29 de febrer 2008

EL CENTRO, A MANO IZQUIERDA

EL CENTRO, A MANO IZQUIERDA

ANDRÉS PERELLÓ
El Mundo, 27-02-2008


Si a usted le da igual subir que bajar, entrar que salir, comer o no comer, ir o volver, la guerra o la paz, votar o no votar, votar PP o votar PSOE, puede que alguien le considere abstencionista, o incluso algún fino analista moderno puede que le diga que es usted de centro. Pero no lo crea, puede pellizcarse si quiere, si le pasa todo eso, lo más seguro es que esté muerto. Y en ese caso la campaña electoral también le dará igual, y los debates no le dirán nada. Porque si unas elecciones se han manifestado alguna vez contra la indiferencia, la equidistancia y la imparcialidad ante la vida, con toda claridad, esa es la que está en marcha desde hace unos días.

En contra de lo que algunos expertos siempre dicen, las campañas son útiles siempre, en mayor o menor intensidad, y la actual es útil y clarificadora porque está polarizada, deja poco sitio para la indiferencia y resulta incomoda porque no deja solos ante el ejercicio del voto que supone, nada menos, que decidir quien nos gobierna y para qué.

Para eso uno puede ver las propuestas programáticas que se están ofreciendo, en unos casos con más nitidez que en otros, pero hay que ver también eso que tanto aterra a algunos, especialmente al PP de Rajoy, el pasado. El pasado son los Reyes Católicos, las guerras napoleónicas, la de Cuba, si quieren, pero no es la Guerra de Irak, que aún se está librando a su manera, ni el recurso a la Ley de Igualdad, o al Estatuto de Autonomía de Cataluña, o a la ley de Matrimonio Homosexual, o la posición contraria a la subida del salario mínimo interprofesional, y o el respaldo dado en la calle y en las Cortes a las posiciones más reaccionarias de la Iglesia preconciliar que representan algunos obispos y cardenales. Todo eso es presente y bien presente, porque forma parte de los elementos que conforman nuestra experiencia más reciente y dicen hacia donde camina cada uno a la hora de encarar el futuro. En esta campaña algunos no quieren hablar de la gestión de la legislatura que acaba, ni de las anteriores, porque se encuentran pinzados entre su pasado más reciente y las promesas de futuro, que no casan con la trayectoria que hasta ahora han mantenido quienes las hacen.
Le pasó a Rajoy en el debate de anteanoche. Cuando al hablar de la subida de los precios fue incapaz de responder por qué no hizo nada como ministro, frente al redondeo del euro que tanto nos ha afectado. O cuando no pudo explicar que al haber cuatro diputados en juego en Aragón más que en Valencia no puede prometer en su programa el TRASVASE DEL EBRO. En este caso la sequía le ha arrastrado hasta el silencio. Le quedó al final una niña que tal y como la describió podría vivir en la Castellana o en la Casa de la Pradera. No sabemos. Sí conocemos que no tendría los mismos derechos que un niño porque Rajoy está en contra con la Ley de Igualdad. Y toda esta información la tenemos porque hay campaña y hay debates entre candidatos a presidentes y a ministros de Economía. Si algo demostró Pizarro es que antes de llegar al Gobierno ha de pasar una temporada en la pizarra con Solbes. Esta campaña ha desacralizado en cierta medida el centro por la polarización izquierda-derecha que se vive, demostrando que en política el centro está según se entra a mano izquierda. Habrá movilización porque la campaña va a valer para eso.

24 de febrer 2008

ELECCIONES GENERALES 9 M: I EL RUIDO Y LAS NUECES.

ELECCIONES GENERALES 9 M: I EL RUIDO Y LAS NUECES.
Francisco Pérez Baldó. Sociólogo.

Desde el día en que José Ignacio Wert saliera a las páginas de un diario de tirada nacional a entonar el “mea culpa”, por los pronósticos errados de todas las encuestas, incluso las realizadas a pie de urna, las agencias de sondeos han extremado las precauciones. Eran las generales de 1996, con pronósticos de hasta 12 puntos de distancia a favor del PP, que se resolvió por una mayoría estrecha. Desde entonces, la encuesta del CIS cuyo trabajo de campo contempla 18.000 entrevistas a domicilio, es un referente obligado del que pocos se atreven a marcar excesivas distancias. Tal vez por eso, a partir de la publicación de los datos del CIS, los 3,5 puntos que separaban al PSOE del PP, se estrecharon a un margen de 1,5 puntos. Decisión salomónica que nos sitúa dentro del margen de error de cualquier encuesta electoral –lo que todos coinciden en calificar como de empate técnico-, en definitiva, el pronóstico aséptico de que cualquier cosa puede pasar.

Las encuestas son un instrumento válido de análisis, pero siempre que se las sitúe en el contexto adecuado, se observe la tendencia y se lea con detenimiento la ficha técnica. Desde ese punto de vista, la del CIS, es la que mayor garantía predictiva contiene, con independencia de que termine atinando o no.

El ruido está perfectamente representado por una legislatura dura, en la que el PP no ha dejado fuera del debate los temas más controvertidos, manteniendo en pie de guerra a un electorado que, en su ubicación ideológica, ocupa lugares próximos a los puntos 8 a 9 de la escala. Pero a última hora, en un giro Copernicano, se aparta de ese discurso durante la precampaña y, seguramente también lo hará en la campaña, recordando tardíamente que el voto de centro decide y no hay que asustarlo demasiado. En un malabarismo arriesgado, cambia su discurso queriendo hacernos creer que el que crispa es el señor Zapatero, que ellos no han sido. Me recuerda un antiguo chascarrillo popular, del niño que contesta a la madre ante la elección de la merienda entre chocolate y tajadas con lo de: Chocotajás. Lo que con el refranero en la mano nos lleva a aquello de “encender una vela a Dios y otra al diablo”. Y no es posible, porque se incurre en contradicción, y ser creíble es un elemento crucial en el discurso político en las sociedades mediáticas.

Las nueces, las han constituido las ofertas electorales, dosificadas convenientemente para tener acceso diario a los medios de comunicación, con flash efectistas dirigidos a colectivos concretos. Pero el error del señor Rajoy ha sido, el presentar algunas propuestas en negativo, como la del contrato con los inmigrantes, que ha desatado un aluvión de críticas por parte de las ONGs, que tienen poder mediático, sin contrapartida equivalente.

Con todo, en una campaña electoral no llega a discutirse más de dos puntos porcentuales de voto, lo que no es baladí para confirmar el triunfo o restar diferencias. Pero el PP venía ya con el trabajo hecho, como lo ponen de manifiesto las sucesivas encuestas. Su fidelidad de voto superaba el 80% del electorado afín, lo que unido a la mayor consistencia en acudir a votar, llega a la recta final con poco margen de maniobra. El PSOE si tiene recorrido en estos 15 días que faltan, ya que su potencial electorado repetiría su voto en el 73% y, la labilidad del voto joven, donde ostenta mayoría, puede inclinar la balanza.

Nos quedan los dos debates entre Zapatero y Rajoy que, con independencia de la valoración final que resulte de ganadores o perdedores, no se olvide, tendrá la virtud de movilizar el voto indeciso y, ese, ya queda dicho hacia donde se decanta.

El resultado final, el día 10 de marzo, con el veredicto de los ciudadanos que, dicho sea de paso, han sabido resolver a lo largo de la transición democrática el núcleo duro de la cuestión que se les planteaba. Desde mi punto de vista con acierto, aunque se puedan encontrar opiniones para todos los gustos dependiendo en qué dirección termina soplando el viento. Pero no lo olviden, el resultado final no se apartará mucho de los 3,5 puntos de diferencia iniciales.

fpbaldo@gmail.com

Las Provincias, Alicante. Febrero 2008




ELECCIONES GENERALES 9 M: II LA MEMORIA DE LOS DATOS.
Francisco Pérez Baldó. Sociólogo.

La historia que se contiene en los datos electorales, permiten una lectura en profundidad que puede orientar predicciones futuras. Una encuesta se puede comparar con una fotografía, con una instantánea mejor o peor enfocada; las series estadísticas, en el símil que se plantea, pueden equipararse a una película con argumento. Naturalmente que caben muchas lecturas, yo pretendo proponer algunas.

La primera que planteo es que se fije la atención en el dato, de que ningún partido que accedió al poder estuvo menos de dos legislaturas consecutivas: UCD con el señor Suárez, PSOE con el señor González, PP con el señor Aznar y, de seguir la recurrencia, cabría pensar en una segunda del señor Zapatero. Planteado así sin más, puede parecer una simpleza, pero no lo es si lo enlazamos con el siguiente fotograma de la película. Los cambios de hegemonía partidaria en España, desde 1976 hasta la fecha, se han dado en presencia de acontecimientos de gran impacto social. Lo fueron las elecciones de 1982, que tuvo su desencadenante en el 23 F de 1981; también las de 1996 con la secuela de los casos de corrupción y el consiguiente despliegue mediático desde 1993; y finalmente, las de 2004, con el atentado islamista de la estación de Atocha en Madrid. La estrategia del PP, durante toda la pasada legislatura ¿no les sugiere algo? En efecto. La inercia del conjunto del electorado tiende a la estabilidad, lo que nos lleva a analizar el comportamiento polisémico del llamado voto de centro, de ese conglomerado de votantes a los que se les asigna, por algunos analistas, el poder demiúrgico de decidir las elecciones generales. Da la sensación de que tenga que sacudirse a ese elector con energía para que cambie el sentido de su voto. Puede decirse que se trata de un voto estatista, que tiene que ver con lo estable, lo establecido y, también, con la noción de Estado. Lo que le convierte en un elector “exquisito”, que toma sus decisiones de forma conservadora, entendiendo esta expresión en el sentido de mantener y no alterar lo que va bien. Para cambiar su cosmología de la situación política, hace falta algo más que expresiones ingeniosas y frases hechas ocurrentes.

Es un hecho admitido ya sin discusión que el triunfo de Felipe González en 1982 lo fue con una aportación importante de anteriores votantes de UCD, y no es menos cierto, que el largo camino del PP al centro le proporciona su primera mayoría absoluta en el 2000. En ese camino tuvo bastante que ver la mano experta del señor Arriola, del sociólogo de cabecera del señor Aznar, de don Pedro, cuya formación en enredos electorales se produjo fundamentalmente en los EE UU. La decepción de 1996, de la dulce derrota y la victoria amarga, les llevó al convencimiento de que sin el concurso de ese voto no se alcanzaban los diez millones de electores necesarios para una mayoría absoluta. Recordemos otro dato: en 1982 el PSOE obtiene 10,1 millones de votos y, en el 2000, el PP alcanza la cifra de 10,3 millones.

Pero jugar a aprendices de brujo, basar toda una legislatura en la predicción de catástrofes sin cuento, sobre todo, cuando estas no terminan de materializarse, se convierte en un bumerán que puede segarnos la cabeza. Para poder ensayar esa estrategia tiene que haberse producido el hecho en cuestión o, en otro caso, tener la certeza de que se va producir; no basta con rezar para que se produzca. Porque termina dando la impresión, a ese electorado que se pretende captar, el llamado de centro, de que realmente se ansía que las cosas vayan mal, lo que asusta y nos aparta de la “ideología” en la que se fundamenta ese votante.
La estrategia errática del primer partido de la oposición, que se empeña durante toda la legislatura pasada, en impedir sus posibles apoyos de gobierno ante un triunfo por mayoría simple: con el recurrente tema de ETA (cerrando la puerta del PNV), o el recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto de Cataluña (dando un portazo en las narices de CiU); esperando esa catástrofe que no llega, desaprovecha su última oportunidad con otro golpe de efecto. La cuestión económica, que no había merecido ni dos líneas de preguntas de control al gobierno en cuatro años, se convierte en el tema estrella en la recta final, pero con las Cortes ya disueltas y sin tiempo material de crear el escenario mediático apropiado. Se sacan un nuevo conejo de la chistera, el del señor Pizarro, que parecía nos venía a descubrir el Pacífico de nuevo, pero que terminó rindiendo sus naves ante un Pedro Solbes, que con un solo ojo, y sin necesidad de tener que mencionar ante lo de: “España va mal”, algo parecido a: “No para usted señor Pizarro, que acaba de embolsarse 2.000 millones de pesetas”; le sacó 10 puntos de ventaja jugando en un hipotético campo contrario. En honor a la verdad hay que decir, que el campo terminó siendo neutral y el árbitro no pitó ningún penalti.

Y para terminar esta segunda entrega, recordarles, que más fiable que los datos que aportan la intención de voto, ya sea directo o pasado por la cocina, lo es el hecho de que ningún candidato ha ganado nunca unas elecciones si no es reconocido como tal, ante la pregunta: Y ¿quién cree usted que va a ganar las próximas elecciones? No creo necesario repetir, los porcentajes que de manera consistente han proporcionado todas las encuestas publicadas hasta ahora, por ser de todo punto elocuentes y conocidos.

fpbaldo@gmail.com

Las Provincias, Alicante. Febrero 2008


ELECCIONES GENERALES 9 M: III DEL VOTO ÚTIL Y OTROS DEMONIOS.
Francisco Pérez Baldó. Sociólogo.


La historia del llamado voto útil merecería voluminosos tratados y artículos en profundidad. Ha sido un tema recurrente en las llamadas al voto de la izquierda, pero poco usada en el discurso de la derecha. Y digo que no ha sido necesario el recurso a esa llamada en el voto al PP, que representa a la derecha por excelencia de un partido de ámbito nacional, porque están todos los que son y no se espera a nadie más. Lo que puede constituir una debilidad o, una fortaleza, depende de como se mire. Lo cierto es que cuando se acercan elecciones volvemos a escuchar ese discurso. Debería haber empezado por aclarar, que el voto no es de nadie más que del elector, que libremente deposita su papeleta con las siglas de su elección.

Quiero poner de manifiesto que le tengo un respeto real al señor Llamazares, no porque me caiga más o menos simpático, sino por su seriedad y ejecutoria política coherentes. Pero se confunde al encarar estas elecciones con el recurso al agravio comparativo, del doble rasero de nuestro sistema electoral, que lo tiene y es maquiavélico, cuando argumenta que IU necesita cuatro veces más votos en el conjunto nacional para obtener un diputado que los otros partidos y, acto seguido, lanza su proclama contra el voto útil. Y es un error, porque él mismo está dando el argumento indiscutible para que dicho voto útil se ejerza. Sobre todo, en aquellas circunscripciones en que el voto a IU no tiene ninguna posibilidad, contrastada por las sucesivas elecciones, de alcanzar un diputado. En la Comunidad Valenciana, para los próximos comicios, por motivos sobrados y conocidos. Y no se puede echar la reprimenda al elector, que racionalmente calcula, y no quiere ver que su voto se pierde entre las opciones sin representación. Es una trampa saducea de nuestro sistema electoral, pero una realidad indiscutible con la que hay que contar, hasta que no se decida moderarlo a una representación más equilibrada en función de la máxima democrática universal de un ciudadano un voto. La distorsión se produce por la representación territorial fija, de dos diputados por provincia y uno, en Ceuta y en Melilla, de los 350 que componen la Cámara Baja.

Las leyes electorales de las CC. AA. resuelven dicho reparto de forma diversa. En el extremo de la representación territorial nos encontramos con el País Vasco, que concede 25 diputados por provincia, sin tener en cuenta que Vizcaya tiene tres veces más población que Álava. Sin embargo, curiosamente, no escuchamos diatribas contra dicho reparto desequilibrado siendo la provincia de Vizcaya donde IU tiene mayores apoyos, tal vez por el acuerdo de rebajar la barrera electoral del 5% al 3%, lo que evitó convertirles en un partido extraparlamentario en esa comunidad.

Suavizar esas distorsiones en la representación, puede hacerse sin cambios en la Constitución, aunque la modificación de la Ley electoral requiera el acuerdo de los dos partidos mayoritarios. Se trata de utilizar la fórmula del sistema alemán. Si se incrementa el número de diputados a 400 y los 50 adicionales se reparten en función de los votos obtenidos a nivel nacional, como si de un distrito único se tratara, se compensaría el efecto que la ley D’Hont produce en la circunscripción provincial. El tercer partido en votos, que sale seriamente perjudicado en nuestro sistema proporcional, se vería compensado por la parte alícuota de los 50 diputados extras. Los que no estarán de acuerdo, seguramente, son los partidos de ámbito nacionalista, que salen reforzados por el actual sistema de reparto. Las razones de dicho desacuerdo pueden rastrearse en el hecho, de que perderían importancia relativa para sus negociaciones con el poder central, al dejar de ser decisivos en apoyos de legislatura, sacar adelante puntuales proyectos legislativos o, en definitiva, ser un actor central en la gobernabilidad.

La secuencia de la serie de voto en elecciones generales, del conjunto de la izquierda es, en buena medida, una historia del ejercicio del voto útil. Lo fue en las legislativas de 1982, en las que el PCE desciende peligrosamente hasta su mínimo histórico de 846.718 votos (nótese que en 1977 obtuvo 1.709.890 y en 1979 roza los dos millones de votos), y que se van recuperando en una especie de vasos comunicantes hasta un máximo histórico de 2.639.774, ya con las siglas de IU, en las elecciones de 1996. Recuérdese que son las generales en las que el PSOE pierde la hegemonía ostentada durante cuatro legislaturas sucesivas. Recordarán al menos los eslóganes que trataban de polarizar dicho voto. De una parte, las llamadas “a la casa común de la izquierda” y, como contrapartida, la política de “las dos orillas” del señor Anguita. En esas elecciones de 1996 la suma de los votos de IU y PSOE superaron los doce millones de sufragios, los del PP, en una sola canasta y con sólo 10.321.178, obtiene la mayoría absoluta. Los datos son tercos y los votantes de izquierda tienen memoria.


Las Provincias, Alicante. Febrero 2008

18 de febrer 2008

2008: EL FALLECIMIENTO DE LA GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL

2008: EL FALLECIMIENTO DE LA GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL
IMMANUEL WALLERSTEIN
El Clarín. 16 de febrero de 2008
La ideología de la globalización neoliberal ha estado en boga desde principios de los años 80. No era, de hecho, una idea nueva en la historia del sistema-mundo moderno, aunque reivindicó serlo. Más bien era la muy vieja idea de que los gobiernos del mundo debían dejar de estorbarle a las grandes y eficientes empresas en sus esfuerzos por prevalecer en el mercado mundial. La primera implicación de política pública era que los gobiernos, todos los gobiernos, debían permitir que estas corporaciones cruzaran libremente todas las fronteras con sus bienes y su capital.
La segunda implicación de política pública era que los gobiernos, todos los gobiernos, debían renunciar ellos mismos a cualquier papel de dueños de estas empresas productivas, y privatizar así todo lo que poseyeran. Una tercera implicación era que los gobiernos, todos ellos, debían minimizar, si no eliminar, todos y cada uno de los diferentes pagos de transferencia por seguridad social a sus poblaciones. Por ciclos, esta vieja idea siempre ha estado de moda.
En los años 80, estas ideas fueron propuestas para contrarrestar a las también viejas visiones keynesianas y/o socialistas que habían prevalecido en la mayoría de los países del mundo: que las economías deberían ser mixtas (el Estado más las empresas privadas); que los gobiernos deberían proteger a sus ciudadanos de las corporaciones cuasi monopólicas propiedad de extranjeros; que los gobiernos deberían intentar ecualizar las oportunidades de vida transfiriendo beneficios a sus residentes menos afortunados (especialmente en los niveles de educación, salud y garantías de ingreso a lo largo de la vida), lo que requeriría, por supuesto, fijarle impuestos a los residentes más acomodados y a las corporaciones.
El programa de globalización neoliberal sacó ventaja del estancamiento mundial de ganancias que vino tras el largo periodo de expansión global sin precedentes posterior a 1945 y que abarcó hasta principios de los años 70, el cual impulsó la visión keynesiana o socialista de dominar las políticas públicas. El estancamiento de ganancias creó problemas en el balance de pagos para un número muy grande de gobiernos en el mundo, especialmente en el Sur global y en el llamado bloque socialista de naciones. La contraofensiva neoliberal fue encabezada por los gobiernos de derecha de Estados Unidos y Gran Bretaña (Reagan y Thatcher) más las dos principales agencias financieras intergubernamentales –el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial –, y estas instancias, juntas, crearon e impusieron lo que vino a ser conocido como Consenso de Washington. El lema de esta política conjunta fue acuñada por la señora Thatcher: TINA, siglas para “There Is No Alternative” (No hay alternativa). El lema intentaba transmitirle a todos los gobiernos que tenían que cumplir con el lineamiento fijado por las recomendaciones de política pública, o ser castigados con un lento crecimiento y la negación de toda ayuda internacional ante cualquier dificultad que pudieran enfrentar.
El Consenso de Washington prometió un crecimiento económico renovado para todos y una salida del estancamiento global de ganancias. A nivel político, los proponentes de la globalización neoliberal tuvieron mucho éxito. Gobierno tras gobierno –en el Sur global, en el bloque socialista y en los fuertes estados occidentales – privatizó las industrias, abrió sus fronteras al comercio y a las transacciones financieras, y recortó el Estado benefactor. Las ideas socialistas, aun las keynesianas, fueron desacreditadas en la opinión pública y las elites políticas renunciaron a ellas. La consecuencia visible más dramática fue la caída de la Unión Soviética y los regímenes comunistas de Europa central y del este, más la adopción de políticas amigables con el mercado por parte de la todavía denominada China socialista.
El único problema con este gran éxito político fue que no pudo igualarlo el éxito económico. Continuó el estancamiento de ganancias en las empresas industriales del mundo. La repentina alza en los mercados bursátiles en todas partes no se basó en ganancias de la producción sino en las manipulaciones especulativas financieras. La distribución del ingreso a escala mundial y en los diferentes países se volvió muy asimétrica, un incremento masivo en el ingreso de 10 por ciento superior y en especial de uno por ciento más elevado de la población mundial, y una caída en el ingreso real para el resto de las poblaciones mundiales.
La desilusión con las glorias del “mercado” sin restricciones comenzó a ser visible a mediados de los 90. Esto pudo observarse en varios planos: en muchos países regresaron al poder gobiernos más orientados hacia el bienestar social; hubo nuevos llamados –especialmente por parte de los movimientos laborales y las organizaciones de trabajadores rurales – a que los gobiernos emprendieran políticas proteccionistas; creció a escala mundial un movimiento altermundista cuyo lema es “otro mundo es posible”.
La reacción creció lenta pero constantemente. Entretanto, con el régimen de George W. Bush, los proponentes de la globalización neoliberal no sólo persistieron sino que incrementaron su presión. El gobierno de Bush pujó simultáneamente por una distribución del ingreso más distorsionada (mediante grandes recortes fiscales para los más acaudalados) y por una política exterior de militarismo unilateral macho (la invasión de Irak). Financió esto mediante una fantástica expansión de préstamos (un endeudamiento) con la venta de bonos del Tesoro estadounidense a quienes controlan las existencias mundiales de energía y las instalaciones de producción a bajo costo.
Se veía bien en el papel, si sólo se fijaba uno en las cifras de los mercados bursátiles. Pero era una burbuja de crédito superlativo condenada a estallar, y ahora está estallando. La invasión de Irak (más Afganistán y Pakistán) está demostrando ser un enorme fiasco político y militar. La solidez económica de Estados Unidos cae en el descrédito, lo que ocasiona una radical caída del dólar. Y los mercados bursátiles del mundo tiemblan conforme confrontan el pinchazo de la burbuja.
¿Así que cuáles son las conclusiones de política pública que extraen los gobiernos y las poblaciones? Parece haber cuatro en curso. La primera es el fin del papel que tenía el dólar estadounidense como divisa de reserva para el mundo, lo cual hace imposible continuar la política de superendeudamiento del gobierno de Estados Unidos y de sus consumidores. La segunda es el regreso a un alto grado de proteccionismo, tanto en el Norte como en el Sur globales. La tercera es el regreso a la adquisición estatal de las empresas que fracasan y la implementación de medidas keynesianas. La última es el retorno a políticas redistributivas más enfocadas al bienestar social.
La balanza política oscila de regreso. De aquí a 10 años se escribirá acerca de la globalización neoliberal como un oscilamiento cíclico en la historia de la economía-mundo capitalista. La cuestión real no es si esta fase terminó sino si el retorno pendular podrá restaurar, como en el pasado, un relativo equilibrio en el sistema-mundo. ¿O se habrá hecho ya demasiado daño? ¿Estaremos en un caos más violento en la economía-mundo y como tal en el sistema-mundo como un todo?

17 de febrer 2008

1968, CUARENTA AÑOS DESPUÉS: LA DEGENERACIÓN POLÍTICO-CULTURAL DE LOS INTELECTUALES MEDIÁTICOS DE LA DERECHA

1968, CUARENTA AÑOS DESPUÉS: LA DEGENERACIÓN POLÍTICO-CULTURAL DE LOS INTELECTUALES MEDIÁTICOS DE LA DERECHA

Elmar Altvater**. Sin Permiso. 17/02/08

A quien quiera saber por la prensa del año 2008 qué acontecimientos y qué personas marcaron hace 40 años la "época del 68", el intenso perfume del espíritu de nuestro tiempo le desorientará inevitablemente. Las coordenadas se trazan de forma tal, que los respondones sesentaiocheros quedan ubicados así: tendieron al terrorismo, y por añadidura, estaban empecinados en abolir lo que es de todo punto inabolible, a saber: el capitalismo. Al sesentaiochero se le asigna un papel análogo al del Schmürz de la pieza teatral homónima de Boris Vian: siempre está ya ahí, y los personajes en el escenario, llámense Aly, Kraushaar o Bohrer,//1 no dejan de escupirle en el rostro cada vez que se topan con él.

Si no estuviera uno ya tan hecho a encajar, podría sumirle en la perplejidad la miseria de la reflexión actual sobre lo que pasó hace 40 años, sobre por qué pasó y sobre sus consecuencias hasta el día de hoy. También porque refleja la decadencia de los medios de comunicación críticos. Aquellos cuyos textos sobre 1968 sirven ahora, años después, para documentar el reportaje de la Frankfurter Rudschau//2 sólo pueden reaccionar con queda cólera a la grosería periodística que equipara el movimiento del 69 con los criminales nazis, sólo porque éstos se calificaban también a sí mismos como "movimiento". ¡Qué monstruosa canalización de los nazis 75 años después de su "toma del poder", preludio de los subsiguientes asesinatos en masa! ¡Y qué demonización totalmente injustificada del 68! No hace tanto tiempo, en el año 1988, un presidente del Parlamento federal [Philipp Jenninger] tuvo que dimitir tras haber hecho la gracia de calificar al movimiento nazi como "faszinante". Ahora, en cambio, el politólogo Götz Aly puede manifestar como si tal cosa en un diario otrora liberal su "faszinación" con los "treintaitreseros" y con el viejo nazi Karl Georg Kiesinger, al tiempo que da rienda suelta a su desprecio por los "sesentaiocheros".

Pero que Aly no mueva ahora la indignación que suscitó hace veinte años el desdichado Philipp Jenninger, sino que, al contrario, las elites de este país lo honren con mimos, muestra la decadencia de la cultura política en la Alemania reunificada.

Qué desafortunado resulta el paralelismo, se ve bien por el carácter internacional de 1968. En París no fueron sólo estudiantes, también los obreros se rebelaron en "mayo del 68". En Praga imperó, hasta su aplastamiento por las tropas del Pacto de Varsovia, la "Primavera de Praga" de escritores, científicos y políticos. En la californiana Universidad de Berkeley, los estudiantes opusieron su flower power [poder de las flores] a la violencia militar del ejército de los EEUU en Vietnam. Y en Berlín, Francfort, Munich y Colonia formaban los estudiantes en rebelión también contra la violencia policial en las manifestaciones.

Ello es que ese movimiento, con su oposición a la guerra desarrollada por EEUU en Indochina, no sólo estaban en lo moralmente justo; también en lo históricamente justo, y ciertamente, en la misma medida en que los otrora propugnadores alemanes de la agresión estaban en lo moral e históricamente injusto. También las circunstancias de la República del oeste alemán movían a protesta. Desde 1966 gobernaba una Gran Coalición bajo el canciller Karl Georg Kiesnger, quien fue miembro del partido nazi desde 1933 e hizo carrera en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ribbentrop. A este Kiesinger se refiera Aly con simpatía en su necio "análisis de los movimientos" treintaitreseros y sesentaiocheros.

Al dominar hoy en los medios de comunicación la imagen del sesentaiochero subversivo y presto a la violencia, se oculta que en 1968 hicieron denodados esfuerzos por comprender el presente como historia. Eso llevó a que los estudiantes críticos se pusieran a estudiar El Capital de Karl Marx, con pretensión teórica, sí, pero también con intención práctica. Un movimiento quemó El Capital; el otro lo hizo suyo con atenta lectura. Tal vez debería Aly meditar próximamente sobre esa diferencia, antes de que su mirada a 1933 y 1968 alucine con los mismos fantasmas.

NOTA T.: //1 Se trata de intelectuales mediáticos prêt à penser al estilo de los Levi o los Glucksman en Francia, o sus imitadores españoles y latinoamericanos. // 2 Es un rotativo francfortés que defendía tradicionalmente posiciones liberales mas o menos abiertas a la izquierda.


**Elmar Altvater, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor emérito de Ciencia Política en el Instituto Otto-Suhr de la Universidad Libre de Berlín. Perteneció entre 1999 y 2002 a la Cimisión de Investigación sobre Globalización de la Economía Mundial del Parlamento federal alemán (Bundestag) y es miembro del Consejo Científico de attac. Su último libro traducido al castellano: E. Altvater y B. Mahnkopf, Las Limitaciones de la globalización. Economía, ecología y política de la globalización, Siglo XXI editores, México, D.F., 2002.

01 de febrer 2008

LA CAÍDA DE LAS BOLSAS INTERNACIONALES: PASÓ LO QUE TENÍA QUE PASAR

LA CAÍDA DE LAS BOLSAS INTERNACIONALES: PASÓ LO QUE TENÍA QUE PASAR
JUAN TORRES LÓPEZ
ALAI, América Latina en Movimiento, 22/01/2008
El 21 de enero de 2008 se convirtió en otro lunes negro de las bolsas internacionales.La caída es espectacular: el valor bursátil de las 35 mayores empresas españolas ha caído 101.000 millones de euros en 14 días, casi el 20% de su cotización. En las bolsas asiáticas se perdía ayer entre el 5 y el 7% de los valores, en México el 5% ... y hoy vendrá Nueva York, mientras seguramente sigan cayendo todas las demás.Es normal que todo el mundo se pregunte lo qué está ocurriendo y qué es lo que previsiblemente pueda ocurrir en los próximos días y semanas.La respuesta es elemental: lo que está pasando es, sencillamente, la consecuencia lógica del estado de cosas en que se encuentran las relaciones financieras en nuestros días. Yo mismo lo vaticiné en un artículo anterior publicado el pasado 10 de septiembre (Diez ideas para entender la crisis financiera, sus causas, sus responsables y sus posibles soluciones).Como es sabido, en los últimos años los mercados financieros y la actividad de los bancos han cambiado de naturaleza.Antes, los bancos se dedicaban preferentemente a recoger los recursos de los ahorradores para ponerlos a disposición de los inversores o de los consumidores manteniendo un volumen mínimo de reservas para hacer frente a los reintegros. De esa forma alimentaban constantemente la economía productiva con la financiación más o menos necesaria. Hoy día, los dedican preferentemente a comprar "papel", es decir, a comprar y vender activos financieros (títulos de todo tipo, contratos de cualquier naturaleza, seguros, reaseguros...) en lugar de dedicarlos sobre todo a hacer que la economía real funcione más y mejor. Y, además, las reservas de garantía se han reducido al mínimo e incluso han desaparecido en muchos casos.Lo hacen porque es muy rentable. Gracias a las nuevas tecnologías que permiten realizar operaciones a cada segundo, en cualquier lugar del mundo y con coste prácticamente nulo, y gracias a la libertad total con que se cuenta para llevar el dinero de un sitio a otro del mundo, se pueden realizar operaciones constantemente y así obtener grandes rendimientos de los cambios de precios que continuamente se producen.Esto es tan rentable que cada vez se hace más, de modo que cada vez hay más recursos dedicados a estas operaciones especulativas. Las empresas ganan más en estas operaciones que en la economía real, y sus propios directivos las gobiernan para tratar de obtener ganancias en las bolsas o para que sus acciones sean atractivas a los demás inversores especulativos.El problema es que esas actividades son muy rentables precisamente porque son .... ¡muy inseguras!Es natural, todo el mundo sabe que cuanto más segura es una operación menos rendimiento dará y que será más rentable cuanto más riesgo conlleve.La combinación de esos dos factores (abundancia de operaciones especulativas y el riesgo que comportan) es lo que produce la llamada financiarización que ha convertido a la economía mundial en un auténtico casino, como dijo el Premio Nobel de Economía Maurice Allais.Sus consecuencias son claras: insuficiencia de recursos para crear actividad y empleo (porque se dedican a la especulación), inestabilidad y crisis (porque es únicamente en este contexto de cambio constante en las cotizaciones en el que se puede ganar mucho dinero) y, por tanto, transmisión de sus efectos negativos a la economía real en su conjunto.Pues bien, lo que ha pasado en los últimos meses no es sino una expresión paradigmática de todo esto.Los pasos han sido los siguientes:a) La inversión especulativa sube artificialmente el valor de la vivienda.b) Los bancos multiplican su oferta de créditos hipotecarios pero al hacerlo conceden, sobre todo en Estados Unidos, una gran cantidad de hipotecas a familias con recursos insuficientes si cambian las condiciones del mercado.c) Los bancos que conceden hipotecas (prácticamente todos) venden esos contratos en los mercados llamados "secundarios" (porque en ellos se re-compran y re-venden sucesivamente los "papeles" que se han negociado en fases anteriores, en este caso, las hipotecas originales). Así es como se originan los nuevos "productos financieros derivados", que son los títulos que nacen de haber comprado un título, que resultaba de haber comprado otro, que compró otro... y así sucesivamente.De esta manera se forma una especie de pirámide gigantesca en la que cada operación es más rentable que la anterior pero, como he dicho antes, porque es cada vez más insegura. Y eso es lo que va generando un riesgo acumulado y global en los mercados financieros.d) Cuando por cualquier circunstancia falla cualquier eslabón de la cadena todo salta por los aires. Y ya se sabe que la fortaleza de una cadena es la de su eslabón más débil, lo que hace muy frágil al conjunto de las relaciones financieras.e) En la crisis actual lo que inicialmente falló fue que muchas familias estadounidenses dejaron de pagar sus compromisos hipotecarios y eso activó una reacción en cadena provocando pérdidas en lugar de las ganancias habituales.f) A partir de ahí, los capitales dieron un paso atrás. No es que hubiera insuficientes, como se quería hacer creer, sino que se retrajeron. Pero lo hicieron, no solo en los mercados financieros más especulativos, sino también en todos los demás y, principalmente, en los que financian la actividad real.g) Eso fue lo que hizo que los bancos centrales, en lugar de tomar medidas para evitar que se produjeran más corridas de este tipo, se dedicaron a "inyectar" miles de millones de dólares y euros a los mercados en forma de generosos préstamos a los grandes bancos y financieros del mundo.h) De esa forma fue que una crisis hipotecaria en Estados Unidos (aunque podría haber tenido su origen en cualquier otro país y en cualquier otro motivo, como ha pasado otras veces) se convirtió en una crisis financiera que afectaba a toda la banca mundial, porque es a nivel mundial que actúan los grandes bancos e inversores de nuestra época.i) ¿Por qué caen entonces las bolsas? Sencillamente, porque todo lo anterior pone claramente de relieve ante los inversores dos circunstancias, por otra parte evidentes: que se ha roto la cadena de la ganancia de "papel" y que el dinero se ha retraído, de modo que no se van a seguir produciendo sucesivas alzas que favorezcan, a su vez, sucesivas ganancias especulativas.Es por eso que la retraída de los capitales se produce en los valores que más artificialmente habían subido en los últimos tiempos, es decir, en los que habían cotizado más alto pero solo como expresión o como consecuencia de las burbujas especulativas de meses y años anteriores (en España y en casi todo el mundo, los bancos que invirtieron en vivienda, las grandes inmobiliarias, los fondos de inversión más especulativos, es decir, los más rentables pero menos conservadores en sus opciones de inversión....).Y en estas estamos: en una crisis financiera que es internacional porque la plena libertad de movimientos de capital extiende sin remedio los efectos a todo el planeta.Y lo que viene ahora (que ya empezó en Estados Unidos) es su efecto sobre la economía real, es decir, sobre la actividad económica y el empleo.Esto es algo inevitable por cuatro razones principales:a) Porque los inversores y financiadores afectados sufren pérdidas y retiran sus recursos no solo del área financiera, como he dicho, sino también de la actividad productiva.b) Porque se vienen abajo las industrias vinculadas a la burbuja especulativa y, sobre todo, la construcción.c) Porque los bancos centrales han sido incapaces o no han querido proteger a la economía real.Por el contrario, lo que han hecho ha sido permitir este estado de cosas, dejando hacer a los especuladores, no haciendo nada para luchar contra la opacidad de las operaciones financieras y, en definitiva, dejando crecer la burbuja de los últimos años con tal de alimentar la desenfrenada ansia de ganancia de los bancos. Hasta gobernantes conservadores como Angela Merkel y Sarkozy lo hicieron notar más o menos veladamente hace unos meses.Los bancos centrales son, en realidad, los pirómanos que han alimentado la crisis: su pasividad y su complicidad nos permiten hablar de una auténtica crisis financiera "prefabricada".d) Porque con la excepción de Estados Unidos, los gobiernos apenas tienen capacidad para intervenir inyectando en la actividad real los recursos que los bancos centrales inyectan en los flujos financieros.Y esto es así de un modo especial en la Unión Europea: sin gobierno económico y a expensas del fundamentalismo del banco central, es seguro que sufra una recesión de mucho mayor calado, salvo que Estados Unidos sea capaz de frenar rápidamente la suya evitando así el contagio que ya ha comenzado. Algo que ya es muy improbable.Eso es lo que hay y lo que viene.Se equivocan, o mienten, los gobernantes que están diciendo que es poca cosa.Se equivocan, o mienten, los banqueros centrales que dicen que es solo un episodio de inestabilidad financiera.Se equivocan o mienten mucho más grave y cínicamente quienes ahora solo vuelven a dar la receta de que lo que hay que controlar son los salarios para salir del apuro.Y se equivocan o mienten quienes quitan importancia a estas manifestaciones inequívocas de riesgo global.El financiero George Soros que conoce bien los mercados financieros acaba de decir, según la Agencia Reuters, que "la situación es mucho más seria que cualquier otra crisis financiera desde finales de la Segunda Guerra Mundial" y que eso se debe a que "durante los últimos años, los políticos habían sido guiados por algunos malentendidos básicos procedentes del "fundamentalismo del mercado", la creencia en que los mercados financieros tienden a actuar hacia el equilibrio".Y en Davos, donde cada año se reúnen los más poderosos del mundo, acaban de presentar el informe Global Risk 2008 que, si bien es verdad que se orienta a apuntalar el sistema más que a modificarlo en sentido positivo, advierte sin disimulos del peligro real e inmediato de una crisis financiera generalizada como consecuencia de la infravaloración del riesgo que se está asumiendo.La situación, por tanto, no admite muchas dudas. Estamos en el único sitio en donde podíamos estar cuando se deja que los capitales fluyan libremente buscando nada más que beneficios extraordinarios y rápidos en actividades especulativas, cuando los gobiernos renuncian a gobernar para favorecer así a los poderosos y cuando no se pone límite alguno al afán de tener más y más y más de los más ricos del planeta.Los capitales a la deriva no pueden llevar a la economía mundial a otro sitio que no sea a una deriva generalizada hacia la crisis y el malestar. No puede ser de otro modo.Las soluciones inmediatas existen y no son difíciles, en contra de lo que se nos quiere hacer creer. Y son cada día más urgentes y necesarias: controlar la especulación regulando las finanzas internacionales para garantizar seguridad y estabilidad; domeñar a los capitales financieros y obligar a que los recursos estén al servicio de la actividad productiva mediante impuestos globales; y, en definitiva, evitar que la lógica del mercado se convierta en la lógica social.Obviamente, lo que no es tan fácil es disponer del poder suficiente para lograrlo y precisamente es hacia ello hacia donde tendrían que orientar su esfuerzo los ciudadanos y las organizaciones sensatas del planeta.Porque el origen último de la crisis financiera no está en las finanzas sino en el poder desmedido que tienen los banqueros y los grandes propietarios.Justo lo que hay que quitarles para poder evitarlas en el futuro.