19 de desembre 2006

Mucho falta por caminar

MUCHO FALTA POR CAMINAR

VICENT GARCÉS, Profesor de la Universidad Politécnica de Valencia

Es 11 de diciembre del 2006. Ayer murió. Veo su rostro, piel estirada y pintada. El golpista dictador, universalmente conocido. El que traicionó al presidente de la Republica, Salvador Allende, provocando su muerte el 11 de septiembre de 1973. El que liquidó la institucionalidad del país, lenta y dolorosamente construida durante siglo y medio. El general que dirigió las armas contra su pueblo ocasionando miles, decenas de miles, de muertos, desaparecidos, torturados y exiliados. El mismo que, detenido en Londres el año 1998, simulando demencia senil, con la complicidad de los presidentes Frei, Aznar y Blair, escapaba a la extradición a Madrid, donde lo esperaba la justicia.

El cadáver de Pinochet se expone en la Escuela Militar. Velado, honrado y protegido por uniformados. Un hombre hace la cola, llega ante el muerto y le escupe en el rostro. Esta acción transmite el sentimiento de millones de personas de todo el planeta. Es Francisco Cuadrado, nieto del general Carlos Prats, comandante en jefe del Ejército de Chile, leal a la Constitución, que en agosto de 1973 dimitió de su cargo intentando aplacar a la jauría golpista. Prats recomendó al presidente Allende que nombrara a Pinochet como sucesor. Pinochet, unos días después, dinamitó la Constitución, condujo a la muerte al presidente Allende y, un año después, ordenaba asesinar al general Prats y a su mujer en Buenos Aires.

Veo a los hijos del general René Schneider, comandante en jefe del Ejército antes que Prats. Piden ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos enjuiciar al Gobierno de Estados Unidos por el apoyo del presidente Nixon y su secretario de Estado, Henry Kissinger, al secuestro y asesinato de su padre en octubre de 1970, en un intento de impedir que el Congreso Nacional ratificara a Allende como presidente tras haber ganado las elecciones el 4 de septiembre de aquel año.

Veo al nieto del dictador muerto, vestido de uniforme de capitán, abalanzarse sobre el micrófono para reivindicar ante el cadáver las acciones de su abuelo. Frente a él, la ministra de Defensa del actual Gobierno de Chile que, para asombro de la gente de bien, presidió el acto de exaltación y honra del dictador. Mucho falta por caminar. La presidenta Bachelet y su Gobierno no debían haber autorizado que las Fuerzas Armadas honraran a un general traidor, desaforado, procesado en su país, en libertad condicional, prófugo de la justicia internacional, responsable de imprescriptibles crímenes contra la humanidad. Y veo la violenta agresión a la corresponsal de TVE que cubre el acto, seguido de groseros insultos a todos los españoles.

Acompaño el 10 de diciembre por la tarde la marcha de miles de chilenos que festejan la desaparición física del dictador. Entre la multitud veo a una mujer levantar el retrato de Salvador Allende con la banda presidencial. Veo a jóvenes de hoy, con banderas de todos los colores, pidiendo justicia y no olvido. Y veo a los carabineros impedir a la manifestación, que discurre pacíficamente por la Alameda, el acceso a la plaza de la Constitución donde se yergue el monumento al presidente mártir.

Muchas de las causas judiciales abiertas en diferentes países contra Pinochet van a ser sobreseídas por defunción. Escucho hoy lamentarlo a los familiares del sacerdote valenciano Antoni Llidó, detenido-desaparecido en 1974. Pero las causas seguirán abiertas contra los cómplices que acompañaron al general en sus tropelías. Y otras causas continuarán contra los herederos del dictador por sus reiteradas e indebidas apropiaciones de recursos públicos para su enriquecimiento personal y familiar. En Santiago de Chile se recordaba estos días que, solo en el Banco Riggs, Pinochet utilizó 14 nombres falsos para tratar de ocultar sus robos.

Ya se que no tiene respuesta, pero la pregunta surge una y otra vez: ¿qué hubiera pasado si Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, en vez de provocar su muerte, no hubiera impedido que el presidente Salvador Allende convocara el referendo que debía decidir la salida a la crisis institucional que atravesaba Chile? La historia hubiera sido otra. Pero no, ese día vi bombardear el palacio presidencial de La Moneda.

El presidente Allende se alza hoy con su dimensión ética, recordado con cariño por su pueblo y los pueblos del mundo. El general traidor, criminal y ladrón queda como "un muerto de mierda", como afirma el poeta Mario Benedetti.

17-12-2006
El Periódico de Catalunya

17 de desembre 2006

A LA MUERTE DE UN CANALLA

















A la Muerte de un Canalla
Por Mario Benedetti (10/12/2006)
Los canallas viven mucho, pero algún día se mueren
Obituario con hurras
Vamos a festejarlo, vengan todos
los inocentes, los damnificados. los que gritan de noche,
los que sueñan de día, los que sufren el cuerpo,
los que alojan fantasmas, los que pisan descalzos,
los que blasfeman y arden, los pobres congelados,
los que quieren a alguien. los que nunca se olvidan,
vamos a festejarlo, vengan todos.
El crápula se ha muerto.
Se acabó el alma negra; el ladrón, el cochino.
Se acabó para siempre. Hurra
Que vengan todos; vamos a festejarlo;
a no decir la muerte siempre lo borra todo,
todo lo purifica.
Cualquier día la muerte no borra nada.
Quedan siempre las cicatrices.
Hurra Murió el cretino, vamos a festejarlo,
a no llorar de vicio.
Que lloren sus iguales y se traguen sus lágrimas.
Se acabó el monstruo prócer, se acabó para siempre.
Vamos a festejarlo, a no ponernos tibios,
a no creer que éste es un muerto cualquiera:
Vamos a festejarlo, a no volvernos flojos,
a no olvidar que éste es un muerto de mierda.

05 de desembre 2006

RESOLUCIÓN EN APOYO Y SOLIDARIDAD CON LA ASOCIACIÓN UNIFICADA
DE LA GUARDIA CIVIL (AUGC)



La Coordinadora Federal de la Corriente de Opinión Izquierda Socialista del PSOE, reunida en Madrid el 25 de noviembre de 2006,

MANIFIESTA:

Que resulta inaceptable y contraria a los principios constitucionales la persecución, acoso y aplicación de condenas contempladas en el Código penal Militar de que están siendo objeto los dirigentes y afiliados de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC).

Reiteramos una vez más la necesidad de desmilitarizar y democratizar a la Guardia Civil, así como la homologación de sus condiciones laborarles con las del Cuerpo Nacional de Policía, tal y como se contemplaba en el programa electoral de nuestro Partido del año 2004.

Instamos al Gobierno y a nuestros parlamentarios, diputados y senadores, a cumplir nuestros compromisos electorales en esta materia, como garantía de coherencia y credibilidad política del PSOE ante el colectivo de la Guardia Civil y el conjunto de la sociedad.

Instamos igualmente a que, en este tema, prevalezca el poder civil y los valores propios de nuestra sociedad democrática frente a los repetidos intentos de mantener una situación de carencia de derechos básicos que padece en la actualidad la Guardia Civil propiciada por los sectores que, dentro y fuera de ella, pretenden seguir manteniendo su status militarizado. Debe quedar claro que el futuro de estos ciudadanos uniformados, de los guardias civiles, debe ser decidido por el poder civil y nunca por presiones o interferencias corporativas por parte de los mandos militares del mismo.

Instamos a que, consecuentemente, se adopten las medidas políticas y legislativas oportunas para que ningún Guardia Civil vuelva a ser procesado por el anacrónico Código Penal Militar.

Tenemos, como socialistas, el deber moral de conseguir que la democracia llegue, finalmente, al interior de la Guardia Civil.
RESOLUCIÓN EN RECUERDO Y HOMENAJE AL COMPAÑERO
JUAN NEGRÍN LÓPEZ


La Coordinadora Federal de la Corriente de Opinión Izquierda Socialista del PSOE, reunida en Madrid el 25 de noviembre de 2006,


Manifiesta que, en este año en que se cumple el 50º aniversario de la muerte del compañero Juan Negrín López, su memoria y legado político ha de ser objeto de reconocimiento y homenaje público desde todos los ámbitos de nuestro Partido.

Con Juan Negrín que, como Presidente del Gobierno de la II República Española, simbolizó la legalidad constitucional, la dignidad y el espíritu de resistencia contra el fascismo durante la pasada Guerra Civil, tenemos los socialistas, todos los socialistas, una deuda pendiente. Por ello, la recuperación de la memoria y la figura de Juan Negrín significa un acto de justicia para con un compañero que, en tiempos difíciles, tuvo que desempeñar su labor política en defensa de la legalidad republicana y del socialismo. Igualmente ese merecido homenaje ayudará a reparar décadas de olvido y de actitudes que, tanto desde fuera como desde dentro del socialismo, manipularon y distorsionaron su actuación y pensamiento político.

Además pedimos que, como un acto mas de homenaje y recuperación de la memoria, el retrato de Juan Negrín figure en los edificios y sedes de las Agrupaciones Socialistas, tal y como sucede con los de Pablo Iglesias u otros dirigentes históricos de nuestro Partido, como es el caso de Julián Besteiro, Francisco Largo Caballero o Indalecio Prieto.

Recuperar la memoria de Juan Negrín López es un acto de justicia y dignidad socialista.
EN APOYO DEL GOBIERNO DE IZQUIERDAS DE CATALUÑA

La Coordinadora Federal de la Corriente de Opinión Izquierda Socialista del PSOE, reunida en Madrid el 25 de noviembre de 2006:

Apoya al Gobierno de la Entesa Nacional de Progrés configurado tras la celebración de las elecciones autonómicas en Cataluña celebradas el pasado día 1 de noviembre.

Considera que el Gobierno de izquierdas en Cataluña es un fiel reflejo de lo expresado por la ciudadanía catalana en las urnas y por ello debe de ser apoyado sin reservas desde el PSOE.

Confía en que, tras la necesaria autocrítica por el evidente descenso electoral del PSC, la labor de éste en el seno del Gobierno catalan, priorizará las políticas sociales, solidarias y globales.
RECORDANDO A JUAN NEGRÍN

Se cumplen ahora 50 años de la muerte de Juan Negrín López (1892-1956), una de las figuras políticas más relevantes y controvertidas de nuestra reciente historia. Criticado por unos y olvidado por casi todos, bien merece un lugar en nuestra memoria colectiva.
Negrín fue un brillante médico formado en universidades alemanas que, a los 22 años, ya era catedrático de fisiología en la Universidad Central de Madrid. Discípulo de Ramón y Cajal y maestro a su vez de Severo Ochoa o Grande Covián, simboliza la vanguardia de la ciencia médica española del primer tercio del s. XX.

Afiliado al PSOE desde 1929, se integró en su ala centrista liderada por Prieto y fue diputado entre 1931-1936. Durante la guerra civil, tuvo un papel destacado. Fue ministro de Hacienda en el Gobierno de Largo Caballero y reemplazó a éste en la presidencia del Ejecutivo en mayo de 1937. Para Negrín ganar la guerra era la prioridad absoluta por lo que resultaba imprescindible la formación de un Gobierno republicano fuerte que ejerciese la plenitud de los poderes constitucionales (y controlase) a los sectores radicales de la izquierda y a los colectivistas. Por ello, el presidente Negrín se dedicó con tenacidad a lograr tres objetivos que consideraba vitales.
En primer lugar, el mantenimiento de la legalidad constitucional republicana y por recuperar el control del orden público. En segundo lugar, Negrín impulsó una nueva política internacional, intentando que se levantara la No Intervención en la Sociedad de Naciones y así lograr el cambio de la posición británica, y, sobre todo, de Francia a favor de la República Española. Pero, tras la pérdida del Norte (País Vasco-Santander- Asturias) y la derrota de Teruel (febrero 1938), Negrín se vio obligado a cambiar de táctica e intentó llevar a Franco a una mesa de negociación. Con esta idea, realizó una intensa labor diplomática personal durante la segunda mitad de 1938 con objeto de convencer a las potencias europeas de que apoyaran la mediación internacional para poner fin a la guerra. En gesto de buena voluntad, el Presidente Negrín ordenó la retirada de las Brigadas Internacionales, pero, Franco no hizo lo propio con las tropas nazis (Legión Cóndor) y el CTV italiano que combatían en apoyo de los sublevados.

Su tercer objetivo era la resistencia militar a ultranza, idea ésta que le acercó al PCE y le alejó de Azaña y Prieto. Negrín era consciente de que no existía la más mínima posibilidad de negociar con Franco a menos que la República mantuviese una defensa militar firme y eficaz. Pero, el creciente derrotismo de Prieto, especialmente tras la batalla de Teruel, hizo que Negrín lo cesase, asumiendo personalmente la dirección del Ministerio de Defensa. Conocido es su lema "Resistir, resistir, resistir”, puesto que, como decía el presidente Negrín, "Resistir, ¡por qué? Pues sencillamente porque sabíamos cuál sería el final de la capitulación". Y no se equivocó, puesto que la “resistencia estratégica” era crucial para lograr unas mínimas condiciones de paz, las cuales se resumían en dos: que no hubiese represalias contra los derrotados y, también, seguridades sobre la integridad constitucional y territorial de España (recordemos las pretensiones territoriales de Mussolini sobre las islas Baleares).

Sin embargo, tras la ofensiva sobre Aragón y la batalla del Ebro, estaba claro que Franco no quería negociar nada, convencido como estaba de su victoria: sólo quería la rendición incondicional de la República. Tras la caída de Cataluña (febrero 1939), Negrín aún pretendió resistir, al menos, en la zona centro-sur todavía bajo control del Gobierno leal, hasta que la guerra mundial, que ya se intuía, estallase y las democracias europeas unieran finalmente sus fuerzas a las de la exhausta República Española. Hasta entonces, había que intentar una retirada controlada y la evacuación de los políticos y combatientes republicanos que se encontraban en mayor riesgo de sufrir las represalias de los franquistas.

Los hechos posteriores demostraron que aquellos dirigentes republicanos que, como los que promovieron el golpe del coronel Casado contra Negrín (5 marzo 1939), creyeron que se podía negociar una paz honrosa con Franco, simplemente desconocían la realidad. Por si quedaba alguna duda sobre las auténticas intenciones de Franco para con los vencidos, en febrero de 1939, se establecía la Ley de Responsabilidades Políticas, ley que con su ensañamiento represivo, suponía la negación absoluta de la última condición ofrecida por Negrín para lograr un alto el fuego: el que no hubiese represalias contra la población republicana derrotada.

Definitivamente, la política de resistencia de Negrín había fracasado y la República, agotada, se rendía sin condiciones. La derrota, no trajo la paz, trajo la victoria militar que, cerrando todas las puertas a la reconciliación, desoyendo el mensaje de "paz, piedad y perdón" lanzado por Manuel Azaña, presidente de la República, prolongó durante largos años la represión de los vencidos.
Negrín murió en el exilio, criticado y olvidado. Pocos recordaban a aquel médico socialista que soñó con una España democrática y social, que simbolizó la dignidad republicana y el espíritu de resistencia contra el fascismo. Tal vez ahora, 50 años después, haya llegado el momento
.

José Ramón Villanueva Herrero
Diario de Teruel, 5 diciembre 2006