26 d’agost 2010

AJUNTAMENTS QUEBRATS

Vicent Gisbert

Els ajuntaments, en general, estan en una greu situació financera, agreujada ací al País Valencià doncs, massa posaren tots els ous en la mateixa cistella —el sector immobiliari— i aquesta es trencà estrepitosament a l'any 2009 encara que, des de l'any 2007, les dades venien avisant-ho.Aquesta situació té l'oritge en una gestió municipal que, com diguem els valencians, alguns ajuntaments, amb actuacions més pròpies d'especuladors inconscients que de gestors públics responsables, estiraren el braç més que la mànega i, per tant, res d'estrany.

La liquidació dels pressuposts de l'any 2010, i alguns any més, molts ho faran amb dèficit!.En principi, el dèficit, per se, no és negatiu, estem en crisi i les administracions públiques deurien tirar del carro. No obstant, i pel que respecta als ajuntaments, sí que adquireix especial gravetat donat les seues, en general, estructures pressupostaries. Tenen poca capacitat per obtindre nous ingressos i uns gastos amb poca elasticitat a la baixa.

A més, els actuals gestors polítics no acaben d' entendre al crisi actual i segueixen comportant-se i argumentant com si, una vegada escampada la tempesta, tot tornarà a ser igual. En primer lloc, pel que respecta a l'existència de dèficits, cap preguntar-se si els pressupost inicialment s'aproven equilibrats perquè apareixen aquestos?. Evidentment, perquè la legislació és poc restrictiva en quan la modificació a l'alça dels gastos, inclòs, permet finançar-los amb ingressos ficticis com el romanent de tresoreria.

Per tant, aquesta és una qüestió que caldria afrontar. Modificacions de gastos sols si es financen amb més ingressos reals dels inicialment pressupostats. En tot cas, l'anterior és una qüestió puntual que deuria anar dins d'un paquet més gran de revisió i modificació de l'actual legislació pressupostaria. Per exemple i, en aquest sentit, m'atreveix a llançar una idea que, possiblement, parega descabellada —indubtablement, necessita d'un desenrotllament amb precisió— i és, perquè no es reforma el principi d'anualitat pressupostaria? Els pressuposts anuals, pel seu procés d'elaboració, aprovació i execució no s'adapten, entre altres circumstancies, per exemple, al tempus polític. Llavors, tal vegada, serien més operatius i eficaços si anaren més enllà de l'any incloent tot un mandat o legislatura.

Per últim, queda la qüestió de més calat doncs, per solucionar-ho, és necessària la modificació de la CE. Em refereix que mentres les competències de l'Administració Central i Comunitats Autònomes, amb totes les dificultats d'interpretació, estan contemplades en la Constitució Espanyola, els Ajuntament, a pesar que aquesta els reconeix l'autonomia municipal així com la necessària capacitat financera per portar-la a cap, malgrat, no estableix les seues competències, sent l'Administració Central i les Comunitats Autònomes els encarregats d'omplir aquest buit constitucional. Evidentment, aquesta circumstancia implica que el sector públic local viu a expenses, en tots els sentits, de les altres dues administracions que, generalment, es «mengen la molla i deixen l'os».

Mentres aquest forat negre no siga corregit, el sector públic local seguirà sent el germà pobre del secor públic i, difícilment, resoldrà els seus problemes.

Levante-EMV. 26-08-2010

25 d’agost 2010

IS ANTE EL PROCESO DE PRIMARIAS

IZQUIERDA SOCIALISTA ANTE EL PROCESO DE PRIMARIAS EN EL PSOE

Izquierda Socialista, desde su fundación en 1979, ha trabajado por impulsar una mayor participación e implicación de la militancia socialista en la vida orgánica del Partido mediante la apertura de cauces para la democracia interna. Por ello, entre otras propuestas, hemos propugnado la celebración de elecciones primarias como método democrático y participativo para elegir a nuestros candidatos, superando así posiciones personales o de centros de poder. Las primarias no deberían de ser un hecho excepcional, sino la práctica habitual para elegir a los representantes del PSOE, bien sean éstos orgánicos o institucionales.

Consideramos que, para facilitar la aparición de candidaturas alternativas, y con ello el debate y la participación, se debería fijar el número de firmas necesarias para lograr el aval en el 5 % de los afiliados en cada ámbito orgánico. También propugnamos mecanismos que permitan que los simpatizantes del PSOE, con transparencia, puedan participar en estos procesos.

Consecuentemente, Izquierda Socialista presentará candidaturas propias donde le sea posible, y, en su caso, apoyaremos a las personas, programas y propuestas que más se identifiquen con las posiciones de nuestra Corriente.

Defendemos una política de izquierdas sin renuncias. Apoyamos a las centrales sindicales en su defensa de los derechos salariales y sociales de los trabajadores. Nos oponemos a cualquier deriva neoliberal y demandamos la aplicación de una fiscalidad progresiva. Respaldamos los programas y candidaturas que impulsen una vía federal para la España plural así como el laicismo. Propugnamos una política de alianzas abierta permanentemente a los partidos de izquierda y a los movimientos sociales progresistas.

COORDINADORA FEDERAL DE IS-PSOE

25 de agosto de 2010

23 d’agost 2010

¡EVITEMOS EL "DESPIDO PREVENTIVO"!

José Antonio Pérez Tapias
Diputado socialista


En la prensa de hoy (domingo, 22 de agosto), por una parte, nos encontramos con información acerca de los "primeros despidos de la reforma". Así se titula precisamente un documentado artículo que aparece en las páginas de Negocios de El País. Y no sólo se recoge en él información de los despidos que se han venido realizando al amparo del Decreto del gobierno sobre reforma laboral, sino que se anuncia, partiendo de buenas fuentes, cómo se esperan muchas más extinciones de contratos de trabajo a partir de septiembre. ¿SE iba o no se iba a facilitar el despido mediante la reforma laboral acometida mediante decreto y actualmente en trámite parlamentario de proyecto de ley? La respuesta está en los hechos.

Por otra parte, también se recuerda hoy que en el texto del proyecto de ley que ha salido del Congreso y pasa esta semana a debatirse y someterse a votación en el Senado, el despido objetivo, el que se abarata hasta una indemnización de 20 días por año trabajado, se podrá ejecutar cuando haya "pérdidas actuales o previstas, o la dismuinución persistente del nivel de ingresos". ¿Hace falta más para satisfacer las demandas más elevadas de la patronal?

Dijimos que del texto originario había que cambiar aquello de la justificación "mínimamente razonable" del despido para que fuera conforme a derecho. Ahora resulta que, eliminada tan insostenible fórmula, nos podemos quedar en cambio con una justificación según previsión de pérdidas que es de todo punto irracional, al menos desde el punto de vista de los derechos de los trabajadores. ¿No recuerda nadie que el 29 de septiembre hay convocada por UGT y CCOO una huelga general?

El caso es que todavía estamos a tiempo de que en el Senado mejore ese punto tan necesitado de corrección. Si no es así será porque la derecha, y derecha es CiU, nos lleva al huerto de los intereses de los sectores empresariales más duros. En tal caso quedará para los anales que desde el PSOE dimos paso al "despido preventivo" para evitar que los márgenes de beneficios disminuyan. ¿Es neoliberalismo o socialdemocracia? La respuesta, de nuevo, estará en los hechos, y de los hechos formará parte qué hagamos con el derecho.

22 de agosto de 2010
http://argumentosptapias.blogspot.com/

16 d’agost 2010

PENSAR DESDE LA IZQUIERDA

Josep Fontana*

Un buen amigo me reprocha el artículo en el que expuse un juicio desfavorable sobre la transición (Público, 05-05-10), que encuentra injusto y negativo. Admite que es cierto que los partidos de izquierda abandonaron las pretensiones de transformar la sociedad y se contentaron con gestionar el tránsito a la democracia. Pero ¿qué más podía hacerse? ¿Cuál era la alternativa?

Claro está que yo no tenía entonces respuestas a estas preguntas. Pensaba que, cuando menos, debían haber mantenido un mínimo de aquellos principios por los que muchos hombres y mujeres se habían jugado la libertad, y hasta la vida, en la lucha antifranquista. Es casi seguro que por este camino los comunistas españoles habrían acabado en la decadencia y el olvido, como les ha ocurrido por la vía del compromiso; pero por lo menos lo habrían hecho con cierta dignidad.

Respeto a quienes optaron por dedicarse limpiamente a la tarea de reconstruir una sociedad más libre, aunque me cueste disculparles por ciertas renuncias. Pero ello no me obliga a respetar también a la partida de sinvergüenzas que se dedicaron al travestismo político para sacar provecho: recuérdese, por poner un solo ejemplo, que Aznar pudo armar todo un Gobierno con una partida de rojos reconvertidos que se vendieron a bajo precio.

Como frentepopulista que soy, lo que más me inquieta es la perspectiva de un futuro inmediato en que parece ser que los votos de la mayoría van a devolver el poder a los herederos del franquismo. Y tengo claro que la culpa de que pueda ocurrir esto no será de los votantes. Hace unas semanas Paul Krugman publicó un artículo en el que advertía contra la tentación de criticar a los votantes por su ignorancia. La gente que “tiene cuentas que pagar e hijos que criar”, decía, no puede dedicarse a los estudios y las estadísticas, sino que forma sus opiniones políticas en función de “lo que ven en sus propias vidas y en las vidas de aquellos que les rodean”.

El drama de nuestra izquierda es que no tiene hoy programas que el hombre y la mujer de la calle pueda identificar con sus necesidades de acuerdo con “lo que ven en sus propias vidas”. Como el actual Gobierno de una “izquierda realmente existente” no ha sido capaz de conservar los puestos de trabajo, y recorta los derechos sociales, es comprensible que muchos de los que le votaron reaccionen ahora en su contra, por instinto de supervivencia, y busquen refugio en una derecha que se alimenta de sus miedos y les promete por lo menos estabilidad.

No será hasta después de haberle cedido el poder que descubrirán que han empeorado su suerte, no sólo porque lo propio de la derecha es preservar el beneficio de la gran empresa y recortar el gasto social, sino porque está claro además que la nuestra es incompetente: que no tiene ni una sola idea para hacer frente a los problemas actuales de la sociedad española. ¿Puede haber algo más patético que ver al señor Rajoy pregonando la vieja y desacreditada doctrina del “santo temor al déficit”, que es una garantía segura de una política económica que lleva al descalabro? La expresión la acuñó hace más de un siglo Echegaray, que fue un buen matemático y un mal hacendista, y que ganó el Premio Nobel de Literatura con engendros como El gran galeoto, un drama en verso que resulta hoy ilegible, pero que puede resultar útil para comprender al PP, cuyas ideas parecen corresponder a aquella época. Y es que nuestra derecha –de Fraga a Rajoy, pasando por las bodas escurialenses de la familia Aznar– es muy, muy antigua.

¿Qué puede hacer la izquierda para evitar el desastre anunciado? Muy poco que pueda resultar efectivo a corto plazo; pero debe aprender que si quiere movilizar en el futuro a unos votantes que cada vez tienen menos fe en un sistema que sólo rinde cuentas una vez cada cuatro años, y encima lo hace mal, como lo demuestra su incapacidad para enfrentarse a la corrupción, ha de proponerles un programa que aborde sus problemas básicos, como son los del trabajo, la vivienda y los servicios sociales, pero que contenga también algo que vaya más allá de ese horizonte de cuatro años en el que viven inmersos nuestros políticos: que se atreva a plantear alguna esperanza de mejora de una sociedad que sigue siendo demasiado desigual y demasiado injusta. Que en lugar de anunciarle que debe resignarse a perder sus derechos, sea capaz de plantearle otros nuevos por los que merezca la pena seguir luchando. Porque cuando se renuncia a cambiar el mundo, se está renegando de lo que ha sido siempre la razón de ser de la izquierda.

No me estoy refiriendo, claro está, a que desenterremos viejos programas que se pensaron para otros tiempos, aunque contengan mucho que sigue vivo de lo que debemos seguir aprendiendo. Necesitamos recuperar la esencia misma de lo que los hombres de comienzos del siglo XIX definieron como socialismo, que respondía a un programa de lucha contra los males del capitalismo que les explotaba, para reformularla de acuerdo con lo mucho que hay que combatir de un capitalismo muy distinto, como es el del siglo XXI.

No va a ser una tarea fácil, porque tendremos en contra a la Iglesia, que sigue en su negocio de ofrecer la felicidad en otra vida a cambio de resignación en ésta, y a unos medios de comunicación que están al servicio de sus propietarios y de sus anunciantes en la tarea de moldear la opinión colectiva.

Pero es mucho peor rendirse.

*Josep Fontana es historiador
Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/2287/pensar-desde-la-izquierda/

09 d’agost 2010

PERELLÓ AL PARLAMENT EUROPEU

PERELLÓ LLEVARÁ AL PARLAMENTO EUROPEO EL CASO DE EL CABANYAL

Andrés Perelló, eurodiputado por el PSOE, piensa defender el barrio de El Cabanyal en el Parlamento Europeo (PE) "ante la barbarie del PP". El eurodiputado socialista ya habló sobre este barrio de Valencia en el pleno que el PE celebró el pasado mes de febrero en Estrasburgo, defendiendo "la singularidad de un barrio del sur de Europa ante los casi 20 años de abandono del gobierno municipal de Rita Barberá". Perelló asegura que este abandono se debe únicamente a "intereses del PP".

Opina Perelló que su trabajo en estos últimos doce meses en Europa es "satisfactorio". "Ha sido un año intenso en el que los valencianos hemos tenido una alta participación en la presidencia española de la Unión Europea". Y para demostrarlo, aporta su trabajo en resoluciones sobre salud pública, como la nueva directiva de la Unión sobre normas de calidad y seguridad de los órganos humanos destinados a trasplantes, el Plan de Acción sobre donación y trasplantes de órganos y el acuerdo sobre Sanidad Transfronteriza.

EL PAÍS - Valencia - 09/08/2010

02 d’agost 2010

¿ES INEVITABLE SUFRIR LA DICTADURA DE LOS MERCADOS?

Juan Torres López*

En los últimos tiempos se está haciendo cada vez más evidente que los poderes financieros imponen su voluntad sobre la de los representativos, impidiendo que éstos lleven a cabo lo que le habían ofrecido a los ciudadanos en sus programas electorales. Comenté en esta página hace unas semanas que alguien tan moderado y poco dado a los excesos verbales como el Presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, había dicho que se estaba produciendo "terrorismo financiero". Y hace unos días el prestigioso periodista Iñaki Gabilondo reconocía ante su audiencia que estamos viviendo en una dictadura de los mercados.

Es normal y acertado que se digan este tipo de cosas porque a medida que ha ido desarrollándose la crisis se ha comprobado sin dificultad que ni los gobiernos socialdemócratas como el español ni los más conservadores como el francés o el alemán o ni siquiera el presidente de Estados Unidos que se considera el más poderoso del mundo pueden aplicar las medidas que inicialmente proponen. Los Bancos y los grandes financieros han conseguido salir a flote del desastre económico que han provocado frenando cualquier tipo de reformas por mínimas que haya sido. Basta comprobar las sucesivas declaraciones finales de las cumbres del G-20 para comprobar que no se ha llevado a cabo ni una sola de sus propias propuestas o promesas.

Los Bancos no sólo han impedido que se le pidan responsabilidades por su conducta irresponsable (y delictiva en algunos casos) que dio lugar a la crisis, salvo en algunos casos singulares y en forma de multas que no impiden que hayan vuelto a tener increíbles beneficios. Han frenado la reforma de los mercados financieros que siguen funcionando bajo normas orientadas simplemente a permitir que las actividades especulativas de los financieros proporcionen ganancias más fácilmente; han impedido que se establezca cualquier nuevo tipo de control para evitar la acumulación ingente de riesgo que sus actividades conllevan. Por supuesto, no están dispuestos a consentir que se establezcan impuestos o tasas sobre las transacciones especulativas o ni siquiera sobre sus extraordinarios beneficios. Han evitado igualmente que desaparezcan los paraísos fiscales o que se evite de una vez que los bancos sean quienes laven en sus oficinas el dinero de traficantes, proxenetas, terroristas y criminales de todo tipo. Y todo eso, a pesar de que después de haber recibido incalculables sumas de dinero en ayudas de todo tipo siguen sin proporcionar a empresarios y consumidores el crédito que necesitan para reactivar la economía.

Pero si todo ello es nefasto y está llevando a las economía a nuevas situaciones de peligro e inestabilidad, o a una larga depresión cuando imponen las políticas de austeridad actuales con la excusa de financiar la deuda que ellos han provocado, lo peor quizá sea que hayan logrado que la ciudadanía crea que todo esto es inevitable y que no se puede hacer nada para evitar la dictadura de los mercados, de modo que estamos llegando a la perfecta extorsión y a la completa rendición de los gobiernos ante los poderes financieros. ¿Qué diríamos si los líderes del mundo permanecieran callados ante ataques terroristas? ¿Aceptaríamos sin más que Rodríguez Zapatero nos dijera que no se puede hacer nada ante el terrorismo de ETA? ¿Nos parecería normal que los presidentes de los gobiernos se sentaran con los terroristas para llevar a cabo las medidas políticas que éstos les propusieran?

¿Por qué entonces se reconoce que hay terrorismo financiero o dictadura de los mercados y, sin embargo, se permanece en silencio y no se apela a la fuerza de la democracia, al poder de la ciudadanía para hacerle frente? ¿Por qué aceptan sin más las preferencias de los banqueros y no las de los ciudadanos? Se está llamando valientes a los gobiernos que están adoptando las medidas antisociales de los últimos tiempos, a los que callan ante la extorsión de los poderes financieros, a los que en lugar de pedir responsabilidades y colaboración a los bancos causantes de la crisis cargan sus costes sobre las espaldas de los trabajadores. Es el mundo al revés, porque no puede haber una expresión más clara de cobardía.

Podemos aceptar que entre los gobiernos que las están tomando o entre los parlamentarios que las apoyan haya algunos que las compartan, que de verdad crean que son las que mejor convienen a las economías y a las personas. ¿Pero cómo vamos a creer que todos los parlamentarios españoles del partido socialista se hayan caído de pronto del caballo para llegar a pensar que ahora es mejor lo contrario de lo que proponían tan solo días o semanas antes? Basta hablar con muchos de ellos para comprobar que no comparten lo que están proponiendo los líderes mundiales o el propio gobierno al que, sin embargo, apoyan apenas sin rechistar.

¿Cómo pueden hacernos creer quienes han construido el Estado de Bienestar en España que ahora están de acuerdo con su desmantelamiento? ¿Cómo pueden convencernos los depositarios de la herencia de Largo Caballero de que de un día para otro y sin que haya de por medio debate alguno han pasado a convencerse de que lo mejor es convertir las cajas de ahorros en bancos o abrir la posibilidad de su progresiva privatización? La carencia de debate, la evidente imposición que acompaña a las medidas que se están tomando, la improvisación con que se cambia de discurso para justificar las estrategias que sabemos que los poderosos venían proponiendo desde hace tiempo pero que antes no se habían asumido por quienes ahora las llevan a cabo, el indisimulable protagonismo de "los mercados” como fuentes de todas ellas ... me llevan a pensar que detrás del asentimiento generalizado, al menos de los dirigentes y parlamentarios que siguen suscribiendo sinceramente el ideario socialista o socialdemócrata, no es el resultado del convencimiento sino simplemente de la sumisión.

Muchos economistas científicos de gran prestigio e incluso de diversa trayectoria y posición intelectual, como Stiglitz, Galbraith o Krugman vienen señalando que las políticas de austeridad que ahora se imponen son una simple concesión a los poderes financieros que nos llevan al desastre porque van a impedir la recuperación económica. La realidad nos muestra que el actual régimen bancario basado en la iniciativa de los grandes bancos privados sigue sin garantizar la financiación de la economía que es lo primero que habría que resolver para recobrar la actividad. La persistencia de normas que permiten la ingeniería financiera prácticamente sin límite, la existencia de paraísos fiscales y la plena libertad de movimientos de capital sigue acumulando un riesgo ingente que antes o después va a provocar nuevas perturbaciones y crisis. La dejación de los Bancos Centrales con tal de que los bancos privados y los especuladores se aprovechen ahora de la deuda pública para ganar cómodamente mucho más dinero está generando un lastre que impedirá durante años relanzar el crecimiento del empleo y la actividad económica. Y los recortes sociales que los poderes financieros y las grandes patronales están imponiendo aprovechando la confusión y la posición de ventaja que han recobrado solo van a producir un incremento del peso de las rentas del capital. Y el incremento de la desigualdad que así se produce solo va a conseguir que se fomente la actividad especulativa al mismo tiempo que la escasez, el desempleo, la pobreza y la exclusión social.

Pero lo importante es saber que nada de esto es inevitable. Se puede hacer que la economía funcione mejor fortaleciendo la generación de rentas en lugar de frenándola, es decir, con políticas expansivas en lugar de las de austeridad salarial que se empeñan en imponer; disponiendo de Banca pública que garantice que las empresas y los consumidores dispongan de financiación; estableciendo normas, impuestos o tasas que desincentiven la ganancia financiera y frenen las transacciones especulativas; controlando los movimientos de capital que no estén ligados a operaciones productivas. Se pueden obtener recursos públicos recurriendo a fuentes más equitativas y eficientes y sabemos que allí donde el Estado de Bienestar está más fuerte, donde hay más igualdad y derechos sociales y donde se genera más capital social hay mejores resultados económicos, más progreso y mejor y más sostenible actividad económica. Mientras que es una evidencia clamorosa que las políticas de privatización, de desregulación y de austeridad de los últimos decenios y que ahora nos imponen aún en mayores dosis han generado menos crecimiento económico, menos empleo, más desigualdad y pobreza, menos derechos sociales, mayor número de crisis y más peligrosas, más destrucción ambiental y solo, eso sí, mucho más beneficio para los financieros y las grandes empresas. Para seguir aplicándolas no hay otra razón que someterse a la voluntad de los poderosos a quienes les convienen. Ni se puede decir que lo que se está haciendo sea lo mejor ni lo más conveniente para todos, ni lo que va a permitir que las economías salgan antes de la crisis.

Así pues, ni es inevitable someterse a los dictados de los mercados ni se van a resolver los problemas sometiéndose a ellos. Por el contrario, es seguro que al hacerlo se agravarán en el futuro. Sólo falta decisión y valentía.

*Juan Torres López es catedrático de economía aplicada en la Universidad de Sevilla.
Sistema digital, 20 julio 2010