29 de març 2008

IRAK, UN LUSTRO EN GUERRA

IRAK, UN LUSTRO EN GUERRA

José Cobos*
Diario de Córdoba. 29/03/2008 JOSE Cobos


Parece que fuera ayer, sin embargo han pasado ya cinco años desde que se ordenara el bombardeo de Bagdad, antes de la invasión de Irak, y con la posterior imagen del presidente George W. Bush en el portaviones norteamericano dando por cumplida la misión. Habiendo coincidido con nuestra Semana Mayor el quinto aniversario en guerra, quizás hayan pasado los acontecimientos de entonces y de ahora más desapercibidos de lo normal, pero no por ello, al menos a mí, dejaron de preocuparme, sobre todo cuando escuché las declaraciones de algunos de sus promotores, como fueron las del presidente Bush y las de José María Aznar, quienes afirmaron sentirse satisfechos con la situación que hoy se vive en la cuna de la civilización. Parece como si la perspectiva del tiempo no les hubiera cambiado en nada, cuando declaran que volverían a ordenar la invasión si se vieran en circunstancias parecidas a las de marzo del 2003. A fin de cuentas, como afirma ahora el vicepresidente Dick Cheney, lo que allí ocurre es "una de esas tragedias que se producen en el mundo".

Atrás quedaron para ellos las torturas de Abu Ghraib , la destrucción del inmenso patrimonio de Irak , los 4.000 estadounidenses fallecidos en estos años o bien los 90.000 civiles iraquíes o norteamericanos que se hallan en el otro mundo, si bien hay quien afirma que incluso las cifras podrían sobrepasar ya el millón de muertos, costes que para Bush , aun asumiendo toda la responsabilidad de la guerra, eran más que necesarios, al insistir en que "derrotar al enemigo en Irak hará menos probable que haya que enfrentarse a ellos en casa".

Vuelve otra vez con las mentiras, o al menos así me lo parece. ¿O es que acaso no se enteró de que el régimen de Saddam Husein nada tenía que ver con el terrorismo de Al Qaeda? Ahora sí que podríamos afirmar lo contrario, ya que con la invasión se alimentó la desconfianza del universo musulmán hacia Occidente, suministrándoles a aquellos insurgentes y a tan iluminados terroristas munición más que abundante desde el punto de vista propagandístico. Y yo, además, les diría a todos ellos que desde el comienzo de la guerra existe allí un paro del 60 por ciento de la población activa y también mucha más pobreza de la que había y podamos imaginar aún, siendo muy necesaria la ayuda humanitaria internacional.

Millones de personas, con cifras cercanas al 30 por ciento de su población, carecen de acceso a unos saneamientos adecuados y al agua potable. Miles de ellas continúan encarceladas, siendo numerosas las que no reciben atención médica. No nos explicaron tampoco en su peculiar análisis que los iraquíes continúan huyendo en grandes cantidades, constituyendo un 10 por ciento ya de cuantos piden asilo en Occidente. Los que allí permanecen lo pasan mal al quedar abandonados a su suerte. Miles de personas están alejadas de sus familiares y son muchos los que todos los días desaparecen. Falta, por otra parte, personal sanitario cualificado, en un país donde hasta dar a luz se ha convertido en un problema, al no recibir ayuda médica las parturientas por miedo a que dicho personal pueda ser raptado o bien asesinado. Pasan de 2.200 los médicos y enfermeros que murieron de esa forma y son muchos más de dos centenares los que fueron secuestrados. Del censo de 34.000 médicos existentes hasta hace poco más de quince años, 20.000 de ellos abandonaron el país, por lo que no es difícil deducir que el sistema sanitario ha empeorado desde entonces. Irak se ha convertido en un país peligroso y su población civil padece unas condiciones de vida insoportables, ya que viven algunos de ellos con menos de un dólar al día.

Está bien claro, pues, que quienes ordenaran tan terrible invasión no desean aún reconocer su tremendo error. Un triste aniversario al menos para mí, de una guerra injusta e ilegal, que se basó en falsedades y mentiras. Con tan nefasta decisión se acabó por hundir una nación pujante, a la que convirtieron en mucho más insegura. Fueron varios los errores cometidos y al final seguro que lo acabarán pagando. Por lo pronto, se percibe ya un cierto resurgir de las milicias, que bien pudiera acabar en un enfrentamiento entre ellas mismas por el control del territorio o bien con el Ejército iraquí, como vimos por el repliegue británico, en la rica y petrolífera Basora, con las del clérigo radical chií Moktada al Sadr. Lo mismo que también encontramos unas mayores oportunidades para los terroristas de Al Qaeda.

A cinco años vista del inicio del desastre, basado en la existencia de unas armas de destrucción masiva que solo existirían en las mentes de algunos de estos líderes políticos occidentales, Irak acabó por convertirse en la mejor escuela posible para el terrorismo internacional, quienes llevaran ya con anterioridad la muerte hasta el corazón del Viejo Continente. Un conflicto, por otra parte, que además de durar ya más cinco años cambió en Oriente un régimen laico por una república islámica, en la que el despliegue militar ya se muestra más que insuficiente para frenar tanta violencia sectaria como existe por allí. Considero que será difícil salir de forma airosa del avispero, lo que acabará por afectarnos a todos o al menos seguro como ya vemos a cuantos habitan en tan inestable región del mundo.

* Catedrático

26 de març 2008

EDIFICIOS DE LUJO EN ESPACIOS CULTURALES

EDIFICIOS DE LUJO EN ESPACIOS CULTURALES:
LA POLÍTICA MUNICIPAL SOBRE EL PATRIMONIO VALENCIANO

Hace unos días leíamos en prensa, que el grupo municipal socialista presentaba un listado con 64 edificios protegidos y destinados a equipamientos públicos, gravemente deteriorados por la deficiente actuación del ayuntamiento de Valencia. La conservación y nuevos usos de los edificios históricos, ya sean conventos, antiguas fábricas, molinos, alquerías, etc. despierta una gran indignación y tristeza cuando comprobamos que las dos alternativas de futuro bajo el gobierno local son: su conversión en torres de viviendas y hoteles de alto standing, o el más absoluto abandono. Lamentablemente, nuestro patrimonio está seriamente amenazado y abocado a su desaparición por la falta de actividades y proyectos de rehabilitación que le alejen de su estado de ruina.

Mientras el gobierno valenciano alude a que tanto la expropiación como la rehabilitación son acciones costosas, deja en manos de programas urbanísticos privados la adquisición de algunos de estos lugares desvinculándose, en la mayoría de los casos, de tutelar una intervención responsable. Para muestra un botón, y nada mejor que comprobar el destino de otros edificios en España de similares características. A pesar de las denuncias y manifestaciones de los colectivos ciudadanos, arquitectos, historiadores y estudiantes, la antigua fábrica Tabacalera de Valencia está siendo destruida y desmantelada. Tejas y azulejos de principios del siglo XX cuidadosamente arrancados del edificio se apilan y embalan sin un destino nada “claro”. Parte de su estructura, protegida como Bien de Interés Cultural, ha desparecido bajo las palas excavadoras para facilitar la construcción de dos torres de edificios de lujo. Mientras, la fábrica tabacos de Donostia, también cerrada por Altadis en 2003, fue adquirida por el Ayuntamiento de San Sebastián, la Diputación de Gipuzkoa y el Gobierno vasco, que compraron el edificio para convertirlo en un centro internacional de cultura contemporánea. Actualmente alberga la sede de la Filmoteca Vasca, la Biblioteca de Euskadi, así como salas de exposiciones, platós de grabación, aulas para cursos, programas infantiles, etc. Es decir: un espacio cultural público. Asimismo, el Centro de Arte Contemporáneo “La Fábrica” en Palencia transformaba en 1994 un viejo molino de harinas de Abarca de Campos. Otros, como La Regenta, antigua fábrica de tabacos construida en los años cuarenta en Gran Canaria acoge desde 1987 un centro de arte contemporáneo, y La Panera de Lleida, proyectada en un almudín o lonja de contratación de los siglos XII-XIII, se transformaba en centro de arte y actividades culturales a finales de los ochenta. El convento del Carmen en Sevilla alberga desde 2001 las instalaciones del Conservatorio Superior de Música “Manuel Castillo” y la Escuela Superior de Arte Dramático. Continuaríamos con un largo etcétera, donde los datos acrecientan nuestra vergüenza por las respuestas de otros ayuntamientos en España frente a rehabilitaciones de esta naturaleza. ¿Dónde están en Valencia los nuevos escenarios públicos para la cultura: los talleres de artistas, salas de conferencias, exposiciones, colegios, aulas para adultos…?
Las últimas noticias de nuestra ciudad nos llegan desde la fábrica de bombas Gens en la avenida de Burjassot, construida por el mismo arquitecto que el emblemático edificio del Rialto, y la Fábrica de cerámica Ceramo en Benicalap, datada en 1855, de estilo mudéjar y catalogada como Bien de Relevancia Local. Ambos edificios protagonistas de nuestra historia todavía esperan, en medio de apuntalamientos, grietas y basuras, un lugar en la lista de atenciones. A pesar del acuerdo para destinarla a equipamiento público, a día de hoy, la única solicitud que ha recibido la fábrica de bombas Gens, y cuya licencia no ha prosperado, transformaría el edificio en un centro comercial y hotel. Y podríamos continuar con muchos más ejemplos: la aceitera del Parque de Marxalenes, las Alquerías de Falcó y de la Torre, la fábrica Tello… Mientras tanto, la antigua Cárcel Modelo, según el proyecto del Consell, albergará cuatro torres de viviendas, ante las solicitudes de los vecinos para acoger una guardería y un centro de día, entre otros servicios. Y el convento de San José, comprado por Paco Roig, se convertirá en un hotel cuya gestión puede recaer en las manos de la firma Bulgari. No podemos evitar el desconcierto ante las palabras de Roig cuando afirmaba: “consideramos que Valencia y sobre todo el centro necesitan un complejo hotelero de estas características y de mucho lujo y diseño”. No lo ponemos en duda. Pero Valencia y los valencianos necesitamos que nuestros edificios históricos se rehabiliten y respeten y, principalmente, que potencien la cultura para todos.

Queda por lo tanto incompleta la frase afirmada por el Concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia donde aseguraba que “Valencia es la ciudad de España que más edificios históricos ha recuperado”.

¿Estamos hablando de que nuestro patrimonio se expolia? Acérquense ustedes mismos a la zona.

Maite Ibáñez
Historiadora del arte
Publicado en Levante-EMV el 24-03-2008

25 de març 2008

ELOGIO DEL LADRILLO (II)

“Lo discutíamos todo y lo leíamos todo. Mezclábamos a Kafka con Freud y a Marx y a Hegel con Baudelaire, Miguel Hernández y Hermann Hesse, y nos parecía que todo eran ladrillos de un edificio de rebeldía”. Rafael Chirbes. La Larga Marcha. (1996).

ELOGIO DEL LADRILLO (II)
Josep Vicent Lerma *

Las explícitas fotografías de Ferran Montenegro del derribo por las excavadoras de naves perimetrales del edificio modernista de la Tabacalera de Valencia, obra original de Celestino Aranguren y Ramón Lucini (1906-1909), publicadas en noviembre del 2007 en estas mismas páginas, documentando la “performance” macabra del sacrificio de centenares de ladrillos de sus paramentos murarios en el altar de la lógica demoledora de la plusvalía inmobiliaria, se encuentran en el pálpito original de esta segunda entrega (véase “Y sin embargo… Elogio del ladrillo”. Levante-EMV. 24-12-07) sobre tan básico material constructivo, obtenido mediante la mera cocción de la arcilla ahormada en moldes.

Escuetos prismas rectangulares macizos, compuestos de tabla, canto y testa, aparejables a cordel en hiladas, separadas por tendeles horizontales y llagas verticales de mortero, cuya etapa de mayor producción y generalización en cuanto a su uso, coincide paradójicamente en casi toda Europa con el periodo de la Revolución Industrial, acompañando a la denominada “arquitectura del hierro” de estaciones ferroviarias, mercados, fábricas y demás edificios civiles.

Aseveración que resulta especialmente pertinente en casos como el de la ejecución entre 1847 y 1850 del acueducto de traída del agua potable a Valencia trazado por Calixto Santa Cruz, obra de ingeniería en la que conviven elocuentemente cañerías de hierro fundido importadas directamente de Inglaterra con ladrillos de producción local, elaborados en los hornos de Manises y Aldaia, y en el del higienista Matadero Municipal del Paseo de la Pechina, levantado posteriormente por Luís Ferreres entre 1898 y 1902.

Manufactura latericia surgida de las numerosos “rajolars” preindustriales equipados a partir de la década 1900-1910 con hornos tipo Hoffmann, capaces de cocer más de 30.000 unidades, con altas chimeneas de tiro vertical y habitualmente de sección octogonal, “terrer” de extracción de légamos, balsas de decantación, eras de amasado y moldeado de los adobes en “graelles” para dos o tres piezas, y secaderos cubiertos, que proliferaron por toda la comarca de L´Horta en lugares como la mencionada Aldaia, Albal, Albalat dels Sorells, Bétera, Burjassot, Foios, Massamagrell, Picassent, Quart de Poblet, Riba-Roja del Túria o Alfara del Patriarca.

Localidad esta última, que según relata el historiador J. Martínez Aloy expedía anualmente para satisfacer la creciente demanda de la ciudad de Valencia, por medio de la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles, cargamentos de hasta un total de nada menos que ocho millones de ladrillos.

Centros fabriles de cerámica de aplicación arquitectónica a los que al calor del auge constructivo de los felices años veinte del siglo pasado, vino a sumarse asimismo la vecina población de Paiporta, donde se levantó por iniciativa de Ambrosio Martínez el conocido como ladrillar de Bauset, con la consabida chimenea, obra en este caso de Abelardo Martínez. Conjunto arquitectónico caído en desuso y afortunadamente, a partir de 1997 comenzado a recuperar como Museu de la Rajoleria (MURPA).

Manufacturas valencianas de las que salieron miles de anónimas pastillas de barro cocido, a diferencia de sus contemporáneas del otro lado del Atlántico empleadas masivamente en el bastimento de rascacielos neoyorkinos tan emblemáticos como el Chrysler Building, que ostentaban marcas impresas de las numerosas fábricas del Valle del Hudson como A & W (Allison and Word), ARCHER (Archer Brick Co.), FOWLER (Denton Fowler), PECK (Peck Brick Co.) o W & Co. (Uriah Washburn & Co.). Empresas todas ellas asentadas en Haverstraw, capital mundial de la fabricación de ladrillos hasta el final de la II Guerra Mundial, donde se conservan numerosos ejemplares en el “Brick Museum”.

En este orden de cosas, conviene reseñar igualmente como la adopción legalmente obligatoria del Sistema Métrico Decimal a partir de 1849 consolidó una tendencia a la deflación metrológica de los ladrillos españoles, apuntada perspicazmente por el museólogo J. Martí Oltra y sus colaboradores (1999), que en las últimas décadas del siglo XIX, se traduce en unos módulos preferentes en torno a los 25 cm. de longitud, 12 cm. de ancho y un espesor constante cercano a los 4 cm., similares a los observados en la fachada del del historicista Salón de Racionistas de la calle Blanquerías nº 15, obra de Joaquín Mª. Arnau Miramón, temprano testimonio del uso de hierro laminado (1885) y de ladrillo dispuesto a soga y tizón.

En cambio, la invención del extrudido ladrillo “hueco” contemporáneo, exhibido por primera vez en la Exposición Universal de Londres de 1851 y dado a conocer ya por P. Espinosa en su Manual de Construcciones de Albañilería de 1859, no se popularizará verdaderamente su empleo entre nosotros hasta un siglo después, con el consiguiente ahorro de peso, mejora de su resistencia y multiplicación de su variedad tipológica disponible.

Por último, para concluir este exordio o coloquial “ladrillo”, no puede dejar de consignarse como la innovadora tecnología del “hormigón armado”, empleada civilmente por primera vez en la ciudad de Valencia en los desaparecidos Almacenes Ernesto Ferrer de Demetrio Ribes (1918-20) y en el irredento edificio de los Docks de Víctor Gosálvez (1920), inauguró una nueva época en la cual la figura del “albañil” clásico fue sustituida a su vez por la del “encofrador” de la modernidad.

* Arqueólogo
Publicado en Levante-EMV el 24-03-2008

24 de març 2008

LA SANIDAD VALENCIANA

Existe en esta comunidad autónoma un sistema sanitario establecido de tal modo, que con el paso del tiempo nos encontramos con unos hospitales públicos saturados y faltos de personal. Desprestigiada en definitiva, para de este modo poder derivar pacientes a clínicas privadas, fortaleciendo las cuentas de ciertos grupos económicos que aparecieron hacia la mitad de la década de los 90. Pero el volumen de derivaciones ha llegado a tal, que incluso las clínicas privadas se encuentran desbordadas, de modo que los pacientes se encuentran con las mismas colas y la misma saturación, eso si, el personal es mucho más joven, sonríen más e incluso puede uno encontrarse con muebles made in Ikea.

Lo que verdaderamente me indigna y preocupa es que los valencianos siguen pensando que la sanidad y los problemas que sufren cuando acuden a un hospital público es debido a la dejadez del Gobierno central, pensando que gracias a la Generalitat pueden ser atendidos en hospitales privados, y es que según mi opinión, alguien debería recordarnos a todos los valencianos las competencias que tenemos transferidas en nuestra comunidad autónoma y quienes son los responsables de desarrollarlas.

VICENTE SEPULCRE. Valencia.
Levante-EMV/23-03-2008/Cartas al Director

23 de març 2008

LA SOCIALDEMOCRACIA Y EL ESTADO DE BIENESTAR

El pasado 14 de marzo se cumplieron 125 años de la muerte de Karl Marx (1818-1883). La importancia de la figura de Marx es fundamental en el desarrollo de la historia contemporánea puesto que del tronco común del pensamiento marxista se fueron derivando a lo largo del tiempo diversas formulaciones teóricas y prácticas políticas que irían desde la más estricta ortodoxia comunista hasta los modelos reformistas de la socialdemocracia.

El modelo socialdemócrata, influido por las ideas de Eduard Bernstein (1850-1932), recogidas en su obra Los principios del Socialismo y las tareas de la Socialdemocracia (1899), defiende, frente a los cambios violentos, bruscos y revolucionarios, la necesidad de que el socialismo avance por el camino de lograr reformas parciales e inmediatas por medio de la actividad política democrática. Es por ello que el revisionismo marxista de Bernstein, referente ideológico de la moderna socialdemocracia, considera esencial la aceptación de la democracia como medio y como fin de la política socialista. De este modo, a diferencia de lo propugnado por las teorías comunistas, la socialdemocracia renuncia a la violencia insurreccional, rechaza la dictadura del proletariado (que Bernstein definía como “atavismo político”) y circunscribe la lucha política al marco de la democracia entendiendo por tal una pedagogía de la convivencia, la renuncia a las prácticas violentas, la necesidad de la búsqueda de acuerdos entre los grupos políticos y el respeto debido al diferente.

La socialdemocracia rompió así desde finales del s. XIX con la idea de que el socialismo sólo sería posible mediante la implantación violenta (revolucionaria) de una dictadura que centralizase el poder en la vanguardia del proletariado. Frente a ello, la socialdemocracia afirma que todo proceso de cambio debe de tener una esencia absolutamente democrática así como que debe de llevarse a cabo paralelamente una descentralización federal del poder político, acompañado de un fortalecimiento de los poderes locales (municipios). Consecuentemente, frente a los dogmatismos totalitarios soviéticos y el auge de los fascismos en el primer tercio del s. XX, la socialdemocracia defendía una política que, desde la legalidad democrática, impulsase reformas concretas sobre las que cimentar el cambio social. Esto es precisamente lo que hizo a partir de 1936 el Partido Socialdemócrata Sueco (SSA) lo cual permitió que este país nórdico, hasta entonces uno de los más pobres de Europa, se transformase en uno de los más prósperos, cimentase de forma sólida lo que hemos dado en llamar el Estado de Bienestar… y todo ello sin asaltar ningún “Palacio de Invierno”.

Mientras este proceso se iniciaba en Suecia, en el resto de Europa, sumida en la tragedia de la II Guerra Mundial, fue preciso que acabase esta sangrienta contienda para, una vez derrotadas las potencias fascistas, establecer lo que ha dado en llamarse el “pacto socialdemócrata”. Dicho pacto, decisivo para el desarrollo europeo, supuso la aceptación de cuatro ideas básicas: fomento del pleno empleo estable; economía mixta en la cual coexisten un sector público empresarial compatible con el libre mercado; consolidación del Estado de Bienestar, concepto socialdemócrata basado en una amplia red de servicios públicos estatales (educación, sanidad y sistema de pensiones) y, también, una fiscalidad progresiva basada en la primacía de los impuestos directos.

El modelo socialdemócrata de desarrollo, eje central de política de los países más avanzados del mundo del cual los países nórdicos son un claro ejemplo, empezó a ser cuestionado por el neoliberalismo como consecuencia de las crisis de la década de 1980 y el fenómeno de la globalización. Fueron los años en que algunos países privatizaron sus sectores públicos empresariales, se desregularon las relaciones laborales y la flexibilización de éstas acabaron con el ideal del pleno empleo estable. Y sin embargo, tras la caída del muro de Berlín en 1989 y el fracaso estrepitoso de los regímenes comunistas de Europa del Este, ha quedado de manifiesto que el reformismo socialdemócrata es el único referente ideológico y político capaz de mantener viva la utopía de la transformación progresiva de la sociedad con criterios de justicia, libertad e igualdad. Por ello, la socialdemocracia se ha convertido en el bastión que, desde la defensa del Estado de Bienestar solidario por ella creado, debe hacer frente a la galopante globalización neoliberal carente de valores, que reemplaza al ciudadano por el mero consumidor, exclusivamente interesada en convertir a la Humanidad en un mercado global al servicio de los intereses de un capitalismo siempre insaciable

La socialdemocracia del siglo XXI tiene que dar un nuevo impulso a los principios y a las políticas reformistas que, de forma gradual supongan mejoras esenciales en las condiciones de vida de los sectores sociales más desfavorecidos, idea ésta que destacó Zapatero en la noche del 9 de marzo tras la victoria electoral socialista: “Gobernaré para todos, pero pensando antes que nadie en los que no tienen de todo”. La política socialdemócrata, de la cual España se ha convertido en un referente internacional, viene avalada por la importante gestión desarrollada por Zapatero en la pasada legislatura: ampliación de derechos y libertades a diversos colectivos ciudadanos, diálogo social fluido y eficaz con empresarios y sindicatos, consolidación del Estado de Bienestar con la Ley de Dependencia, y una política internacional basada en el diálogo entre civilizaciones, la paz y la cooperación solidaria.

El modelo socialdemócrata español, heredero del gradualismo propio del pensamiento de Pablo Iglesias, ha demostrado su vigencia y eficacia, ha reafirmado los valores esenciales del socialismo para, mediante el paciente trabajo diario, seguir caminando hacia la utopía, hacia la transformación de nuestra realidad social, para construir un mundo más libre, justo y solidario, para que éste sea algún día la patria común de la Humanidad emancipada. En estos tiempos en que la globalización neoliberal y los conflictos entre civilizaciones generan incertidumbres y riesgos, el modelo socialdemócrata es la alternativa creíble y práctica para construir un modelo social y de desarrollo más justo en un mundo más habitable. Ciertamente, como afirmaba Nicolás Redondo, “para cambiar el mundo es absolutamente necesario el socialismo”. Toda una verdad, todo un reto de futuro.

José Ramón Villanueva Herrero
(Diario de Teruel, 23 marzo 2008)

16 de març 2008