18 de gener 2008

EL DESEMBARCO POLÍTICO DE PIZARRO

EL DESEMBARCO POLÍTICO DE PIZARRO

Cándido Marquesán y José Ramón Villanueva
Extremadura al Dia. 17 ene 2008.

El fichaje de Manuel Pizarro por Mariano Rajoy ha sido recibido por los poderes mediáticos, vinculados con el PP, con gran alegría. Quieren transmitir la sensación de que las elecciones se decantan inexorablemente hacia la derecha. Sin embargo, las cosas son más complicadas. Nadie puede cuestionar que Pizarro tiene una gran experiencia en el mundo empresarial, aunque para moverse en la política ese bagaje no parece suficiente.

Durante su gestión al frente de Endesa, no está de más recordar cómo, cuando se produce la primera Oferta Pública de Adquisición (OPA) de Gas Natural, las acciones de Endesa languidecían ante la indiferencia del universo inversor: las recomendaciones de compra eran escasas, no había catalizador, ni plan estratégico, ni idea de negocio. Si hubo una OPA sobre Endesa es porque alguien, llámese como se llame, percibió que estaba barata y que, la razón de que la firma cotizara a esos bajos ratios, era consecuencia de una mala gestión. Nadie está dispuesto a pagar una prima si no puede rentabilizarla. Pero Pizarro entendió que la OPA que la catalana Gas Natural lanzó en 2005 sobre Endesa era fruto de un acuerdo político que suponía quedarse con la eléctrica "por un precio ridículo".

A partir de ahí comenzaron los procesos judiciales. Para cortar el paso a la empresa catalana, controlada por La Caixa, negoció con el gigante alemán E.ON. El Gobierno intentó evitarla por un decreto-ley que le permitiera reforzar las competencias de la Comisión Nacional de la Energía (CNE). La pugna por Endesa se cerró en octubre de 2007 tras más de dos años de proceso.

Pero el acontecimiento más conocido de este nuevo personaje político fue cuando, el 17 de septiembre de 2005, salió en tromba ante los medios de comunicación con un ejemplar de la Constitución para denunciar que la OPA era inconstitucional alegando que en España no había seguridad jurídica y que había que ir a buscarla a Nueva York..
Muchos accionistas de Endesa le están agradecidos porque elevó un 112 % el valor de las acciones de la empresa. A buen seguro que el PP también lo recordará para ensalzar su capacidad de gestión.

Ahora Pizarro deja el mundo empresarial para saltar a la política, es decir, la carrera contraria a la de su amigo Rodrigo Rato, que es uno de los consejeros mejor pagados. Pizarro dejó Endesa con una indemnización de unos 12 millones de euros, tras duplicarse el sueldo en 2006 y ganar 3,2 millones. Además, obtuvo cuatro millones por la venta de acciones. Quizá ya ha ganado dinero suficiente y ahora sólo le motiva el poder.

Que finalmente haya sido atraído por Rajoy a la esfera política, a primera vista podría parecer un tanto sorprendente, si tenemos en cuenta que en declaraciones no muy lejanas en el tiempo a la COPE, la había descartado de pleno, aunque afirmó que ayudaría a lo que creyera que era mejor para el país. También indicó, sobre su paso a la política, que "las vocaciones tardías son como los amores otoñales".

De lo que ya no podemos extrañarnos tanto es que dado este paso, lo haya hecho hacia la derecha. Es nieto del general Manuel Pizarro Cenjor Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento en Teruel, cargo que ocupó desde julio de 1947 hasta 1954, así como también Jefe de la V Región de la Guardia Civil, que llegó a la provincia con el mandato expreso de Franco de sofocar el movimiento guerrillero, al igual que había hecho antes en las provincias de León y Granada. Se consideraba, estrecho colaborador del general Franco, tuvo un carácter duro, autoritario e implacable. Y realmente cumplió la misión que se le había encomendado. Es por ello que podemos imaginar la posición del nieto del general Pizarro en un tema de tan candente actualidad como es el de la recientemente aprobada Ley de la Memoria Histórica.

Por otra parte, es sabido que ha estado siempre cerca del PP. De hecho, en 1996 ya recibió la primera oferta para incorporarse al Gobierno, pero prefirió quedarse "en la retaguardia", como él decía. Esta posición le permitió mantenerse en la empresa privada, donde ha ganado un patrimonio más que razonable y desde donde ha utilizado sus múltiples contactos políticos. Nunca ha ocultado su amistad con el ex presidente José María Aznar, y se ha convertido en un controlador del poder económico para el PP, además de ponente habitual en los cursos organizados por la FAES. A todos los asistentes a una conferencia suya impartida en el Colegio Mayor de San Pablo sorprendió al mencionar los comienzos de su actividad intelectual en el seno de un pequeño grupo de liberales convencidos, reunidos en la calle Zorrilla tras las sesiones del Congreso.

Este selecto grupo estaba formado en gran parte por diputados del Grupo Popular, como el entonces desconocido José María Aznar, Esperanza Aguirre, Rodrigo Rato, Loyola de Palacio, o el mencionado Pedro Schwartz y surgió a principio de la década de los años 80 como reacción al entonces pensamiento único socialista e intervencionista en el ámbito económico, comenzando a oponer a las ideas keynesianas reinantes las tesis liberales del recién fallecido, Milton Friedman. Los componentes de este grupo gestaron el cambio liberal en España.

Como era de esperar Pizarro ha sido recibido con los brazos abiertos por los empresarios, tras hacerse público su fichaje como «número dos» de Mariano Rajoy en la candidatura del PP por Madrid. Para el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, Pizarro «ha sido un magnífico gestor» al frente de Endesa, y se mostró convencido de que «lo hará muy bien en la política». Muy al contrario que en Cataluña, ya que antes de dar la empresa a una compañía española radicada en Cataluña prefirió un comprador alemán. En este aspecto Mariano Rajoy arriesga mucho, ya que un partido aspirante a gobernar en toda España no debe arriesgarse a convertirse en una fuerza casi testimonial en Cataluña. Pizarro, que hace alarde de su condición de aragonés (y turolense), suponemos que, en sus nuevas tareas políticas será un firme defensor de su tierra y, por ello, se opondrá con la misma energía de la que hizo gala como presidente de Endesa ante las Opas que consideraba hostiles para su compañía, a los intentos, presentes y futuros, de trasvasar el Ebro, aspecto éste que, defendido por Rajoy e incluido en el programa electoral del PP, sería un factor de desvertebración territorial de España.
Fallidos los intentos de erosionar al gobierno en los frentes del terrorismo, del territorial o el educativo, los dirigentes del PP iniciaron una nueva ofensiva contra la política económica del Gobierno de España. Rajoy se encaminaba hacia las próximas elecciones sin ningún peón de prestigio en el ámbito económico con el que oponerse al consistente y sesudo Solbes, lo que le vaticinaba un auténtico suicidio electoral. Lo que le hacía necesario tomar una decisión a la desesperada. Por ello, la batalla electoral sobre el campo de la economía se aventura de alto nivel.

16 de gener 2008

EMPATE TÉCNICO

EMPATE TÉCNICO.

Hay términos lingüísticos de los cuales uno desconoce su utilización, de hecho existe una amplia diferencia entre lo que realmente significa y lo que realmente se le atribuye en su significado a esta expresión, tan de moda estos días entre los medios de comunicación.
A efectos prácticos de los ciudadanos de este país, esta expresión viene a decirnos que el PSOE y el PP se encuentran, según las encuestas, con tan escasas diferencias en intención de voto que cualquier resultado electoral es posible.
Me entristece esta situación, puesto que considero, que si bien es posible gobernar mejor, considero que desde hace más de una década que en este país no se había llevado a cabo tantas leyes y cambios que verdaderamente intenten ayudar a que nuestra vida sea un poquito mejor. (Inmigración, igualdad, dependencia, derechos de pareja, etc.)
Durante la última legislatura hemos sufrido a una derecha, tan unida como en otros tiempos a la iglesia, que se ha dedicado a realizar una oposición, a mi juicio destructiva, impropia de quien representa a tantos españoles, con dirigentes como Acebes, que a fecha de hoy sigue diciendo que el gobierno miente, cuando este Sr. nos mintió a todos, especialmente desde el 11 al 14 de marzo del 2004, con Aznar, acusando también al gobierno de mentir con la negociación con ETA, cuando este demostrado que él si nos mintió con las armas de destrucción de Irak, llevando a nuestro país a participar de la invasión y destrucción de un país, acción que cada día queda claramente demostrado un error.
No alcanzo entender, con la intensidad que hemos vivido estos cuatro últimos años, que a fecha de hoy, nos encontremos en empate técnico, que propicie la posibilidad de que Rajoy tenga opciones de gobernar este país.
Le pediría a toda la gente sensata y a toda la izquierda que el próximo 9 de marzo acudan masivamente a votar, depositando su voto con sensatez, con libertad e intentando que su voto sea útil para deshacer este empate técnico, puesto que la otra opción es la vuelta de la derecha al poder.
Vicente Sepulcre Vicente
Valencia

13 de gener 2008

LA IMAGINACIÓN NEOLIBERAL

LA IMAGINACIÓN NEOLIBERAL

Diego Taboada Varela
Rebelión. 11-01-2007


En su tiempo era el destino único en lo universal, la indisoluble unidad de la patria, el cristianismo como llave, puerta y antemural de la españolidad. Ahora el discurso se ha quedado obsoleto; ante la imposibilidad de echar mano del ejército para regenerar la "identidad" de España o liberarla del "fundamentalismo laico" que aboga por la separación real Iglesia-Estado, y el "separatismo" que aboga por abrir de nuevo el debate sobre la conveniencia de repensar el modelo territorial de estado, la extrema-derecha española, reconvertida en un infumable y atávico pastiche político que mezcla el neoliberal populismo de mercado, el asqueroso racismo identitario del nacional-catolicismo, el discurso estatólatra que oferta ante todo "seguridad" en un mundo en "crisis" -los derechos civiles y la igualdad, al parecer, no importan-, el rígido e inamovible constitucionalismo que, como no, necesita de su propia intelectualidad orgánica, tanto en la prensa escrita y en los medios de comunicación social, como en algunas universidades, para convencer al pueblo de la existencia de cierto "espíritu" santo de la transición, en la que la monarquía funcionó como elemento salvífico que la "liberó" (sic) de reactivar una nueva guerra civil -hasta tan absurdas conclusiones lleva una visión mecánica de la historia-, el discurso de la "crisis" de la familia nuclear cristiana y, por tanto, la necesidad de promocionar tal modelo como el único posible y deseable en el tejido social. Ante la imposibilidad de echar mano del ejército, digo, a la derecha cañí española ya no le queda más recurso que... !et voilá!, !la protesta in-cívica y la contra-comunicación! Quién lo iba a decir.

Allí donde se levantan voces -individuales o colectivas- que claman contra la necesidad de que el Estado regule y ponga freno al flujo descontrolado de capital financiero, que construye y destruye economías locales a velocidad de vértigo y precariza como nunca al ámbito del trabajo, el neo-populismo de mercado responde con su discurso libertario, que exige la salvaguarda de los "derechos individuales" de los grandes propietarios y accionistas que se mueven por las redes del mal llamado "orden" económico global. Allí donde se levantan voces que exigen la separación Iglesia-Estado, en una sociedad en la que decrece la influencia de la iglesia católica y deviene hacia un mayor pluralismo religioso, el pútrido racismo nacional-católico responde, con ayuda de ciertos sectores del establishment y sus portavoces mediáticos -y no sólo de la derecha neoliberal, sino del "centro" político que se sitúa en coordenadas social-liberales, en un reformismo que acepta, tanto discursivamente como de facto, las reglas de juego marcadas por la "libre" economía capitalista de mercado- con la táctica del victimismo rayano a la hipocresía más desvergonzado, situándose a sí misma como la sufridora de una supuesta "persecución" por parte del "fundamentalismo laico" que osa acabar, político-institucionalmente -y por lo tanto, socio-culturalmente- con sus injustificados privilegios educativos y económico-tributarios y su monopolio sobre la vida privada de las personas.

Allí donde se levantan voces contra la incansable propaganda del miedo al inmigrante o al chauvinista discurso que asocia la inmigración como causa real del aumento de los índices de delincuencia -las cárceles Españolas son las más concurridas de toda Europa-, la extrema derecha responde, por cuestiones de cálculo electoral -saben que el pueblo, a no ser sus 10 millones de votantes, si lo hacen, no se traga ya esa relación causal entre inmigración y delincuencia- con el hipócrita discurso de la "integración" y de la necesidad de "regulación" de los flujos migratorios, al mismo tiempo que permanecen en el más absoluto silencio cuando se desvela la realidad de una red de empresarios que, en el plano de la economía informal, contratan a los "sin papeles" y a los "ilegales" a los que luego se expulsa a su país de orígen. El "ilegal" es bienvenido, a efectos pragmático-económicos, en tanto en cuanto es mano de obra barata, y en tanto en cuanto no se establece en un país en donde se hace lo posible por preservar la esencia religiosa y cultural del cristianismo y la españolidad. Hablando en plata: Contribución momentánea a la riqueza "nacional", sí. Integración política y cultural real, no. Ésto podría atentar contra la "identidad". Aquí, en España, todavía no existe un ministerio de la identidad, como en Francia, y lo cierto es que no hace falta, ya tenemos a la conferencia episcopal para conservar nuestras esencias. En Francia, la "conservación de la identidad" es una función que ejerce gustosamente la administración, pues ya hace mucho tiempo que allí se ha puesto a la Iglesia en su sitio. Aquí, las esencias no se conservan a golpe de ley, sentimos más pasión por la teo-política, ya que nuestra autocomplaciente socialdemocracia se viste de gala de vez en cuando y manda a algún diputado a calmar los ataques de ansiedad de Benedicto 16 ante tanta explosión de laico libertinaje.

Allí donde haya sectores políticos y culturales críticos o escèpticos con el Hegeliano "espíritu" absoluto de la transición -sólo hace falta ojear material audiovisual no oficial de esa etapa o leer libros como "Soberanos e intervenidos" (Joan Garcés) y "Las sombras del sistema constitucional Español" (Juan-Ramón Capella) para caer en la cuenta de la complejidad de tal proceso y de la superficialidad de los mitos de la "inmaculada" y "consensuada" (sic) transición Española en la que tanto "participó" (sic) el pueblo-, la derecha cañí responde con acusaciones de "insolidaridad" y "escepticismo" (muchas gracias, esto último nos halaga). Por lo visto, la "insolidaridad" consiste en relativizar o poner en duda las "verdades" históricas elevadas al rango de certeza absoluta por los escribas oficiales de la historia que tanto venden en nuestras librerías y tanto gustan a la soporífera intelectualidad de tertulianos y doxósofos que se toman el "five o'clock tea" con María Teresa Campos y en otros tantos programas por el estilo. Por si no fuera poco, y en búsqueda desesperada de algún símbolo con el que apelar emotivamente a la "unidad" frente al peligro de la "desfragmentación" del tejido social - obviamente, para diluir las energías críticas y el análisis. Condición previa para cualquier alternativa política seria, o para calmar nuestra latinísima y exasperante tendencia a caer en la dramática emotividad, inflada como siempre con el el discurso de la "ética" o la "moral"-, los portavoces mediáticos de la extrema derecha e incluso de la sensibilidad socio-liberal han dedicado continuos reportajes a la figura del rey y a la institución monárquica como "elemento cohesionador" de la nación, así como también han organizado actos rituales cara a la galería pública en los que la constitución aparecía como el tótem laico del que había que partir y que habría que proteger contra el tabú de la crítica. En realidad, a pesar de el discurso hegemónico sobre la "necesidad" de aceptar las consecuencias sociolaborales, económicas y ecológicas de la "modernidad" capitalista, en nuestra península sólo hace falta analizar fríamente ciertos comportamientos y rituales políticos para caer en la cuenta de que seguimos siendo una sociedad bastante totémica, tribal, incluso, en la que apelar a la capacidad de reflexión y análisis, o al esfuerzo por auto contenernos en nuestros juicios y debates, es poco menos que ser relegado al cajón del anacrónico romanticismo de los "utópicos" hombres de letras.
Así están las cosas: la extrema-derecha se ha apropiado de la máxima del Mayo Parisino, aquello de "La imaginación al poder". ¿Se han fijado ustedes de cuanto ha aguzado su imaginación dialéctica? Si este mundo le confunde, querido lector, tan solo ponga un discurso o un símbolo en su vida. En cuanto a la "verdad", las libertades, la igualdad y la justicia... ¡pamplinas! ¡de eso sólo hablan anacrónicos hombres de letras, hombre!

02 de gener 2008

El PP y el general Franco

Con su vigor habitual, Carme Chacón ha solicitado a Mariano Rajoy que desautorice a Manuel Fraga Iribarne y a Jaime Mayor Oreja por sus declaraciones favorables al franquismo. Pero eso –lo sabe perfectamente Chacón- es como pedirle peras al olmo. Rajoy ni lo va a hacer, ni lo quiere hacer ni tan sólo lo puede hacer. Aunque hace unas semanas, Casimiro García Abadillo consiguiera su propósito, lo que no le fue fácil, de que Rajoy –entrevistado para El Mundo- se desmarcara del Generalísimo, nadie ni dentro ni fuera de su partido se creyó semejante confesión.
Rajoy es el líder del partido heredero sociológico y, en gran parte, político de Franco. Fraga Iribarne fundó Alianza Popular con el respaldo de un grupo de prebostes o altos cargos de la dictadura. En el libro Cuadernos de notas de una vida, de Enrique Beotas, Fraga lo explica así: “Los siete magníficos fue el nombre que convino en darnos la prensa al grupo que formábamos Federico Silva, Gonzalo Fernández de la Mora, Licinio de la Fuente, Laureano López Rodó, Cruz Martínez Esteruelas, Thomas de Carranza y yo mismo. Aquello respondía a la necesidad de anteponer, frente a todas las izquierdas y frente a los contrarios a la unidad de España, un solo bloque que, como partido, debía jugar fuerte por las grandes causas”.
De los llamados siete magníficos, sólo uno de ellos, De Carranza, no llegó a ser ministro de Franco. Los demás, sí. Todos ellos asumieron la tarea de ser los albaceas del legado del militar golpista, aliado de Mussolini y de Hitler, entre otras sangrientas lindezas. Negar o disimular ese entronque es una estupidez o un inútil ejercicio de cinismo. Fraga fue un franquista de los pies a la cabeza, que intentó virar, y lo logró, en el momento oportuno y que aunó a la derecha española, inteligente jugada que remató con acierto su sucesor, José María Aznar, otra biografía rebosante de respeto, acatamiento y hasta admiración al Caudillo. Cuanto digo en este sentido es bien cierto y puede probarse documentalmente.
Rajoy es incapaz de romper con el pasado. Apuntarse a la edad que se apuntó a AP –cuando aún existía UCD y estaba en su esplendor- es un síntoma inequívoco de que el franquismo si no le entusiasmó no le molestó en absoluto. Hay además escritos del candidato de la derecha a la presidencia del Gobierno que son muy reveladores. Quien rastree la devoción de Rajoy respecto a alguno de los magníficos citados entenderá de inmediato que su supuesto antifranquismo es de carcajada.
La derecha francesa procede del general de Gaulle. La derecha británica, de Churchill. La alemana, de Konrad Adenauer. La italiana de Alcido de Gásperi. La española, del general Franco. Los cuatro primeros combatieron el fascismo/nazismo. Franco, no. Franco fue quien introdujo en España –a bombazos y fusilamientos- un régimen teocrático y totalitario. De este modo tenemos la derecha que tenemos y los obispos que sufrimos.
*Fuente: elplural.com, 31 de diciembre de 2007

Fraga sostiene que "Franco sentó las bases para una España con más orden"

El ex presidente de la Xunta comparte "completamente" la idea de Jaime Mayor Oreja de negarse a condenar el franquismo porque "forma parte de la historia"
PÚBLICO.ES - 30/12/2007 18:24
Ex ministro de Información con Franco entre 1962-1969, fundador de AP (actual PP) y presidente de la Xunta de Galicia durante 15 años (entre 1990 y 2005), Manuel Fraga Iribarne mantiene un recuerdo positivo de Franco.
En una entrevista publicada hoy por El Faro de Vigo, Fraga compara al dictador español con Napoleón a la hora de defender que tiene que transcurrir al menos 50 años para valorar en su justa medida a cualquier personaje histórico. Según señala en la entrevista, al día siguiente de morir Napoleón "era un estropajo". Sin embargo, 50 años después lo trajeron a París, es su héroe nacional y preside el Panteón de Hombres Ilustres".
"No digo que con Franco vaya a ocurrir lo mismo, sino que las figuras de ese calibre no se pueden juzgar hasta pasado un cierto tiempo", agrega.
Fraga se niega en la conversación a prever cuál será el juicio de la sociedad española en 2025, cuando se cumplan 50 años de la muerte del dictador. Sin embargo, y "teniendo en cuenta lo que fue nuestro siglo XIX y las dos Repúblicas", el Franquismo para Fraga "ha sentado las bases para una España con más orden. De hecho, no hay más que comparar la España de hoy con la de los años 30".
Fraga comparte "completamente" la frase de Jaime Mayor Oreja cuando se negó a condenar el franquismo porque "forma parte de la historia". "La Historia es la Historia y cada uno tiene que asumir la suya y procurar aprender de ella. Compare la etapa de Franco con los años 30. El diputado Calvo Sotelo, que haciendo uso de su libertad de palabra criticaba al Gobierno, fue asesinado en un coche de la policía por un capitán de la guardia civil de uniforme rodeado de guardias de asalto. Aquello no era vivir", subraya.
*Fuente: Público.es, 31 de diciembre de 2007