24 de maig 2007

Francia y la renovación de la izquierda europea

Francia y la renovación de la izquierda europea

Juan Antonio Barrio. Diputado IS-PSOE.
Revista El Siglo. Mayo 2007



El resultado de la primera vuelta de las elecciones francesas suscitó algunas malas interpretaciones. El trauma de 2002, cuando el candidato socialista Jospín, debido a la dispersión del voto de izquierda, no pasó a la segunda vuelta y sí lo hizo el ultraderechista Le Pen, pesaba mucho. En consecuencia, el voto de izquierda se concentró en Segolene Royal (25,87%). Este resultado, saludado como muy positivo, tuvo su contrapartida: por primera vez en más de treinta años el conjunto de la izquierda no pasó del 37% (y con una participación del 84%, mantenida en la segunda vuelta). Miterrand, en 1981, sacó un porcentaje similar pero entonces el PCF (Partido Comunista Francés) tenía el 16% de los votos y el conjunto de la izquierda el 45%.

En la derecha, Sarkozy entró a saco en el electorado de Le Pen, con lo que sobrepasó el 31%. Si damos por hecho un apoyo muy mayoritario del resto de los votos de extrema derecha (más del 13% entre Le Pen y Philippe de VIlliers), Sarkozy contaba con un potencial cercano ya al 44%. Así las cosas, el 18,5% del centrista Bayrou resultaba decisivo. Aunque Bayrou afirmó que “no votaría a Sarzoky”, dos tercios de sus diputados se “hicieron la foto” a favor de Sarkozy; exactamente, ese porcentaje del voto centrista – 65/70% - (análisis posteriores parecen confirmar un reparto casi al 50% del electorado centrista) necesitaba Segolene Royal para triunfar. Era demasiado, como se ha demostrado. La creación de un partido bisagra denominado Movimiento Demócrata por parte de F. Bayrou puede resultar mas fallida de lo que esos 6,75 millones de votos pueden hacer creer.
En el futuro inmediato serán importante unas elecciones legislativas que estarán bastante marcadas por la dinámica de la elección presidencial, aunque la amplia mayoría de la que dispone la derecha francesa permite pensar en una mejora de posiciones por parte de la izquierda.

¿Cual será el futuro de S. Royal? El resultado es algo mejor de lo que los mismos sondeos auguraban, quizás por un último reflejo de miedo ante la personalidad de Sarkozy y sus proyectos. Más allá de valoraciones sobre cada posición, de lo que no cabe duda es que Nicolas Sarzoky representa una ruptura considerable en la derecha francesa. Por ejemplo, en política exterior, ¿Habría tenido una actitud similar a la de Chirac de oposición a Bush en la invasión de Irak? Es claro que no. Respecto a Europa nada de Constitución (“hay que respetar lo que dijeron los franceses…”) sino un mero tratado funcionalista (puede que incorporando la parte I ) aprobable sin referéndum. Menos impuestos, menos estado, trabajar más, mano dura con los delincuentes reincidentes, test de integración para los emigrantes, Ministerio de la Identidad Nacional y la Inmigración y acabar con Mayo del 68. Es un proyecto nítido de de derechas “sin complejos” (¿les suena?). Claro que, comparado con alguno de nuestros derechistas, sus palabras de “reconocimiento” en el primer discurso presidencial hacia Segolene Royal y sus 17 millones de votantes sonaron casi balsámicos en nuestros oídos habituados al insulto sistemático.
¿Y la izquierda? ¿Hacia donde debe ir la necesaria renovación? Ante todo, decir que este no es, claro está, un problema solo francés. Ni siquiera europeo. Pero, a efectos de estos artículos, limitaremos el análisis a la izquierda europea. Veamos.

Una primera solución drástica sería liquidar la izquierda tal y como la conocemos (el muro cayó y no sólo se llevó al comunismo por delante, sino también cualquier idea de socialismo. La clase obrera ha (casi) desaparecido, etc.). No es sólo teoría: en Italia la unión de la Margarita y los demócratas de Izquierda significa algo así, con profundas e inmediatas implicaciones, por ejemplo, con respecto a la laicidad cuya defensa bajara varios enteros en la nueva formación denominada Partido Demócrata, saludada aquí, de forma entusiasta por Maragall. Bayrou también va a formar su Movimiento Demócrata y ya ha hecho guiños a destacados militantes del Partido Socialista para unirse a él “y superar la política de bloques”.

Pues bien: muchos otros piensan – pensamos – en Europa que otra izquierda es posible sin dejar de ser izquierda, sin sectarismos, sin renunciar a valores; hacia una democracia más participativa y deliberativa, con nuevos planteamientos económico-sociales, a favor de una solidaridad real más allá de cualquier “conservadurismo mas o menos compasivo”.
Esa izquierda es necesaria y hasta urgente si queremos una dimensión social y política para Europa. ¿Es posible? Volveremos sobre ello.

A mi juicio, caben tres actitudes-tipo, quizás con algunas tipologías intermedias. Veamos:

Respuesta Uno: Yo la denominaría “El Alámo”, es decir, una actitud básicamente resistencialista: no hay que cambiar nada; si acaso falla la comunicación, o habrá que esperar a que empeore la situación económica para que haya una posición crítica de izquierdas que presione a favor de una respuesta “verdaderamente” de izquierdas, o bien el cambio climático, o bien la certeza de que la siguiente generación vivirá peor llevarán a “circunstancias objetivas” favorables a esa solución.

Respuesta Dos: La que los comunistas denominarían “liquidacionista”, con diversas variantes. La base social de la izquierda habría cambiado decisivamente y la única manera de atraer al centro sería confundirse con él, o bien en un solo partido, (Partido Demócrata Italiano, resultante de la fusión de la Margarita y los Demócratas de Izquierda), o bien mediante una adecuada política de alianzas para formar gobierno, sea en posición de minoría mayoritaria (Austria) o, más difícil todavía, en posición gubernamental pero minoritaria como el SPD en Alemania o el partido
socialdemócrata PVdA en Holanda.

Respuesta Tres: Como suele suceder, me apunto a esta tercera respuesta. Que no “tercera vía”, aunque estoy de acuerdo con la idea de Giddens (“La década de Blair”, El País, 12-5-07) en el sentido de que “se trata de mover el centro hacia la izquierda” (y no al revés, añadiría). Ahora bien, ¿qué es la izquierda hoy en día? Muchas cosas, claro. Y sería absolutamente prepotente o absurdo intentar definir una cosa tan compleja de forma simplista. Pero, por lo menos, debería marcarse alguna línea roja.

Primera línea roja: La política económica y social. No creo que pueda haber política de izquierda sin cuestionamiento de la estructura económica global: otra globalización económica tiene que ser posible para que “otro mundo” lo sea. Aunque el incremento de la Ayuda al Desarrollo es esencial, no es suficiente. La visión de la economía de mercado de izquierdas no puede ser indiferenciada de la de la derecha. Algunos apuntes en esa visión socioeconómica europea de izquierda: una economía basada en calidad de producto/servicio y no en bajos salarios. Economía de alto valor añadido basado en I+d+i y no en economía especulativa, por ejemplo los “hedge funds” (fondos especulativos o de alto riesgo) que solo persiguen el rendimiento a corto plazo (ver “Análisis crítico sobre los hedge funds” de la eurodiputada holandesa Ieke van den Burq y Paul Nyrup Rasmussen, danés, presidente del Partido Socialista Europeo).

Un Estado con suficiencia fiscal, ingresos fiscales suficientes para ampliar derechos de ciudadanía y mantener el estado de bienestar. Unas empresas que, además opten por una responsabilidad social corporativa en cuanto a su principal actividad, incluyendo un desarrollo sostenible medioambientalmente y la participación de los trabajadores en el proceso de toma de decisiones “más allá de las simples obligaciones de información y consulta”, como en la declaración conjunta recientemente firmada por el PS francés y el SPD alemán. El mismo informe aboga por la necesidad de que el BCE (Banco Central Europeo) tenga entre sus objetivos “el crecimiento y el empleo”, no sólo la inflación.

Segunda línea roja: No descartar política de alianzas hacia la izquierda. Por ejemplo, tanto en Alemania como en Holanda hay dos formaciones políticas a la izquierda de la social democracia tradicional. El SP en Holanda (secretario general: Marijnissen) y la Izquierda en Alemania (Oscar Lafontaine). En el primer caso, Holanda, la suma de los escaños de izquierda no proporciona mayoría, ni siquiera con los verdes. En Alemania, sin embargo, sí. Pero Oscar Lafontaine, viene de las filas del propio SPD, lo que hizo imposible el acuerdo. Pues bien: en mi opinión sería absolutamente imprescindible para las formaciones socialdemócratas tradicionales afirmar la posibilidad de una extensión de las alianzas hacia estas formaciones y los ecologistas. En caso contrario las posibilidades de crecimiento de estos partidos aumentarán (como ya ha ocurrido en Alemania en las recientes elecciones de Bremen) y las posibilidades de crisis por indiferenciación con la derecha y por “complicidad” con políticas de ajuste neoliberales aumentarán también correlativamente para el PvdA holandés y el SPD alemán.

El Partido Socialista Obrero Español tiene una importante posibilidad de influir en este importantísimo debate al haber eludido hasta ahora muchos de estos errores. Pero será necesario un mayor liderazgo en Europa y una mayor formulación en positivo de los objetivos a medio y largo plazo.

20 de maig 2007

DECLARACIÓN DE LA INICIATIVA PARA UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE EUROPEA

DECLARACIÓN DE LA INICIATIVA PARA UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE EUROPEA A RAÍZ DE LA REACTIVACIÓN, POR ANGELA MERKEL, DE LA RENEGOCIACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN, Y CON MOTIVO DE SU ENCUENTRO CON NICOLAS SARKOZY.

París - Berlín - Bruselas - Helsinki - Madrid - Roma - Lisboa - Ámsterdam – Luxemburgo. 18 de mayo de 2007.


La Red de personalidades políticas reunidas en la Iniciativa para una Asamblea Constituyente Europea muestra su preocupación por la voluntad, indicada por Ángela Merkel, de reanudar los debates sobre la Constitución Europea con un método consistente en negociar a espaldas del pueblo. Esta manera de hacer, opaca y antidemocrática, fue rechazada nítidamente por los votos NO de los referéndums en Francia y Holanda. En varios países de la UE, el voto SÍ solo se obtuvo por una votación parlamentaria, en ausencia de un verdadero debate con la participación de los ciudadanos. En otros países, se anularon los referéndums previstos ya que la oposición crecía en la opinión pública.

Europa necesita llegar a una Constitución a través de la expresión democrática de la voluntad general y fundamentar las políticas europeas en el interés de la mayoría. No necesita de un nuevo acuerdo firmado a espaldas del pueblo.

A raíz de la elección de Nicolas Sarkozy en Francia, Ángela Merkel ha encontrado un socio para reanudar obscuras negociaciones para un nuevo Tratado. Nicolas Sarkozy ya ha proclamado claramente que se niega a recurrir a un nuevo referéndum para la aprobación de un nuevo Tratado sobre las instituciones de la Unión.

La Iniciativa para una Asamblea Constituyente Europea desea recordar al Sr. Sarkozy y a la Sra. Merkel los puntos siguientes:

Ø Todo texto por el que se regulan los poderes en las instituciones es, de facto, un texto de alcance constitucional. Por tanto debe ser debatido y adoptado por los propios ciudadanos en forma de una verdadera Constitución.
Ø La Unión Europea no encontrará la legitimidad de los pueblos si rechaza a los ciudadanos europeos impidiéndoles el control del proceso constituyente.
Ø La negociación intergubernamental ha demostrado ampliamente su ineficacia. Las contradicciones entre distintas posiciones nacionales o institucionales no pueden ser resueltas más que por la decisión de los propios ciudadanos.

Hoy más que nunca, el único método susceptible de recoger el asentimiento de los ciudadanos y refundar democráticamente la construcción europea es la convocatoria de una Asamblea Constituyente Europea. Es la mejor manera de garantizar la transparencia y el respeto a la soberanía popular, permitiendo reorientar las políticas europeas poniéndolas al servicio de la mayoría y restableciendo la eficacia de una Unión Europea amenazada por la impotencia y la parálisis.


Jean-Luc Mélenchon (Senador PSF, ex-Ministro, Francia)
Oskar Lafontaine (tbc) (Portavoz del Grupo Die Linke en el Bundestag, ex-Presidente del SPD, ex-Ministro de Economía, Alemania)
Erik Wesselius, (Portavoz de la campaña por el NO en Holanda)
Juan-Antonio Barrio (Diputado, PSOE, España)
Vicent Garcés (IS-PSOE, España)
Jean-Maurice Dehousse (ex-Ministro, ex-eurodiputado, PS, Bélgica)
Henri Wehenkel (Secretario General de Déi Lenk, Luxemburgo)
Miguel Portas (Eurodiputado del Bloque d’Esquerda, Portugal)
Brid Brennan (TNI, Holanda)
Riccardo Petrella (Profesor, experto de la Comisión Europea, Italia)
Thomas Wallgreen (Profesor, candidato PSD, Finlandia)
Nicola Valinoto (Vice Presidente del Movimiento Federalista Europeo, Italia)
David Soldini (Universitario, UEF)
François Delapierre (Delegado General de PRS, Francia)
Raquel Garrido (coordinadora de la Iniciativa por una Asamblea Constituyente Europea, Francia)

16 de maig 2007

Francia: La derecha que avanza

FRANCIA: LA DERECHA QUE AVANZA

Rossana Rossanda

Il Manifesto. 13 mayo 2007

Ségolène Royal no lo ha conseguido; seis puntos la separan de Nicolas Sarkozy, elegido presidente de la República en Francia con los votos de la derecha, de la mitad del centro y de casi toda la extrema derecha lepenista. La participación electoral ha sido masiva; su signo, inequívoco. Nicolas Sarkozy, duro ministro del interior del gobierno saliente, llegó primero al final de la primera vuelta, y así se mantuvo. La candidata socialista llegó a la segunda vuelta con apuro, con François Bayrou atravesado en su camino, un electorado centrista perplejo y las izquierdas a su izquierda hechas añicos (para refocilado deleite de los comentaristas). La campaña de Ségolène había sido harto moderada, con la consigna del contacto directo con la gente, y apenas levantó el tono en el único cara a cara con Sarkozy (entiéndase bien: nada que ver con la plúmblea pesantez habitual en nuestros lares), bajó tres puntos de golpe. ¡Por el amor de Dios!, se alarmó Francia, ¡basta de extremismos!: la prensa escrita, Le Monde en cabeza, la regañó, e incluso Le Nouvel Observateur, que invitaba a votar por ella, no se privó de añadir que, en cualquier caso, Sarkozy tampoco sería el peor de los presidentes.

Conclusión: el ex-ministro ha ganado a lo grande. Ahora vienen las legislativas para el parlamento, se votará el 12 de junio, pero es dudoso que unos electores confusos y arrepentidos vayan a dar a Sarkozy una buena lección tras haberlo promovido. ¿Qué indujo a tomar ese camino a nuestros vecinos, que tanto se habían tirado de los pelos a costa de Berlusconi?

Primero, la “ruptura” prometida por Sarkozy: basta de igualdad, basta de 35 horas, fuera los impuestos a las empresas por las horas extraordinarias, prohibición de las huelgas sin previa consulta a todos los trabajadores, fin de la asistencia a los desocupados que no acepten la segunda propuesta de trabajo, reducción a la mitad de la cobertura de vacantes en la función pública, subvenciones a la empresa como única y suficiente garantía del crecimiento –y así, del empleo—, inmigración “seleccionada”, defensa de la identidad nacional, una Europa sin constitución y sin necesidad de referéndum, revigorización de todas las autoridades y terminar de una puñetera vez con la herencia del mayo del 68. Esas repetidas declaraciones no han levantado movimiento alguno de protesta. Hasta qué punto es profunda la “ruptura”, también cultural, lo demuestra la próvida garrulería de las izquierdas, cuyo pugnaz sectarismo se ha revelado una vez más suicida. En suma, la oleada de derecha es capaz de movilizar: ¿quién habló de crisis de la política? La política funciona aún, como se ve también, por contraste, en un resurgir de la izquierda, por mórbido que se presente.
Segundo: ¡ jamás una mujer presidente de la República ! Había que estar allí para creerlo, pero en un país tan moderno, tan próspero y avanzado no deja de estar muy difundida la duda sobre si una mujer puede dirigir el estado. Una prensa atenta a los mínimos errores, o supuestos errores, las caricaturas crueles (la sátira será sagrada, pero trabaja sobre pulsiones emocionales seguras), la escasa propensión de las mujeres a votar por una de ellas, las deserciones de las feministas: ha sido explícita la intención de cerrarle el paso a una mujer, incluso moderada y partidaria del diálogo, y encima, donosa, y a tal punto segura de sí misma, que se negó en redondo a ser cooptada por nadie, fuera eso o no del gusto de los barones de su partido. Los cuales se apresuran ya a hacerle la cama. El sacerdocio, eclesiástico o civil, no es cosa de mujeres. En este punto, la muy laica Francia se asemeja más al Vaticano que a Alemania o al Reino Unido.

En pocas palabras: en la Europa del tercer milenio, la consigna “renovación” suena así: ¡a la derecha, a toda máquina¡ Viene a la mente Breznev, quien, ante la protesta de que lo de la URSS no era socialismo, repuso impertérrito: es el único que existe, el socialismo real. Y ésta, nos han venido a decir en 2007 las urnas transalpinas, es la democracia real.

03 de maig 2007

MANIFIESTO DEL PRIMERO DE MAYO

MANIFIESTO DEL PRIMERO DE MAYO
CONFEDERACIÓN SINDICAL INTERNACIONAL (CSI)*


Los trabajadores y trabajadoras de todos los rincones del planeta, reunidos el Primero de Mayo, celebran los enormes logros del movimiento sindical y honran la memoria de quienes tanto han dado por la causa de la justicia, la igualdad y la dignidad humana.
Toda persona tiene el derecho de tener un trabajo y una vida decentes. Para muchos millones de personas esos derechos no son más que una aspiración pero pueden convertirse en realidad gracias a la determinación y la voluntad colectiva del sindicalismo y quienes actualmente gozan de esos derechos en su vida cotidiana pueden defenderlos y mantenerlos a través de sus sindicatos.
La histórica unificación del movimiento sindical mundial que se llevó a cabo hace apenas seis meses proporciona a nuestra lucha por un mundo mejor nuevos medios y una vitalidad renovada. Aprovecharemos en la mayor medida posible este nuevo ímpetu para hacer llegar nuestra solidaridad a todos los que la necesitan y para cambiar el rumbo de la economía mundial, a fin de que la misma redunde en beneficio de muchos y no de unos pocos.
Sigue siendo inquebrantable nuestro compromiso de construir un mundo mejor, donde el progreso económico responda a las necesidades sociales, donde las personas que viven sumidas en la pobreza y al margen de la sociedad tengan la posibilidad de acceder a una vida decente y gratificante. Los valores universales que han apuntalado más de un siglo de orgullosa trayectoria sindical siguen teniendo la misma validez hoy que en el momento mismo en que nació nuestro movimiento.
Nos oponemos a todas las formas de opresión y de explotación y proclamamos nuestra determinación de continuar luchando contra quienes buscan sacar provecho de las privaciones, la discriminación y la desesperación. Estamos junto a todas las mujeres y hombres cuyos derechos de trabajadores y de seres humanos son avasallados y acudiremos en su ayuda de todas las maneras que podamos. Condenamos a quienes sacan provecho de la miseria de otras personas y continuaremos luchando contra los tremendos abusos de la codicia empresarial. Seguiremos procurando construir un mundo donde todos puedan vivir en condiciones de seguridad y paz, exentos de la amenaza de violencia, guerra o destrucción.
Las generaciones actuales tenemos en nuestras manos el futuro mismo del planeta. Nuestras acciones marcarán de manera indeleble las vidas de los niños del mundo y de las generaciones venideras. Cumpliremos con nuestro solemne deber de obrar para que haya un progreso económico y social sostenible, de desempeñar el papel que nos corresponde en lo concerniente al cambio climático, de proporcionar salud y educación para todos y de hacer frente a los enormes desafíos que se nos plantean actualmente como comunidad mundial.
Queremos conseguir que en el mundo todas las naciones puedan cooperar en pro del bien común, creando y respaldando la justicia en las relaciones económicas, donde no se deje atrás a ningún país y donde se responda plenamente a la aspiración de tener una vida decente que abriga todo hombre, mujer y niño del mundo. Respaldando las loables y perdurables tradiciones de nuestro movimiento, nos comprometemos a convertir en realidad esos sueños y esperanzas.
http://www.ituc-csi.org.
*Representa a 168 millones de trabajadores de 153 países y territorios.