio de las almas es difícil restituirlo y en gran medida depende de la fortaleza y dignidad de los que vieron cómo sus deudos y familiares eran expulsados de la única España que monopolizaron los vencedores.

El despojo material también puede y debe ser corregido. Los que han amparado la ley de devolución del patrimonio sindical a UGT no pueden alegar dificultades insalvables. Nadie entendería que esta reparación es posible sólo en este caso y que no se puede extender una ley semejante a todos los grupos y particulares afectados por la Ley de Responsabilidades Políticas o por simples usurpaciones y extorsiones delictivas.

El 1 de abril de 2006 se puede y se debe dictar el último bando. La Constitución democrática debe anunciar que todos tendrán derecho a una reparación justa de sus agravios.

Cuando escribo estas líneas, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha aprobado dirigirse al Consejo de Ministros para que el 18 de julio de 2006 se declare día oficial de condena del régimen de Franco. La Asamblea espera que el debate actualmente en curso en España desemboque en un examen y en una evaluación completa y profunda de los crímenes del régimen franquista.

La memoria histórica ha arraigado fuertemente en los descendientes de los vencidos que sólo han conocido la democracia como forma de convivencia. Saben que todavía quedan muchas fosas ocultas en los campos de nuestra patria.

Los familiares de los desaparecidos sólo quieren que les permitan hundir sus manos abiertas en la tierra de todos los españoles para sentir el calor de sus antepasados y devolverles a la condición de ciudadanos. Esta tierra que nos ha de cubrir a todos, como dijo Manuel Azaña en plena Guerra Civil, debe poner punto final a un agravio histórico, haciendo real y efectivo su clamor de Paz, Piedad y Perdón. Ahora, además, es la hora de la Justicia.

José Antonio Martín Pallín es magistrado del Tribunal Supremo.

*Fuente : EL PAÍS - Opinión - 01-04-2006