22 de setembre 2008

ANTE EL XI CONGRESO DEL PSPV-PSOE

ROMEU NO PACTARÁ CON NINGÚN CANDIDATO, SINO CON LOS DELEGADOS QUE LE ESCUCHARÁN EN EL PALACIO DE CONGRESOS

21 de Septiembre de 2008

Francesc Romeu, candidato a la Secretaria General del PSPV-PSOE, ha querido descartar, de forma rotunda, que vaya a cerrar ningún tipo de acuerdo previo con alguno de sus compañeros en este proceso. De hecho, ha asegurado que “no me voy a sentar con nadie, ni voy a establecer ningún tipo de alianza previa, porque los únicos que van a tener protagonismo el próximo fin de semana en el Palacio de Congresos van a ser los delegados elegidos por la militancia de este partido. Es a ellos a quienes presentaré mis propuestas y proyectos de futuro desde el atril, como candidato, y serán ellos quienes decidirán, en última instancia, a través de un voto secreto”.

De esta forma, Romeu descarta cualquier tipo de reunión con el resto de candidatos a lo largo de esta semana, que empleará en recorrer las agrupaciones para recoger sus avales y mirar a la cara a sus compañeros. “Esta ha sido la base de mi campaña desde la primera cena que mantuve con ellos el pasado 4 de abril, y esa seguirá siendo mi forma de hacer las cosas hasta el último momento. No he contado nunca con el apoyo de ningún aparato, pero sí con el de las bases de este partido, que para mí son lo único importante. Ellos son quienes me van a dar la oportunidad de presentar mi candidatura, por lo que no entraré a repetir viejos esquemas que sólo han solucionado congresos para perder elecciones”, ha asegurado el candidato, quien ha querido matizar que “esto sí es una forma real de cambiar las cosas, que no pasa por sentarse en ninguna mesa camilla con nadie”.

De esta forma, y tal como aseguró el pasado viernes en su cena de clausura de campaña ante los casi 1.200 compañeros que asistieron a escucharle, Romeu tienen la intención de “recoger los avales, que conseguiré sin ningún tipo de problema, presentarlos en la comisión el próximo viernes para validar mi candidatura, subir al atril para dar mi discurso y dejar que hablen los delegados”.

De esta forma, ha vuelto a resaltar que “mi única finalidad es ganar ese congreso, salir de allí como secretario general del PSPV y trabajar desde el primer día para poner fin a la derecha valenciana y recuperar así la presidencia de la Generalitat, que es mi meta final”.

Por último, Romeu ha querido insistir y recordar a todos que “los protagonistas en este proceso no son los precandidatos, sino los delegados, los representantes de la militancia, que serán quienes elijan a través de su voto secreto”. Por eso, y por respeto a quienes le han escuchado a lo largo de estos meses en las agrupaciones y han confiado en que su candidatura sí representa una renovación real y una forma diferente de hacer las cosas, “suspendo todo tipo de reunión que suponga un mantenimiento de las viejas estructuras, porque mi única finalidad es protagonizar un cambio real en este partido que nos lleve a recuperar la confianza de los compañeros y los ciudadanos, no jugar con cuotas de poder”.

21 de setembre 2008

MAS SOBRE LA CRISIS FINANCIERA

CAÍDA LIBRE

El capitalismo confiscado.

Hace tan sólo tres semanas, ¿quién podía haber imaginado que la administración de George Bush, que todavía gobierna a la nación en donde opera ese santuario de la forma más arquetípica y sofisticada de capitalismo que se conoce hasta la fecha, el complejo financiero de Wall Street, habría de emprender, en un acto sin precedentes en la historia de Estados Unidos, la nacionalización súbita de la compañía de seguros más grande del planeta –si alguien cuenta con otra definición, que alce la mano–, que dos de los cuatro bancos de inversiones más importantes del mundo se irían a la quiebra –ante la mirada impotente del Departamento del Tesoro y del Congreso–, y que el gobierno acabaría haciéndose responsable de las tres cuartas partes de los préstamos hipotecarios del país?

En general, lo espectacular en la historia acontece cuando lo imposible y lo inconcebible se tornan de la noche a la mañana en lo inevitable, cuando lo que se proclamaba como inaceptable e inadmisible se vuelve repentinamente lo único posible y lo necesario. En este sentido, la implosión del mundo financiero estadounidense era, hace tan sólo unos días, un fenómeno tan inimaginable como lo fue en su momento la caída del Muro de Berlín. No por la implosión misma –lo predecible en la economía de mercado son sus crisis sino por su extensión, su intensidad y las inéditas consecuencias que ha acarreado. En rigor la historia no brinda lecciones, nunca se repite. De ella sólo se sabe que la hora del futuro no sólo resulta incalculable sino frecuentemente impensable.

La peculiar forma en que intervino la administración de Washington para impedir que el colapso se transformara en una catástrofe refutó todos y cada uno de los dogmas –o principios, si se quiere– sobre los cuales se había sostenido ese orden, emergido desde el gobierno de Margaret Thatcher, en el que la economía de mercado aparecía como la única opción viable y posible en el horizonte de expectativas del mundo contemporáneo.

Washington demostró una vez más que los avatares de la economía pueden hacer añicos en cuestión de segundos ideologías y doctrinas enteras. Para impedir que el shock financiero se transformara en una parálisis de la economía en su conjunto recurrió a todas las medidas que, puestas en escena en otras latitudes, había acusado implacablemente de “socialistas” o “populistas”. En tan sólo cuatro días, el Departamento del Tesoro nacionalizó empresas, reguló ferozmente las transacciones bursátiles, asumió gigantescas deudas privadas, se incautó de valores, congeló cuentas y contratos, en suma, convirtió al orden público en la herramienta de choque para sostener el caos del orden privado.

Pero aquí se trata de algo más complejo que la ideología y las doctrinas.

Lo que parece estar zozobrando es ese principio máximo que encontraba en el seno del mercado a todas las fuerzas, los recursos y la imaginación para corregir los vuelcos y las disfuncionalidades creadas por el mercado mismo. Es decir, se trata del principio que hacía del capitalismo un sistema en cierta manera infalible, al menos a la variante que se desarrolló en las últimas dos décadas del siglo XX, el llamado modelo “neoliberal”. El principio que hizo posible a Estados Unidos acopiar en sus centros financieros las inversiones que no sólo provenían del pequeño inversionista estadounidense que confiaba en la bolsa de Nueva York como si fuera un credo religioso, sino las que llegaron durante lustros desde Arabia Saudita y otros países petroleros, los ahorradores de América Latina y sus grandes corporaciones, y tantos otros megacentros de producción de capital.

¿Quién en sus cinco sentidos volvería hoy a confiar en la “transparencia del mercado”? Son millones y millones de dólares los que se esfumaron de la noche a la mañana.

Caos y metamorfosis.

Cuando se escucha el estupor que ha embargado a los políticos estadounidenses en los últimos días, en los que sólo se oye cómo unos se culpan a los otros por la debacle, no cabe más que pensar en los políticos franceses durante la Segunda Guerra Mundial cuando, con las tanques alemanes frente a las puertas de París, no hacían más que preguntarse a quién se le había ocurrido la idea de construir la Línea Maginot. Un comentarista de CNN definió con bastante ironía la situación de la siguiente manera: “Lo único que se sabe es que no se sabe si estamos en el principio del fin (de la crisis) o en el fin del principio”.

Se ha comparado la implosión de estos días con la de 1929. Es una comparación no del todo exacta. El colapso financiero de los años 20 trajo consigo la parálisis de toda la maquinaria productiva: cierre de empresas, desempleo, requisiciones bancarias, etcétera. Hoy lo que asombra en esta crisis es la autonomía que guarda el sistema financiero con respecto a la economía en general. Es un fenómeno nuevo que corresponde a la economía global. ¿Pero qué tan autónoma es la autonomía de la esfera financiera con respecto a todo el orden productivo? Imposible predecirlo. Lo que es obvio es que la confianza en ese nuevo sistema impuesto por un mercado financiero especulativo se ha derrumbado estrepitosamente. ¿O alguien en China, Brasil o Europa se sentiría tentado de reproducir el carrusel financiero que llevó a Wall Street desde las máximas alturas de la acumulación a su depresivo estado actual? El dilema con las crisis es que a veces resultan ejemplares.

Los saldos de la historia.

¿Dónde queda el triunfante capitalismo global que emergió como única opción después de los años 90? ¿Alguien recuerda su arrogancia, su sentimiento de autosuficiencia? El tiempo y la intensidad de la caída lo dirán. Lo que es obvio es que esa versión de la sociedad de mercado se volvió de la noche a la mañana un colosal anacronismo.

El Clarín. 20 de septiembre de 2008

20 de setembre 2008

SOBRE LA CRISIS FINANCIERA

Docenas de miles de millones para salvar a los bancos;
nada para salvar a las personas

*Juan Torres López

El Banco Central Europeo acaba de inyectar docenas de miles de millones de euros en los mercados para salvar a los bancos. Solo 70.000 millones en un solo día, y muchos más en los anteriores y siguientes. La Reserva Federal ha hecho exactamente igual: llegó a inyectar 50.000 millones de dólares en una jornada, y tamben otros muchos miles de millones de recursos públicos para hacerse cargo de las pérdidas de bancos en quiebra o para refinanciar a otros que están hasta el cuello como consecuencia de sus operaciones arriesgadísimas.
Es verdad que estos bancos centrales no ponen dinero a disposición libre de los bancos en crisis, sino que lo que hacen es proporcionar financiación, la mayoría de las veces a través de fórmulas muy sofisticadas, que en realidad no suponen que aumente la disposición efectiva de dinero de quien lo recibe. Pero, en cualquier caso, estas inyecciones de liquidez en los mercados suponen una válvula de escape para los bancos, que gracias a ello pueden seguir realizando sus operaciones habituales y, en consecuencia, continuar obteniendo nuevos y más altos beneficios.Se trata de operaciones que solo agravan el problema.
En primer lugar, porque lo que hacen los bancos con esa liquidez es continuar con lo que hoy día saben y les conviene hacer: especular con productos financieros muy arriesgados (como las hipotecas subprime o los "paquetes" compuestos con ellas) que son los que han provocado la crisis. Y, en segundo lugar, porque así no abordan la cuestión de fondo fundamental: acabar de una vez con la regulación tramposa que ha permitido que las finanzas internacionales sean un auténtico espacio opaco de chanchullos, de engaños, de corrupción, de opacidad y de riesgo extraordinario aunque muy rentable para los bancos y especuladores.
Estas dos circunstancias son las que permiten afirmar sin ningún género de dudas que los bancos centrales han sido, primero, corresponsables de la crisis (por haber establecido la regulación que ha permitido que pase lo que ha pasado); luego, cómplices de los bancos que han llevado a cabo las operaciones que han provocado la crisis (por hacer oídos sordos a las demandas de intervención que se se han hecho para evitar las corruptelas y el riesgo); y, a la postre, pirómanos metidos a bomberos (por aplicar políticas y tomar decisiones que no hacen sino alimentar la crisis que dicen abordar).
Por todo ello, los bancos centrales, sometidos como hoy día lo están a la ideología ciega de los neoliberales que los gobiernan, se han convertido en unas instituciones verdaderamente negativas y peligrosas para la estabilidad de la economía mundial. Pero no solo por esas razones.Hay que tener muy poca vergüenza, una falta de sensibilidad infinita y un cinismo visceral para estar haciendo todo eso para favorecer a los bancos propiedad de los más ricos del mundo y, al mismo tiempo, no tener más discurso que demandar salarios más bajos y austeridad para los que menos tienen.
Y, por supuesto, hay que tener una sangre muy especial para ser capaces de estar proporcionando a los mercados bancarios cientos de miles de millones de dólares de financiación privilegiada y no tener ni un miserable euro, ni un podrido dólar para ponerlo a disposición de los 900 millones de hambrientos del planeta, de las poblaciones pobres de Haití, de Cuba que padecen los destrozos de los huracanes o de otros países que pasan sufrimientos de todo tipo.
Tienen todo el poder y el dinero, pero carecen de la generosidad y de la sensibilidad que diferencia a los seres humanos de los animales. Son eso, animales programados solamente para ganar dinero: dispuestos a darlo todo para salvar a los bancos, pero incapaces de dar nada para salvar a las personas.Lo que está pasando en nuestro planeta es realmente increíble: los organismos internacionales, las ONG, miles y miles de personas reclamamos solidaridad, ayuda, cooperación, un reparto más equitativo de la riqueza, sensibilidad ante e sufrimiento ajeno. Y los gobiernos y los bancos siempre dicen lo mismo: que no hay dinero, que hay que recortar gastos, que no es bueno que los estados intervengan... Lo contrario de lo que hacen cuando los necesitados son los ricos. Entonces, todo es ayuda y los discursos de antes se olvidan.Un discurso cínico y criminal contra el que es preciso que los ciudadanos nos rebelemos de la manera que sea con toda nuestra fuerza.
*Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada.

06 de setembre 2008

CARTA ABIERTA DE ANA NOGUERA

A tod@s los militantes


Querid@ compañer@:

Nuestro PSPV tiene de nuevo un gran reto y una gran oportunidad que no podemos desaprovechar. Este congreso debe nombrar una nueva dirección y aprobar las bases políticas para recuperar el gobierno de la Generalitat.

En los próximos días, tendrás la oportunidad de acudir a tu Agrupación Local para elegir a los delegados que participen en el XI Congreso Nacional del PSPV. La cita a la que estás convocad@ no es un trámite, sino el fundamento democrático que da legitimidad al proceso congresual que ahora iniciamos, de cuyo resultado depende que recuperemos el liderazgo político y social que hemos perdido.

Te pido que superes el desencanto al que te han podido conducir las sucesivas derrotas electorales. Que recuerdes la ilusión y el compromiso con el que iniciaste tu militancia socialista y que acudas a votar con libertad y esperanza.

Con la elección de delegados, marcarás el camino por el que deberá transcurrir después el Congreso. Por ello, es importante que tu voto exprese una opción clara para la Secretaría General del PSPV. Otorgar carta blanca a los delegados o permitir que su elección se utilice únicamente para mantener influencias o cuotas de poder interno solo contribuirá a debilitarnos como partido y como opción real de gobierno.

El XI Congreso del PSPV abrirá un nuevo tiempo, en el que debemos comenzar por superar las nocivas concepciones patrimoniales del partido y las estrategias tribales que tanto daño nos han hecho en el pasado.

Con mi candidatura a la Secretaría General del PSPV, pretendo superar los obstáculos internos y externos que nos han mantenido estancados en la oposición. Quiero contar con todos y que todos cuenten. Que ningún/a socialista valenciano/a vuelva a sentirse solo/a en su labor política, ni en su acción militante.

Con mi candidatura a la Secretaría General del PSPV, quiero garantizarte que desde el minuto siguiente a la clausura del congreso , recuperaremos la ilusión, la fuerza y el liderazgo político y social, tanto en la calle como desde las instituciones, para denunciar con contundencia y rigor las políticas antisociales y regresivas de Camps y del PP en toda la Comunidad y ofrecer un proyecto político renovado a la sociedad valenciana con más derechos, más bienestar, más igualdad, más innovación y más transparencia.

Pretendo dirigir un partido más cercano, transparente y democrático; que aplique a sus militantes la ampliación de derechos que defendemos para la sociedad. Por eso, abogo por que las Secretarías Generales sean elegidas por voto directo y secreto de los militantes, así como por que se limite el número de mandatos en el ejercicio de un mismo cargo.

Me siento tan orgullosa de ser socialista como de ser valenciana y no creo que ambos sentimientos sean incompatibles. Defiendo, para la Comunidad Valenciana, el proyecto progresista y de izquierdas que ha obtenido el respaldo mayoritario de los españoles. Entiendo que pertenecer a un proyecto federal no implica someterse a él, sino saber aplicarlo en clave valenciana, defendiendo con lealtad y rigor nuestros intereses.

Te ofrezco mi experiencia, mi ilusión intacta y mi conocida trayectoria política, para relanzar, con tu apoyo, el proyecto socialista valenciano.


Ana Noguera Montagud
Valencia, 6 septiembre 2008

04 de setembre 2008

DECIAMOS EL AÑO 2000

RAZONES DE UNA CANDIDATURA

Hace bastante tiempo que el PSPV y el PSOE sienten la necesidad de desarrollar su democracia interna, cambiar comportamientos, actitudes y propuestas políticas.

Tal vez uno de nuestros problemas reales haya residido en no haber sabido calibrar el tipo de cambios que necesitaba nuestro partido y así como el ritmo de su realización.

Posiblemente hemos esperado demasiado a efectuarlos y, en muchos casos, haciendo de necesidad virtud. Teníamos la obligación de convertir las derrotas electorales que hemos acumulado desde 1995 en una nueva posibilidad y no en un caos, al menos aparente, que es lo que han exteriorizado los últimos procesos orgánicos del PSPV.

Por primera vez en los últimos veinte años ha sido en el recientemente celebrado 35 Congreso Federal del PSOE donde ha existido la posibilidad de que los delegados pudieran elegir entre cuatro opciones para Secretario General. En 1997 los socialistas valencianos abrimos esa posibilidad con dos equipos distintos. El intento fue plausible, los resultados no fueron los deseados. Sin animo de profundizar en el análisis de las causas, podríamos decir que las condiciones subjetivas para el cambio existían, pero se comprobó que siendo necesarias no eran suficientes. No era suficiente la voluntad de cambio sin normas generales que lo permitiesen y regulasen.

Ahora, tras el 35 Congreso Federal se dan las condiciones objetivas y subjetivas necesarias para permitir el cambio real que el Partido en su conjunto, y su base social y electoral, hace tiempo que exigen. Esta es la razón central que me anima a presentar mi candidatura a la Secretaria General del PSPV.

Si bien me hubiera gustado presentar mi candidatura en un proceso interno de primarias, libre universal, directo y secreto, donde todos los afiliados pudieran votar, no es menos cierto que el actual método supera con creces en calidad democrática a todos los anteriores. Ello también me impulsa a presentarme.

Pienso ahora en los militantes y electores socialistas que han estado reclamando el cambio real durante los últimos años y que me han estimulado a presentarme. Renunciar ahora a la posibilidad de colaborar centralmente a orientar la nueva etapa surgida de un proceso por el que he trabajado, junto con muchos otros, hasta la extenuación seria políticamente incoherente, intelectualmente incomodo y éticamente dudoso.

En la etapa que ahora comienza los socialistas valencianos hemos de recuperar la dignidad de ser militantes socialistas y, colectivamente, hemos de situar al PSPV en el lugar que por historia, identidad y envergadura le corresponde en el marco federal del PSOE.

Sin alcanzar estos objetivos elementales no es posible plantearse recuperar la ilusión, la credibilidad, y con ello el reconocimiento de una mayoría social que hemos de recomponer para poder alcanzar una nueva mayoría política.

Una mayoría social progresista en el País Valenciano y una mayoría de izquierdas en las Cortes Valencianas pasan necesariamente por el PSPV, y son el instrumento imprescindible para desplazar el año 2003 del Gobierno de la Generalitat a la derecha especuladora y retrograda que representa el PP.

Quienes expresan su voluntad y disponibilidad para dirigir nuestro Partido, cuantos quiera que sean, merecen todo el respeto. El mío lo tienen.

No se trata de hacer un Congreso en un minuto, sino de saber que tenemos que hacer un minuto después del Congreso. Hemos de perfilar una oposición de izquierdas responsable y honesta, pero a la vez rotunda, diferenciada, capaz de elevar a la tribuna de las Cortes los problemas de nuestro pueblo, las quejas de nuestra sociedad, las propuestas de los ciudadanos y las alternativas que ofrecemos los socialistas. Este es nuestro reto para los próximos tres años.

Hemos de preparar un nuevo programa de gobierno que incorpore la visión y las propuestas de todos los progresistas valencianos. De quienes creen en los valores de justicia social, igualdad, libertad y solidaridad; de quienes incorporan a nuestra causa la lucha feminista, el ecologismo, el pacifismo y la no-discriminación por razón alguna; de quienes piensan en desarrollar las formas de participación democrática y las formulas de autogobierno de los valencianos; de quienes frente al discurso del pensamiento único ofrecen el discurso critico y plural.

Tendremos que incorporar propuestas legislativas que desarrollen cualitativamente la etapa democrática vivida desde 1978 y posibilitar una democracia mejor, más rica, mas participativa, más cercana a los ciudadanos.

Hemos de trabajar a favor de una economía de rostro humano, compensadora de las aristas de la globalización. El PSPV tiene que dar su visión y propuesta desde el lugar que ocupa en el territorio estatal y desde el lugar que le corresponde en el seno del partido.

El PSPV tiene que ser un lugar de encuentro para los agentes sociales, para los que luchan por causas cercanas a las nuestras, para los movimientos sociales progresistas, para los sindicatos de los trabajadores.

El PSPV es un Partido de valores humanos, para la acción de los jóvenes, para aprender de las experiencias de los que han vivido más tiempo, para recuperar la dignidad del militante. El PSPV debe reencontrar su razón de ser como organización política al servicio de la sociedad, debe recobrar su alma de izquierdas, para recuperar la credibilidad y con ella convertirse en alternativa real de gobierno.

En todo lo dicho creo. Y por todo ello, fiel a mi pasado y al de todos los nuestros, convencido de que podemos transformar el presente y construir un futuro mejor, es por lo que presento mi candidatura a la Secretaria General del PSPV.

ANDRES PERELLÓ
8 de septiembre 2000